La Vía Láctea. Es la galaxia de la cual forma parte el sistema solar, es parte del universo donde se encuentra el planeta Tierra.
Consiste en una gigantesca agrupación de estrellas, planetas y nubes de gas con forma de espiral y un diámetro medio de alrededor de 200.000 años luz. En su centro, habita un agujero negro súper masivo, cuya fuerza gravitacional mantiene los cúmulos estelares en una órbita estable.
El Sol es apenas una de los cientos de miles de millones de estrellas que conforman la Vía Láctea. Estas se encuentran, en su mayoría, dispersas de manera individual, pero existen también acumulaciones importantes de estrellas conocidas como “cúmulos globulares”, algunas de las cuales superan hasta en cincuenta veces el brillo del Sol.
En una noche despejada, es posible percibir la Vía Láctea a simple vista como una luz blanca borrosa que se extiende alrededor del cielo nocturno. Esto se debe a que el sistema solar se encuentra en una región apartada del centro, aproximadamente a 26.600 años luz, en uno de los brazos de la espiral.
La naturaleza de la Vía Láctea sigue albergando numerosos misterios para los astrónomos y astrofísicos, en parte por su inmensidad y en parte porque una densa capa de polvo espacial oscurece la observación directa del centro galáctico. Por esta razón, solo es posible estudiar su centro a través de telescopios de ondas de radio y telescopios infrarrojos.
La Vía Láctea
Puntos clave
- La Vía Láctea es la galaxia de la cual forma parte el sistema solar.
- Su formación tuvo lugar hace alrededor de 13.600 millones de años.
- Consiste en una gigantesca agrupación de estrellas, planetas y nubes de gas. Tiene forma de espiral barrada y un diámetro aproximado de 200.000 años luz.
- En su centro hay un agujero negro súper masivo conocido como Sagitario A, cuya masa equivale a 4 millones de veces la del Sol.
- Se compone de seis secciones: un núcleo galáctico, un bulbo central, un disco galáctico, los brazos de la espiral, un componente esférico galáctico y un halo galáctico.
- Su nombre proviene de la mitología grecorromana y significa “camino de leche”.
La Vía Láctea
Características generales de la Vía Láctea

En una noche despejada, es posible percibir la Vía Láctea a simple vista.
La Vía Láctea
Las principales características de la Vía Láctea son:
- Forma y tamaño. Tiene forma de espiral barrada, de aproximadamente 200.000 años luz de largo (las primeras mediciones, en 1917, le atribuían la mitad) y mil años luz de grosor.
- Componentes. Está conformada por entre 100.000 y 400.000 millones de estrellas. La más antigua tiene alrededor de 13.000 millones de años.
- Sistema solar. El sistema solar tarda 225 millones de años en dar una vuelta alrededor de la galaxia. Desde su formación, ha completado dieciocho vueltas, de modo que la Tierra tiene apenas 18 años galácticos de existencia.
- Agujero negro. En el corazón de la galaxia, hay un agujero negro súper masivo conocido como Sagitario A, cuya masa equivale a 4 millones de veces la del Sol. Fue observado directamente por primera vez en 2022.
- Estrellas. Todas las estrellas que se pueden observar a simple vista en la noche pertenecen a la Vía Láctea.
- Origen del nombre. El nombre de la galaxia proviene de la mitología romana y significa “camino de leche”.
- Pronóstico de fusión. Se estima que, en unos 4.000 millones de años, la Vía Láctea y la Galaxia de Andrómeda, su vecina más cercana en el Grupo Local, acabarán fusionándose en una única y masiva galaxia.
La Vía Láctea
Estructura de la Vía Láctea
En el núcleo galáctico, se encuentra un agujero negro súper masivo (Sagitario A).
La Vía Láctea tiene una estructura bastante común entre las galaxias conocidas, la mayoría de las cuales tienen forma de espiral.
Sus componentes pueden organizarse en seis secciones distintas, que son:
- El núcleo galáctico. Es el corazón de la galaxia. Está compuesto por un agujero negro súper masivo (Sagitario A) y un disco de acreción que lo rodea, es decir, una nube de gas que se encuentra a altísimas temperaturas. Se trata de una región de mucha actividad energética y poderosas emisiones de radiación infrarroja y de rayos X, debido al rápido movimiento de las nubes de gas.
- El bulbo central. Es la región esférica y próxima al núcleo galáctico. Los principales cúmulos globulares de la galaxia se encuentran en esta región y pueden ser observados ópticamente cuando sobresalen de la nube de polvo estelar de la galaxia.
- El disco galáctico. Es la región que se extiende desde el núcleo galáctico hasta unos 75.000 años luz de distancia, y es la región más visible y evidente de la galaxia. Se trata del conjunto masivo y brillante de estrellas que anteceden a la aparición de los brazos de la espiral.
- Los brazos de la espiral. Es el conjunto exterior de “brazos” o apéndices de la galaxia, que le confieren su forma de espiral. Esta forma no es fácil de observar a simple vista y no se confirmó sino hasta 1953, aunque sigue siendo difícil de comprender desde un punto de vista práctico. Cada espiral tiene un nombre distinto: el brazo de Perseo, el brazo exterior, el brazo scutum-centaurus, entre otros.
- El componente esférico galáctico. Es una extensión del bulbo central por encima y por debajo del disco galáctico. Tiene una forma esférica y está poblada casi exclusivamente por cúmulos globulares exteriores, estrellas dispersas y estrellas enanas.
- El halo galáctico. Es el componente de la estructura galáctica del que menos se sabe hasta el momento. Es exterior a su porción visible y rodea a la galaxia. Tiene una inmensa cantidad de materia oscura, cuya masa produce un efecto notable sobre la rotación galáctica.
La Vía Láctea
Formación de la Vía Láctea
Se cree que la Vía Láctea es una de las galaxias más antiguas del universo, dado que en muchos de sus cúmulos globulares se encuentran algunas de las estrellas más antiguas que se conocen. Su formación tuvo lugar hace alrededor de 13.600 millones de años, y se inició en el material de los cúmulos globulares que componen el halo estelar.
Sin embargo, la Vía Láctea ganó una mayor complejidad y densidad a través de su encuentro con otras galaxias menores, que acabaron fusionadas con ella. De hecho, en la actualidad, la galaxia está uniéndose parcialmente a la masa de otras galaxias, como la Gran Nube de Magallanes y la Pequeña Nube de Magallanes.

El nombre de la Vía Láctea proviene del mito grecorromano de Heracles.
El nombre de la Vía Láctea proviene de la mitología grecorromana y en latín quiere decir “camino de leche”. De acuerdo al mito, se trata de la leche materna derramada del pecho de la diosa Hera.
Según la leyenda, Hera debía amamantar a Heracles, un hijo de Zeus que había nacido producto de una infidelidad. Por esa razón, ella no estaba dispuesta a hacerlo.
Sin embargo, un día despertó y descubrió que habían puesto a Heracles a mamar de su pecho. Frente a esto, Hera se lo quitó bruscamente y provocó que algunas gotas se derramaran y formaran la franja brillante en el cielo conocida como Vía Láctea.
La Vía Láctea
Las galaxias más importantes del Grupo Local
La galaxia más grande del Grupo Local es Andrómeda.
También se llama M31.
Tiene un tamaño de unos 152.000 años luz y contiene aproximadamente 1 billón de estrellas.
La segunda galaxia más grande es la Vía Láctea.
Tiene unos 90.000 años luz de diámetro y alrededor de 200.000 millones de estrellas.
Tanto Andrómeda como la Vía Láctea son galaxias espirales.
La Vía Láctea
Las galaxias satélites
Cerca de estas dos galaxias grandes hay galaxias más pequeñas.
La Vía Láctea
Estas se llaman galaxias satélites.
La mayoría de estas galaxias satélite son de tipo esferoidal o irregular.
Entre las más grandes que giran alrededor de la Vía Láctea están:
- La Gran Nube de Magallanes (forma espiral).
- La Pequeña Nube de Magallanes (forma irregular).
- La galaxia enana de Sagitario (forma elíptica)
La Vía Láctea forma parte del Grupo Local, un conjunto de ochenta galaxias distintas, entre las cuales se destacan tres por su gran brillo y tamaño:
- La galaxia de Andrómeda. Es la más grande del Grupo Local y se encuentra a aproximadamente 2,5 millones de años luz de la Tierra. Tiene una estructura en espiral barrada similar a la de la Vía Láctea, con un diámetro estimado de 220.000 años luz. Es visible a simple vista desde la Tierra como una pequeña mancha luminosa en el cielo nocturno. Contiene más de un billón de estrellas.
- La Vía Láctea. Es una espiral barrada con un diámetro de unos 200.000 años luz y una masa estimada en alrededor de 1,5 billones de masas solares. Está compuesta por entre 100.000 y 400.000 millones de estrellas, además de nubes de gas, polvo cósmico y diversos sistemas planetarios.
- La galaxia del Triángulo. Es la tercera más grande del Grupo Local y se sitúa a unos 2,7 millones de años luz de la Tierra. Posee un diámetro de 60.000 años. Es una galaxia en la que se están formando miles de estrellas, por lo que tiene gran interés para estudiar los procesos de formación estelar.
El centro de masa del Grupo Local se encuentra aproximadamente entre la Vía Láctea y Andrómeda. Estas dos galaxias se acercan mutuamente a una velocidad de unos 110 kilómetros por segundo. Se cree que dentro de unos 4.000 millones de años colisionarán y se fusionarán en una única y gigantesca galaxia.
El Grupo Local forma parte, a su vez, del Supercúmulo de Virgo, una estructura aún mayor que agrupa miles de galaxias.
“En otros casos, los planetas no se formaron: el cinturón de asteroides está hecho de fragmentos del sistema solar primitivo que nunca pudieron unirse en un planeta. Otras piezas sobrantes más pequeñas se convirtieron en asteroides, cometas, meteoroides y lunas pequeñas e irregulares”, completa la NASA.
El orden y disposición de los planetas y del resto de los cuerpos en el Sistema Solar se debe al modo en que se formó. La agencia estadounidense explica que sólo el material rocoso podía soportar el calor cerca del Sol. Por esta razón, los 4 primeros planetas (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) son terrestres. Todos ellos son pequeños y tienen superficies sólidas y rocosas.
Mientras tanto, los materiales como hielo, líquido o gas se asentaron en las regiones exteriores del joven Sistema Solar. La gravedad unió estos materiales y generó a los otros 4 planetas: los gigantes gaseosos (compuestos principalmente de helio y/o hidrógeno) Júpiter y Saturno; y los gigantes de hielo, Urano y Neptuno.
El sistema solar es el conjunto de ocho planetas y otros cuerpos celestes que orbitan alrededor del Sol.
La Vía Láctea
Los planetas que lo conforman, en orden de cercanía al Sol, son:
- Mercurio,
- Venus,
- Tierra,
- Marte,
- Júpiter,
- Saturno,
- Urano y
- Neptuno.
Además, forman parte del sistema solar el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, y los llamados objetos transneptunianos, que son cuerpos celestes que se encuentran más allá de Neptuno, en los límites del sistema solar.
En el centro del sistema se encuentra el Sol, que tiene un diámetro de 1.400.000 kilómetros y representa más del 99 % de la masa del sistema solar, lo cual equivale a 743 veces la masa total de todos los planetas juntos. El Sol, al ser el objeto más masivo del sistema, genera un campo gravitatorio que mantiene a los planetas y otros cuerpos orbitando a su alrededor.
El sistema solar se encuentra en la Vía Láctea, una galaxia espiral compuesta por miles de millones de estrellas. Se ubica específicamente en el Brazo de Orión, una de las estructuras espirales menores de la galaxia, que está a una distancia aproximada de 27.000 años luz respecto del centro galáctico.
La Vía Láctea
Características del sistema solar

Las principales características del sistema solar son:
- Origen. Se formó alrededor de una estrella central tipo G2 hace 4.600 millones de años.
- Planetas. Está compuesto por ocho planetas principales (cuatro internos terrestres y cuatro externos gigantes gaseosos), la mayoría de los cuales cuentan con satélites naturales que orbitan a su alrededor.
- Otros cuerpos celestes. Está conformado también por otros planetas enanos, millones de asteroides y otros objetos menores.
- Ubicación. Se encuentra en uno de los espirales de la Vía Láctea denominado Brazo de Orión, a unos 27.000 años luz del centro de la galaxia.
La Vía Láctea
Planetas del sistema solar
El sistema solar tiene ocho planetas y sus principales características son las siguientes:
| Planeta | Distancia al Sol (en km) | Diámetro (en km) | Tiempo de rotación | Tiempo de traslación | Satélites |
| Mercurio | 58.000.000 | 4.879 | 59 días | 88 días | 0 |
| Venus | 108.000.000 | 12.104 | 243 días | 225 días | 0 |
| Tierra | 150.000.000 | 12.742 | 24 horas | 365 días y 6 horas | 1 |
| Marte | 228.000.000 | 6.779 | 24,6 horas | 687 días | 2 |
| Júpiter | 750.000.000 | 139.820 | 10 horas | 11,8 años | 95 |
| Saturno | 1.448.000.000 | 120.660 | 10,5 horas | 29,4 años | Más de 80 |
| Urano | 3.000.000.000 | 50.724 | 17,2 horas | 84 años | 27 |
| Neptuno | 4.500.000.000 | 49.244 | 16 horas | 165 años | 14 |
La Vía Láctea
Clasificación de los planetas del sistema solar
Los planetas pueden clasificarse de acuerdo con su composición y tamaño:
- Planetas gigantes gaseosos. Son Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Están compuestos principalmente por gases y son mucho más grandes que los planetas terrestres.
- Planetas terrestres. Son Mercurio, Venus, Marte y la Tierra. Tienen superficies sólidas y presentan cráteres, montañas y volcanes.
- Planetas enanos. Los más conocidos son Plutón, Ceres, Makemake, Eris y Haumea. Se trata de planetas esféricos que orbitan alrededor del Sol, pero que comparten su órbita con otros objetos celestes similares. Son más pequeños que los terrestres. Plutón, el más grande de los planetas enanos, tiene un diámetro de 2.377 kilómetros.
La Vía Láctea
Componentes del sistema solar
Los principales objetos del sistema solar son los siguientes:
- Estrella central. El Sol es una estrella tipo G2 (enana amarilla), compuesta principalmente por hidrógeno y helio en constante fusión nuclear. Es el único cuerpo que emite luz propia de todo el sistema.
- Planetas. El sistema solar está formado por ocho planetas, divididos en dos grupos:
- Planetas interiores (más cercanos al Sol): Mercurio, Venus, Tierra y Marte.
- Planetas exteriores (más alejados del Sol): Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
- Cinturones de asteroides. Existen dos cinturones de asteroides en el sistema solar:
- Cinturón de asteroides interior. Se encuentra entre Marte y Júpiter, y marca la división entre planetas interiores y exteriores.
- Cinturón de Kuiper. Se ubica más allá de Neptuno.
- Satélites naturales. Muchos planetas tienen lunas o satélites naturales. Júpiter es el que posee más, con 95 lunas. Otros ejemplos son la Tierra (con la Luna) y Marte (con Deimos y Phobos). Mercurio y Venus no tienen ningún satélite natural.
- Cuerpos menores. En los límites del sistema solar se encuentran el Disco Disperso, con objetos de órbitas excéntricas como el planeta enano Eris, y la nube de Oort, una región hipotética que se cree que podría contener trillones de objetos transneptunianos.
Los planetas del sistema solar giran alrededor del Sol.
Un planeta es un objeto celeste que órbita alrededor de una estrella, tiene forma esférica y no comparte su órbita con otros objetos similares, según la definición propuesta por la Unión Astronómica Internacional en 2006.
La Tierra, al igual que los otros siete planetas restantes del sistema solar, gira en órbita alrededor del Sol. Todos comparten las características que definen a un cuerpo como planeta, pero presentan diferencias según su composición y su ubicación respecto del Sol.
En este sentido, en el sistema solar existen dos grupos de planetas: los cuatro planetas interiores, llamados terrestres o rocosos (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte) y los cuatro planetas exteriores, de composición gaseosa (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno). Fuera del sistema solar, se cree que existen más de 5.000 planetas, denominados exoplanetas.
La Vía Láctea
Características de un planeta
Los planetas gaseosos realizan un movimiento de rotación más veloz que el de la Tierra.
Las principales características de los planetas son las siguientes:
- Son objetos celestes que orbitan alrededor de una estrella.
- Tienen forma esférica.
- No están acompañados de objetos similares que orbiten junto a ellos.
- Realizan dos movimientos: la rotación sobre su propio eje y la traslación alrededor de su estrella.
- Se pueden clasificar en terrestres y gaseosos.
- Pueden tener lunas o satélites naturales que orbitan junto a ellos.
- Pueden tener anillos.
- Si se encuentran fuera del sistema solar, se los conoce como exoplanetas.
La Vía Láctea
Tipos de planetas
Los planetas pueden clasificarse en tres grandes categorías principales: terrestres, gigantes gaseosos y planetas enanos.
- Planetas terrestres. Son planetas rocosos con una superficie sólida. Suelen presentar montañas, volcanes, valles y cráteres en su superficie. Son de tamaño más pequeño en comparación con los gigantes gaseosos y tienen una atmósfera relativamente delgada. La mayoría de los planetas terrestres se encuentran más cerca de su estrella, por lo que sus temperaturas suelen ser elevadas.
- Gigantes gaseosos. Son planetas compuestos principalmente por gases como hidrógeno y helio, aunque también pueden tener otros elementos. Son de tamaño mucho más grande que los planetas terrestres, no tienen una superficie sólida definida y su atmósfera es muy extensa. Los gigantes gaseosos tienen enormes sistemas de anillos y lunas, y, debido a su tamaño y composición, poseen una enorme gravedad. Son los planetas más masivos del sistema solar y se encuentran en las regiones exteriores del sistema.
- Planetas enanos. Son cuerpos celestes que comparten algunas características con los planetas, pero no cumplen con todos los criterios para ser considerados como tales. En general, son más pequeños que los planetas terrestres y comparten el espacio orbital con otros objetos de similar tamaño. Se encuentran en las regiones exteriores del sistema solar y también en áreas más distantes, como el Cinturón de Kuiper.
La Vía Láctea
Planetas del sistema solar
La Tierra es el planeta más denso del sistema solar y el único con agua en su superficie.
Los planetas del sistema solar son ocho en total. En orden, desde el más cercano hasta el más alejado del Sol, son los siguientes:
Mercurio.
Con 4.879 kilómetros de diámetro, es el planeta más pequeño del sistema solar. Se encuentra a 58 millones de kilómetros del Sol. La temperatura promedio de su atmósfera es de 167 °C. Su tiempo de rotación es de 59 días y tarda 88 días en completar una vuelta alrededor del Sol. No tiene satélites naturales.
Mercurio es el planeta más cercano al Sol.
Mercurio es el planeta más pequeño del sistema solar y el más cercano al Sol. Es uno de los cuatro planetas interiores y terrestres, junto con la Tierra, Venus y Marte.
Mercurio tiene una rotación muy lenta, por lo que su superficie pasa muchos días expuesta al Sol y luego largos períodos de oscuridad. Esta característica, combinada con la presencia de una atmósfera muy tenue y con muy pocos gases de efecto invernadero, provoca que haya grandes variaciones de temperatura en el planeta, que pueden ir desde los -180 °C hasta los 430 °C.
Asimismo, su débil atmósfera no logra brindar protección contra los impactos de meteoritos, de modo que la superficie rocosa del planeta, similar a la de la Luna, presenta abundantes cráteres.
El nombre Mercurio proviene de la mitología grecorromana. Mercurio era el mensajero de los dioses y el encargado de llevar las almas de los difuntos a la entrada del inframundo. La elección de esta denominación para el planeta se relaciona con la aparente rapidez de su movimiento en el cielo.

La Vía Láctea
Características de Mercurio
Mercurio tiene un diámetro de 4.879 kilómetros. Se encuentra a una distancia de 58 millones de kilómetros respecto del Sol y su planeta más cercano es Venus. Presenta grandes oscilaciones de temperatura y su superficie está cubierta de cráteres por el impacto de meteoritos. Mercuriotarda 59 días en completar su rotación y 88 días en dar una vuelta alrededor del Sol.
Descubrimiento de Mercurio
La primera observación telescópica de Mercurio fue realizada por Galileo Galilei en 1610. Sin embargo, fue en 1631 cuando el astrónomo francés Pierre Gassendi logró observar por primera vez un tránsito de Mercurio frente al Sol, basándose en los cálculos realizados por el alemán Johannes Kepler.
Durante el siglo XIX, astrónomos como el italiano Giovanni Schiaparelli y el francés Eugène Antoniadi realizaron mapas detallados de la superficie de Mercurio. Sin embargo, debido a la dificultad de observar el planeta desde la Tierra, muchos aspectos de su rotación y geología permanecieron desconocidos hasta el siglo XX.
Estructura de Mercurio
El núcleo metálico representa cerca del 85% del radio de Mercurio.
La superficie de Mercurio presenta una gran cantidad de cráteres, producto de las colisiones con cuerpos celestes a lo largo de su historia geológica. Entre ellos, se destaca el cráter Caloris, una de las estructuras de impacto más grandes del sistema solar, con un diámetro de aproximadamente 1.550 kilómetros.
El interior de Mercurio está compuesto por un núcleo metálico, que representa cerca del 85 % de su radio. Se estima que ese núcleo está formado principalmente por hierro y níquel, con una posible capa externa de hierro líquido, lo que explicaría la presencia de su campo magnético. Su manto y corteza superficial están compuestos mayoritariamente por silicatos.
Atmósfera y clima de Mercurio
La atmósfera de Mercurio es extremadamente delgada y está compuesta principalmente por oxígeno, sodio, hidrógeno y helio. Esta capa gaseosa no es lo suficientemente densa como para generar un efecto invernadero ni para retener el calor, lo que contribuye a las marcadas variaciones térmicas en su superficie.
Además, Mercurio tiene un período de rotación muy lento, de aproximadamente 59 días. Esto prolonga la exposición de su superficie al calor del Sol y luego a la oscuridad, lo que favorece los contrastes térmicos extremos que presenta.
Por eso, las temperaturas en Mercurio son las que muestran las mayores oscilaciones del sistema solar. En la cara expuesta al Sol, la temperatura puede alcanzar los 430 °C, mientras que, en la cara nocturna, puede descender hasta los -180 °C.
Exploración espacial de Mercurio
Foto del cráter Caloris tomada por la misión Messenger. Los colores señalan la altitud.
Mercurio ha sido objeto de estudio a través de misiones espaciales que han obtenido información sobre su superficie, su composición y su campo magnético.
La sonda Mariner 10, lanzada por la NASA en 1973, fue la primera en sobrevolar Mercurio entre 1974 y 1975. Durante su misión, transmitió imágenes detalladas de la superficie del planeta, que permitieron identificar cráteres como el Caloris, elevaciones y llanuras. Además, confirmó la existencia de su campo magnético, lo que sugirió la presencia de un núcleo metálico.
La misión MESSENGER (Mercury Surface, Space Environment, Geochemistry and Ranging), de la NASA, fue lanzada en 2004 y entró en órbita alrededor de Mercurio en 2011. Durante su operación, cartografió la totalidad de la superficie, analizó la composición química del planeta y estudió su campo magnético. También confirmó la presencia de depósitos de hieloen cráteres cercanos a los polos, donde la luz solar no incide directamente. La misión concluyó en 2015, cuando la sonda impactó en la superficie del planeta.
Por último, en 2018, fue lanzada la misión BepiColombo, un proyecto conjunto de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Consta de dos orbitadores: el Mercury Planetary Orbiter (MPO), de la ESA, diseñado para estudiar la superficie y la geología del planeta, y el Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO), de la JAXA, destinado al análisis del campo magnético. Se espera que la misión realice varios sobrevuelos antes de entrar en órbita en 2026.
La Vía Láctea
Venus.
Con 12.104 kilómetros, tiene un diámetro similar al de la Tierra. Se encuentra a 108 millones de kilómetros del Sol y su atmósfera tiene una temperatura promedio de más de 450 °C. Su tiempo de rotación es de 243 días y tarda 225 días en completar una vuelta alrededor del Sol. No tiene satélites naturales.
Venus es el segundo planeta más cercano al Sol.
Venus es el segundo planeta más cercano al Sol y el tercero más pequeño. Es uno de los cuatro planetas interiores y terrestres, junto con la Tierra, Mercurio y Marte.
Por la alta concentración de dióxido de carbono en su atmósfera y su cercanía con el Sol, Venus tiene temperaturas muy elevadas, que superan los 450 °C. Esto lo convierte en el planeta más cálido del sistema solar.
Venus tiene un diámetro de 12.104 kilómetros, apenas más pequeño que el de la Tierra. En su superficie rocosa se encuentran volcanes, montañas y llanos similares a los de nuestro planeta, pero no hay evidencia de presencia de agua ni de vida.
El nombre Venus proviene de la mitología romana. Esta denominación responde a que es uno de los objetos más brillantes y visibles en el cielo, por lo que las antiguas civilizaciones lo asociaron con la diosa del amor y la belleza del mismo nombre.

Características de Venus
Venus tiene un diámetro de 12.104 kilómetros. Se encuentra a una distancia de 108 millones de kilómetros del Sol y sus planetas más cercanos son Mercurio y la Tierra. Se trata del planeta más cálido del sistema solar.
El tiempo de rotación de Venus es de 243 días, y su traslación es de 225 días. Por esta razón, en este planeta los días duran más tiempo que los años. Junto con Mercurio, es uno de los dos planetas del sistema solar que no tienen satélites naturales.
Descubrimiento de Venus
Los antiguos babilonios, egipcios y griegos ya registraban la presencia de Venus en el cielo. Sin embargo, el estudio de Venus como planeta se consolidó con la astronomía moderna, especialmente a partir de las observaciones telescópicas del siglo XVII.
En 1610, Galileo Galilei utilizó el telescopio para observar el planeta y pudo descubrir que mostraba fases similares a las de la Luna. Esto fue determinante para suponer que Venus orbitaba alrededor del Sol.
Asimismo, este descubrimiento sirvió de apoyo para la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico, quien sostenía que los planetas giraban alrededor del Sol, y no alrededor de la Tierra, como se suponía en la época.
A pesar de este avance, las observaciones detalladas de Venus siguieron siendo limitadas debido a su atmósfera densa y opaca. Esta capa espesa, compuesta principalmente de dióxido de carbono y nubes de ácido sulfúrico, ha impedido la observación directa de la superficie del planeta desde la Tierra.
Por esta razón, las observaciones de Venus en el siglo XIX y principios del XX se basaron principalmente en el análisis del brillo de su atmósfera, pero no se disponía de información detallada sobre su superficie.
El verdadero avance en la observación de Venus se produjo en la segunda mitad del siglo XX, con el advenimiento de las sondas espaciales a partir de 1962, entre ellas, la Mariner 2, la Magallanes y la Akatsuki.
Estructura de Venus
El manto de Venus se extiende a una profundidad aproximada de 3.000 kilómetros.
La superficie de Venus presenta llanuras, volcanes, mesetas y cañones, que evidencian actividad tectónica y volcánica en el pasado.
Se han identificado más de 1.100 volcanes en su superficie, y algunos de ellos alcanzan los 10.000 metros de altura. El Maxwell Montes, el punto más elevado del planeta, tiene unos 11.000 metros de altura.
La corteza de Venus es la capa más externa del planeta y, al igual que la Tierra, está formada por rocas sólidas, compuestas principalmente por basaltos ricos en silicio.
Debajo de la corteza se encuentra el manto, una capa de roca que se extiende a una profundidad aproximada de 3.000 kilómetros. El manto de Venus se compone principalmente de silicato de magnesio y hierro, similar al manto terrestre, y se cree que está en estado sólido debido a las altas presiones internas.
Las características del núcleo de Venus aún no se conocen completamente, debido a las limitaciones de las misiones espaciales y la imposibilidad de estudiar el interior del planeta de manera directa. Sin embargo, se cree que está compuesto principalmente de hierro y níquel, al igual que el núcleo terrestre.
Atmósfera y clima de Venus
El dióxido de carbono representa el 96,5% de la atmósfera de Venus.
La atmósfera de Venus es muy densa y está compuesta principalmente por dióxido de carbono, que representa el 96,5 % del total. Debido a la alta concentración de este gas, el planeta experimenta un efecto invernadero muy intenso, lo que contribuye a las elevadas temperaturas de su superficie, que pueden superar los 450 °C.
A pesar de estar más alejado del Sol que Mercurio, Venus registra temperaturas más elevadas que ese planeta. Esto se debe a la intensidad del efecto invernadero, que atrapa el calor en la atmósfera y no permite su dispersión hacia el espacio exterior.
Además, su atmósfera se caracteriza por presentar una capa de nubes densas que se extiende hasta los 70 kilómetros de altura, compuesta principalmente por ácido sulfúrico y agua. Estas nubes reflejan gran parte de la luz solar que incide sobre ellas, lo que explica que Venus sea el planeta más brillante del cielo cuando se observa desde la Tierra.
La Vía Láctea
Exploración espacial a Venus
Las principales exploraciones que se realizaron a Venus para conocer sus características fueron:
- Mariner 2. Fue lanzada en 1962 y se trató de la primera nave espacial en acercarse a Venus. Logró medir la temperatura del planeta y confirmar las altas temperaturas en su atmósfera.
- Mariner 5. Fue lanzada en 1967 y proporcionó más datos sobre la atmósfera y las condiciones superficiales del planeta.
- Pioneer Venus 1. Fue lanzada en 1978. Esta misión consistió en un orbitador que estudió la atmósfera y la superficie de Venus.
- Pioneer Venus 2. Esta misión incluyó múltiples sondas atmosféricas que se lanzaron hacia Venus en 1978 y atravesaron su atmósfera.
- Magallanes. Fue lanzada en 1989. También conocida como Venus Radar Mapper, se trató de una misión de la NASA que envió un orbitador que utilizó radares para cartografiar la superficie de Venus. Así, proporcionó imágenes detalladas del planeta.
- Venus Express. Fue lanzada en 2005 por la Agencia Espacial Europea (ESA) para estudiar la atmósfera y la superficie de Venus. La misión finalizó en 2015.
- Akatsuki. Fue lanzada en 2010 por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial. Ingresó a la órbita de Venus en 2015 y desde ese momento envía información climática de la atmósfera del planeta.
Para el año 2031, la NASA proyecta enviar dos misiones más hacia Venus: la VERITAS y la DAVINCI, con el objetivo de explorar y cartografiar detalladamente su superficie y su atmósfera.
La Vía Láctea
La Tierra.
Tiene un diámetro de 12.742 kilómetros y se encuentra a 150 millones de kilómetros del Sol. La temperatura promedio de su atmósfera es de 14,7 °C. Su tiempo de rotación es de 24 horas y tarda 365 días y 6 horas en completar una vuelta alrededor del Sol. Tiene un solo satélite natural, la Luna. Es el planeta más denso del sistema solar y el único que tiene agua en su superficie.
El planeta Tierra es el tercero más cercano al Sol en el sistema solar.
La Tierra es un planeta del sistema solar, el tercero más alejado del Sol y el quinto más grande. Se encuentra ubicado entre Venus y Marte. Según el conocimiento actual, es el único de todo el sistema solar que alberga vida.
Su formación data de aproximadamente 4.600 millones de años. A lo largo de su historia, ha sufrido procesos geológicos y climáticos que han modificado su estructura y composición. Posee una forma aproximadamente esférica, con una composición interna organizada en capas diferenciadas: la corteza, el manto y el núcleo.
La dinámica terrestre está marcada por procesos internos como la actividad tectónica y el vulcanismo, junto a procesos externos como la radiación solar y la erosión. La interacción entre la geósfera, la hidrósfera, la atmósfera y la biósfera determina la complejidad del planeta Tierra como un sistema interrelacionado.
La Tierra presenta una superficie mayormente cubierta por agua en estado líquido, lo que contribuye a la regulación del clima y al mantenimiento de la vida. Los océanos, que ocupan cerca del 71 % de la superficie terrestre, desempeñan un papel fundamental en el balance energético y en los ciclos biogeoquímicos.
La Vía Láctea
Origen del nombre del planeta Tierra
El nombre del planeta Tierra proviene del latín Terra, una deidad romana equivalente a la Gea de los antiguos griegos, asociada con la fertilidad y la fecundidad.

Origen y formación del planeta Tierra
La Tierra se formó hace alrededor de 4.550 millones de años, a partir de una nube estelar de gases y polvo cósmico. La formación del planeta tardó entre diez y veinte millones de años, a medida que su superficie se enfriaba y solidificaba, y se acumulaba a su alrededor la nube de gases que hoy es la atmósfera.
Eventualmente, a través de un largo período de actividad sísmica y posiblemente debido al impacto constante de meteoros, la Tierra contó con los elementos necesarios y las condiciones físicas indispensables para la aparición del agua líquida.
Gracias a ello, pudo tener inicio el ciclo hidrológico. Esto contribuyó a enfriar el planeta más rápidamente, hasta niveles en que pudo comenzar la vida. Con el tiempo, la Tierra se solidificó hasta alcanzar la composición que conocemos en la actualidad.
Características del planeta Tierra
La Tierra es el quinto planeta del sistema solar en cuanto a tamaño y el tercero en cercanía, a 150 millones de kilómetros del Sol. Posee una forma esférica con un leve achatamiento en los polos y 12.742 kilómetros de diámetro a la altura del Ecuador.
Al igual que otros planetas interiores, como Marte y Mercurio, la Tierra es un planeta rocoso, con una superficie sólida y un núcleo de metal líquido (por acción del calor y la presión).
Su tiempo de rotación sobre su propio eje es de 24 horas y el de traslación alrededor del Sol es de 365 días y 6 horas. La temperatura promedio de su atmósfera es de 14,7 °C, y es el único planeta conocido que alberga vida y agua en su superficie.
La Vía Láctea
Composición y estructura del planeta Tierra
La Tierra está formada por capas cada vez más densas a medida que se acercan al núcleo.
La masa terrestre está integrada por un conjunto diverso de elementos químicos. Los más abundantes son el hierro, el oxígeno, el silicio y el magnesio. Se estima que en sus capas interiores abunda el hierro y el níquel, lo que sería responsable de la generación de su campo magnético o magnetósfera.
El planeta está compuesto por capas concéntricas de materia que se extienden hacia el núcleo desde la superficie. Dichas capas son:
- Corteza terrestre. Se extiende desde la superficie hasta los 35 kilómetros de profundidad en promedio. Se divide en corteza oceánica y corteza continental, y representa menos del 1 % del volumen total del planeta. Está fraccionada en grandes bloques denominados placas tectónicas, cuyo movimiento determina la formación de los relieves y los océanos del planeta. Es la capa sobre la que se desarrolla toda la vida existente en la Tierra.
- Manto terrestre. Va desde los 35 hasta los 2.900 kilómetros de profundidad. Es la capa más ancha de la estructura interna de la Tierra, y representa el 84 % del volumen total del planeta. Es una capa rica en silicatos, magnesio y hierro, todo en estado semisólido y de viscosidad variable. La parte superior del manto recibe el nombre de “astenósfera” y es la responsable de los fenómenos tectónicos que suceden en la superficie.
- Núcleo terrestre. Es el “corazón” del planeta, y está compuesto mayormente por metales ferromagnéticos (hierro y níquel). Se divide en el núcleo externo y el interno. El núcleo externo se extiende desde los 2.900 hasta los 5.150 kilómetros de profundidad, y se encuentra en estado líquido debido a las altísimas temperaturas. El núcleo interno se extiende desde los 5.150 hasta los 6.371 kilómetros de profundidad y, a pesar de las altas temperaturas, se encuentra en estado sólido.
La Vía Láctea
Movimientos del planeta Tierra

La diferencia de estaciones entre los hemisferios se debe a la inclinación del eje terrestre.
La Tierra ejecuta periódicamente dos tipos de movimientos principales:
- Rotación. Es el movimiento giratorio que realiza la Tierra sobre su propio eje. Expone su superficie al Sol intermitentemente y es causante de los días y las noches. Dura 24 horas.
- Traslación. Es el desplazamiento que realiza la Tierra a lo largo de su órbita solar, describiendo
más o menos una elipse como trayectoria. Cada vez que se celebra un año, se cumple una vuelta más del planeta alrededor del Sol. Dura 365 días y 6 horas.
Por otro lado, el eje de rotación de la Tierra se encuentra inclinado en aproximadamente 23,5 grados. Es por esta inclinación que cada hemisferio recibe cada seis meses los rayos del Sol de forma más directa, lo que genera la sucesión de las estaciones a lo largo del año.
La Vía Láctea
Campo magnético del planeta Tierra
La magnetósfera protege el planeta del viento solar.
El planeta Tierra posee una magnetósfera que se formó a partir del movimiento de su núcleo. Su función principal es desviar las partículas cargadas provenientes del viento solar, lo que evita que la mayor parte de la radiación alcance la superficie terrestre. Sin esta protección, las condiciones en la Tierra serían mucho más hostiles para la vida.
La magnetósfera terrestre se extiende más allá de la ionósfera, a unos 500 kilómetros de altura, y envuelve al planeta por completo. En los polos, su cercanía con la Tierra es mayor, y pueden verse sus efectos como las auroras boreales y australes.
Aparición de la vida en el planeta Tierra
La vida apareció durante el eón precámbrico, es decir, el primer y más largo período geológico del planeta. Se remonta a los inicios mismos de la Tierra, en medio de una intensa actividad volcánica y eléctrica, hace unos 4.000 millones de años.
Se cree que, en algún instante remoto, ciertas condiciones químicas particulares, gracias a la presencia del agua líquida, habrían permitido la creación de moléculas. Estas moléculas, que fueron creciendo en complejidad y abundancia, habrían sido las que permitieron la formación de las primeras células hace unos 4.280 a 3.770 millones de años.
Esos primeros organismos emprendieron una carrera evolutiva a partir de la diversificación del llamado LUCA (Last Universal Common Ancestor), el primer ancestro común a todas las formas de vida existentes hoy. Así nacieron los procesos energéticos básicos que cambiaron el mundo.
Por ejemplo, la fotosíntesis llenó la atmósfera de oxígeno y propició la posterior aparición de la respiración. Además, se formó la capa de ozono de la atmósfera, sin la cual la radiación ultravioleta habría hecho muy difícil la preservación molecular del ADN y, por lo tanto, la vida tal como hoy se conoce.
La Vía Láctea
La Luna
La gravedad de la Luna provoca las mareas en el planeta Tierra.
La Luna es el único satélite natural del planeta Tierra. Su origen se remonta a los períodos de la formación de la Tierra, con la cual comparte algunas semejanzas geoquímicas.
Con un diámetro de 3.474,8 kilómetros, la Luna es el quinto satélite más grande del sistema solar. Tiene un período de rotación idéntico al de su traslación en órbita alrededor de la Tierra y por eso siempre se ve su mismo lado.
La fuerza gravitatoria de la Luna ejerce influencia sobre las mareas en la Tierra. Cuando ambos astros se encuentran a una distancia cercana, parte de la masa de agua terrestre que está de cara a la Luna es atraída por ella y el flujo de agua se acrecienta, lo que se conoce como “marea alta”. Simultáneamente, en el lado opuesto de la Tierra también se produce una marea alta; las mareas bajas se dan en zonas intermedias.
La teoría más aceptada sobre su origen se denomina “el gran impacto” y postula que la Luna se formó hace 4.500 millones de años como resultado de una gran colisión entre la Tierra y un protoplaneta llamado Theia.
La Luna
La Luna es el único satélite natural que gira alrededor de la Tierra, a una distancia de 384.400 kilómetros. Con un diámetro de 3.474,8 kilómetros, es el quinto satélite más grande del sistema solar. Este astro no brilla con luz propia, sino que refleja la luz que recibe del Sol. Por eso la Luna es visible desde la Tierra y se la puede apreciar en sus diferentes instancias o “fases”.

En 1609, el italiano Galileo Galilei, astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático y físico, construyó el primer telescopio de sesenta aumentos, con el que descubrió las montañas y los cráteres de la Luna.
El 20 de julio de 1969, el astronauta estadounidense Neil Alden Armstrong fue el primer hombre en llegar y caminar sobre la superficie de la Luna. Hasta ahora, doce humanos han pisado la superficie lunar, luego de varias expediciones. En noviembre de 2009, se anunció formalmente el hallazgo de agua en la Luna, luego de una operación realizada por la NASA.

La Vía Láctea
Movimientos de la Luna
La Luna gira alrededor de la Tierra, alrededor del Sol y sobre su propio eje.
La luna realiza dos movimientos primordiales:
- Traslación. Es el movimiento de la Luna alrededor de la Tierra. Para completar una vuelta, tarda 28 días. Además, realiza el movimiento de traslación alrededor del Sol, junto con la Tierra.
- Rotación. Es el giro del satélite sobre su propio eje. Para completar una vuelta, tarda 28 días, igual que la traslación.

Origen y formación de la Luna
Existen diversas teorías científicas que explican el posible origen de la Luna. La más reciente se denomina “teoría del gran impacto” y postula que se formó hace 4.500 millones de años, como resultado de una gran colisión entre la Tierra y un protoplaneta llamado Theia.
Los fragmentos que se desprendieron del choque eventualmente se unieron para dar lugar a la corteza lunar. Así, este nuevo astro logró mantener su órbita alrededor de la Tierra y se convirtió en su satélite natural.
Otras teorías formuladas anteriormente sobre el posible origen de la Luna son:
- Teoría de la formación conjunta. Sostiene que la Luna y la Tierra se originaron al mismo tiempo, y que el satélite fue consecuencia de pequeñas partículas que se fusionaron con el paso de miles de años.
- Teoría de la captura. Sostiene que la Luna fue originalmente un planeta independiente que, debido a la órbita y la fuerza gravitacional de la Tierra, quedó atrapado en la órbita terrestre.
- Teoría de la fisión. Sostiene que la Luna fue separada de la Tierra mientras esta última estaba en proceso de formación y que de manera paulatina se fue solidificando hasta convertirse en su satélite natural.
La Vía Láctea
Fases de la Luna
La parte de la Luna que se ve iluminada depende del hemisferio del observador.
Las fases de la Luna son los cambios de la parte iluminada, que permiten apreciarla en su totalidad o de manera parcial. Siempre es visible la misma cara, debido a la sincronización que existe entre lo que tarda en dar la vuelta a la Tierra y en girar sobre su propio eje.
Las fases de la Luna son cuatro y duran alrededor de una semana cada una:
- Luna nueva. Se produce cuando la Luna está más cerca del Sol, su parte iluminada no es visible desde la Tierra y por eso resulta casi imperceptible desde el planeta.
- Cuarto creciente. Se produce cuando la mitad de la Luna está iluminada: el lado derecho se ve iluminado desde el hemisferio norte y el lado izquierdo, desde el hemisferio sur. Ocurre luego de la Luna nueva. Es posible observarla por la tarde y en la primera mitad de la noche.
- Luna llena. Se produce cuando el satélite está más distante del Sol y una de sus caras se ilumina de manera total, por lo que la Luna se ve completa desde la Tierra durante toda la noche.
- Cuarto menguante. Se produce cuando se ve la mitad de la Luna iluminada, pero de manera decreciente (al contrario que la Luna creciente). Es posible verla en la madrugada y por la mañana.
Relieve de la Luna
La superficie de la Luna tiene cráteres profundos y altos sistemas montañosos.
La superficie de la Luna fue estudiada a través de varias expediciones, tanto tripuladas como no tripuladas, realizadas durante los años 1969 y 1972. A partir de las muestras obtenidas, se comprobó quepresenta un suelo sólido y rocoso, con multitud de escombros, cráteres y cuencas. Se cree que esto se debe a que no posee una atmósfera consistente que la proteja contra el impacto de asteroides u otros cuerpos celestes de menor tamaño.
Los cráteres de la Luna tienen diferentes dimensiones: algunos son pequeños y otros gigantescos, como el cráter Tycho, que se distingue a simple vista desde la Tierra. Además, posee grandes montañas, formadas por su actividad tectónica.
Existen, asimismo, valles profundos denominados “fisuras lunares”, que alcanzan los 480 kilómetros de largo y 3 kilómetros de ancho. Se estima que se formaron como consecuencia del calor y la expansión originada en el interior del satélite.
La Vía Láctea
Clima de la Luna
A diferencia de la Tierra,la Luna no posee una capa densa de gases que formen una atmósfera. En lugar de eso, tiene una exósfera compuesta por una mezcla de partículas y átomos de helio, hidrógeno, oxígeno, así como trazas de sodio, potasio y otros elementos menores.
El clima lunar está marcado por los extremos de temperatura, debido a la falta de una atmósfera que lo regule.Durante el día, las temperaturas pueden alcanzar los 127 °C, debido a la intensa radiación solar. Sin embargo, por la noche, al no tener una atmósfera que retenga el calor, pueden descender hasta los -173 °C.
A causa de la falta de atmósfera y las condiciones extremas, la Luna carece de un sistema climático como el de la Tierra, por lo que no existen fenómenos como las lluvias, los vientos o las nubes.
Exploraciones a la Luna
El 2 de enero de 1959, la Unión Soviética lanzó la sonda Luna 1. Fue la primera nave espacial en acercarse a la Luna, pero no aterrizó en su superficie. El 14 de septiembre de ese mismo año, Luna 2 se convirtió en la primera sonda en impactar en la superficie lunar. Años después, en 1966, Luna 9 logró el primer alunizaje exitoso y transmitió las primeras imágenes desde la superficie.
El 20 de julio de 1969, el astronauta estadounidense de la NASA Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en caminar sobre la superficie lunar, durante la misión Apolo 11. Se trató de un logro histórico que marcó el pico de la competencia en la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que tuvo lugar durante la Guerra Fría. Entre 1969 y 1972, un total de doce astronautas estadounidenses caminaron sobre la Luna.
Tras las misiones Apolo, la exploración de la Luna continuó con misiones no tripuladas. En 2003, la misión Chang’e 1 se convirtió en la primera sonda china en orbitar la Luna, y en 2013, Chang’e 3 logró un alunizaje exitoso. En 2019, la misión Chang’e 4 fue la primera en aterrizar en el lado oculto de la Luna, hasta el momento prácticamente inexplorado.
La Vía Láctea
Los eclipses
Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se interpone directamente entre el Sol y la Luna, y proyecta su sombra sobre esta. En este tipo de eclipse, la Luna pasa por la sombra de la Tierra. Esto provoca un oscurecimiento progresivo de la Luna.
Por otro lado, el eclipse solar sucede cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, proyectando su sombra sobre la superficie terrestre. Durante este fenómeno, se observa un breve oscurecimiento del día.
Eclipse lunar

Para que se produzca un eclipse lunar debe haber luna llena.
Los eclipses, tanto lunares como solares, son eventos astronómicos que ocurren cada cierto tiempo. En el caso del eclipse lunar, la Tierra se interpone entre la luna y el sol y los tres cuerpos celestes permanecen de forma alineada por un tiempo en ese orden. Así, por unos minutos, es la Tierra la que ensombrece a la luna, y no al revés. Para que esto suceda, además del alineamiento, la luna debe estar llena.
En cambio, un eclipse solar ocurre cuando la luna se interpone entre el sol y la Tierra, lo cual hace que, desde nuestro planeta, el sol se vea tapado. En este caso, la luna debe ser nueva y los tres cuerpos celestes también deben estar alineados.
Según los expertos, cada año, se registran de uno a cuatro, cinco o hasta seis eclipses lunares.
La Vía Láctea
¿Cómo se produce un eclipse lunar?

En un eclipse lunar la sombra de la Tierra avanza tapando la superficie lunar.
Como ya se explicó previamente, se produce un fenómeno como el eclipse lunar cuando la luna llena se ve tapada por la sombra generada por el planeta Tierra. Es que hay un dato que vale la pena aclarar:es gracias a la luz del sol que desde nuestro planeta podemos ver a la luna.
Es por ello que cuando hay un eclipse lunar, vemos cómo la sombra de la Tierra comienza a avanzar, tapando la superficie lunar. Dentro de esa sombra se habla de dos partes diferentes: la penumbra y la umbra. Mientras que esta última es la zona de la luna que se encuentra totalmente tapada bajo la sombra –y, por tanto, es imperceptible-, en el caso de la penumbra la sombra resulta más tenue.
La Vía Láctea
¿Cada cuánto ocurre un eclipse lunar?
Pese a que la luna, cada mes, gira alrededor de la Tierra, no se producen eclipses lunares 12 veces al año. La explicación es sencilla: la trayectoria que la luna hace en torno al planeta está inclinada unos cinco grados, si se la compara con el recorrido que hace la Tierra alrededor del sol. Esto hace que no siempre la luna se vea alcanzada por la sombra terrestre.
La luna puede estar detrás de la Tierra e incluso así recibir luz solar. Es por ello que todo dependerá de en qué punto de la Tierra se encuentre la persona en ese memento: deberá estar en la mitad del planeta que sea de noche. De lo contrario, no lo registrará.
Es por ello que, si bien los eclipses lunares son eventos que ocurren de uno a cuatro, cinco o hasta seis veces en un año, desde el mismo lugar del planeta se pueden ver varios eclipses, siempre y cuando ocurran de noche. Esto es diferente de lo que sucede con los eclipses solares que, de acuerdo a la Nasa, se pueden ver, desde el mismo lugar, una vez cada 375 años, en promedio.
Tipos de eclipse lunar
Un eclipse penumbral sucede cuando la luna apenas atraviesa el área de la penumbra.
De acuerdo a la proporción en la que la sombra de la Tierra se proyecte sobre la superficie de la luna, además de la parte (umbra o penumbra) la alcance, se pueden identificar distintos tipos de eclipses lunares:
- Eclipse total. En este caso, la sombra de la Tierra logra tapar toda la superficie de la luna.
- Eclipse penumbral. Este acontecimiento sucede cuando la luna apenas atraviesa el área de la penumbra –y no el de la umbra. Es por ello que este evento se vuelve más imperceptible. Dentro del eclipse penumbral existen dos subtipos. El total, que es cuando toda la superficie de la luna queda alcanzada por la penumbra, mientras que, en el parcial, solo una parte de la luna. En un año, se calcula que uno de cada tres eclipses es de este tipo.
- Eclipse parcial. Este acontecimiento se registra cuando solo una porción de la superficie llega a ser alcanzada por la umbra.
Luna de sangre
La luna de sangre es un eclipse de Luna que la tiñe de un tono rojizo.
Se conoce popularmente como luna roja o luna de sangre a un tipo de eclipse lunar, en el que el satélite terrestre no se oscurece del todo, sino que adquiere ciertos tonos cobrizos, rojos o marrones. Este fenómeno se produce cuando coinciden dos eventos diferentes:
- Cuando hay un eclipse total de Luna, es decir, cuando en un período de Luna llena, la Tierra se interpone entre la luz solar y el satélite terrestre, sumergiendo a este último en un cono de sombra casi total.
- Cuando la atmósfera terrestre contiene altos niveles de polución, nubosidad o interferencias de otro tipo, capaces de absorber ciertas longitudes de onda de la luz solar y permitir el paso únicamente al espectro inferior de la luz, es decir, a la luz roja.
Cuando ambas situaciones coinciden, tenemos una luna roja o luna de sangre, es decir, un eclipse de Luna que, en vez de ensombrecerla totalmente, la tiñe de un tono rojizo que puede resultar sobrecogedor. Por lo demás, este fenómeno no tiene ninguna particularidad o rasgo especial desde un punto de vista astronómico, pero ha sido observado desde tiempos antiguos y se lo ha asociado comúnmente a los malos augurios.
La Vía Láctea
¿Cada cuánto hay una luna de sangre?
Las “lunas de sangre” no son del todo predecibles, dado que dependen de la fecha y del lugar desde el cual pueden percibirse. A fin de cuentas, se trata de un eclipse lunar, nada más. Cada año ocurren entre dos y cinco eclipses lunares, aunque los eclipses totales son los menos frecuentes de todos.
Aun así, las probabilidades apuntan a que las próximas lunas rojas sean en las siguientes fechas y lugares:
- 16 de mayo de 2022, visible en Norte y Suramérica, Europa y Asia.
- 8 de noviembre de 2022, visible en Norte y Suramérica, Asia, Australia y el Pacífico.
- 14 de marzo de 2025, visible en Norte y Suramérica, Europa, Australia y el Pacífico.
- 7 de septiembre de 2025, visible en Europa, África, Asia y Australia.
- 3 de marzo de 2026, visible en Norte y Suramérica, Asia, Australia y el Pacífico.
- 31 de diciembre de 2028, visible en Europa, África, Asia, Australia y el Pacífico.
- 26 de junio de 2029, visible en Norte y Suramérica, África, Europa y Medio Oriente.
- 21 de diciembre de 2029, visible en Norte y Suramérica, Asia, Europa, Australia y el Pacífico.
- 25 de abril de 2032, visible en Norteamérica, Asia, África, Europa y el Pacífico.
- 18 de octubre de 2032, visible en Norte y Suramérica, Asia, África, Australia y el Pacífico.
¿Por qué se la llama “luna de sangre”?
Existen muchas explicaciones y relatos de por qué se le dice “luna de sangre” a este tipo de lunas, todos asociados a eventos trágicos o sangrientos. En la Antigüedad se las asociaba a eventos funestos, que amenazaban la estabilidad del universo o bien la perpetuidad de un monarca.
Algunas versiones bíblicas la asocian a la muerte de San Juan Bautista, cuando la exótica princesa idumea Salomé pidió al rey Herodes como obsequio, luego de haber hecho una danza para él, la cabeza del profeta Juan el Bautista en una bandeja de plata.
El monarca, que había hecho apresar al profeta para impedir que pusiera al pueblo en su contra (en algunas versiones, porque no aprobaba el matrimonio de Herodes con su hermana Herodías), cumplió su palabra y le entró a la bailarina la cabeza cortada del profeta, y justo esa noche la Luna se tiñó de rojo, reflejando así la sangre santa derramada.
La Vía Láctea
¿Qué ocurre cuando hay luna de sangre?

Como en todo eclipse lunar, la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol.
Cuando hay luna de sangre, se puede ver una Luna rojiza, marrón o cobriza, debido a que la luz del Sol, al penetrar en la atmósfera terrestre, se dispersa o distorsiona al entrar en contacto con las partículas suspendidas en ella, como ceniza, gases carbónicos, nubes muy densas, entre otras.
Esto se debe a que la luz roja y anaranjada tiene la longitud de onda más larga y la frecuencia más lenta, oscilando de 430 a 510 veces por segundo. Por lo demás, esta luna no tiene diferencia alguna de cualquier otra del calendario lunar.
La Vía Láctea
¿Es peligroso mirar una luna de sangre?
En absoluto. A diferencia de los eclipses solares, capaces de dañar nuestra retina si los miramos directamente, los eclipses lunares no representan ningún peligro, dado que la Luna no tiene brillo propio. Su brillo aparente se debe al reflejo de la luz del Sol.
Eclipse solar

Lograr ver un eclipse solar es todo un desafío.
A la inversa, el eclipse solar se desarrolla cuando la luna oculta al sol. ¿Cuándo ocurre esto? Cuando la luna se ubica entre la Tierra y el sol de forma alineada.
Se habla de un eclipse solar total cuando la sombra lunar logra cubrir toda la superficie. Este fenómeno no dura más que un par de minutos. Mientras que, el eclipse solar parcial es cuando la sombra lunar no logra cubrir toda la superficie. Es por ello que, desde la Tierra se ve un fragmento de él, brillante.
El eclipse solar anular, en cambio, es cuando la luna y el sol se encuentran alineados, pero, como aquella es más pequeña, se percibe una especie de anillo de luz. Por último, hay quienes hablan del eclipse solar híbrido, que es cuando, desde ciertos ángulos de la superficie terrestre se lo ve como anular, mientras que, desde otros ángulos, como total.
Los eclipses solares totales se registran cada 500 días, esto es: cada año y medio, aproximadamente. Mientras que los parciales son más frecuentes: dos al año, en promedio.
A diferencia de los eclipses lunares, lograr ver uno solar es todo un desafío. Es que son dos, al menos, las condiciones que se deben dar. Por un lado, la persona que lo quiera ver debe estar en algún punto del planeta desde el que se encuentre la trayectoria de la luna. Por otro lado, tiene que ser de día en el lugar en el que esa persona se encuentra al momento en que los tres cuerpos celestes se alinean.
Es importante que, a la hora de querer apreciar un fenómeno como este, no se debe mirar directamente al sol, porque puede dañar la vista. En vez de ello, se pueden filtros o diferentes técnicas para apreciarlos. O si no, utilizando distintas técnicas de proyección que sugieren los especialistas.
La Vía Láctea
Las mareas
La fuerza gravitatoria de la Luna ejerce influencia sobre las mareas en la Tierra. Cuando ambos astros se encuentran a una distancia cercana, parte de la masa de agua terrestre que está de cara a la Luna es atraída por ella y el flujo de agua se acrecienta. Esta fuerza que atrae el agua hacia la Luna produce lo que se conoce como marea alta en el lado de la Tierra que está más cercano al satélite.
Simultáneamente, en el lado opuesto de la Tierra se genera otra marea alta debido a la fuerza centrífuga resultante de la rotación de la Tierra y la Luna. Entre estos dos puntos, se encuentran las mareas bajas, que corresponden al momento en que el nivel del agua desciende.
En la mayoría de las costas de la Tierra, se producen dos mareas altas y dos bajas en un período de aproximadamente 24 horas y 50 minutos, que es el tiempo que tarda la Luna en pasar por el mismo punto del cielo en su órbita alrededor de la Tierra.
Satélites naturales
Te explicamos qué son los satélites naturales, cuáles son sus características y qué tipos existen. Además, la Luna y otros satélites naturales del sistema solar.

Los satélites naturales de los planetas reciben el nombre de “lunas”.
Los satélites naturales son cuerpos celestes que orbitan alrededor de otro cuerpo más grande y que lo acompañan en el movimiento de traslación. Los satélites naturales que orbitan los planetas son llamados “lunas”. Algunos planetas tienen varias lunas en su órbita, como Saturno, que tiene 82 satélites conocidos.
Muchos científicos sostienen que los planetas y otros cuerpos de gran tamaño pueden haber adquirido sus satélites naturales al capturarlos por la atracción gravitacional. Es decir, que algunas lunas solían moverse a través del espacio de manera independiente y, cuando pasaron cerca de un cuerpo de mayor densidad y tamaño, quedaron atrapadas en su órbita.
En otros casos, como en el de la Luna terrestre, el satélite natural fue originado a partir de un gran impacto entre un asteroide y el planeta Tierra. Las rocas y el polvo resultantes de la explosión del choque se esparcieron por el espacio y luego se agruparon y formaron la Luna.
Los únicos planetas del sistema solar que no tienen satélites naturales son Mercurio y Venus.
La Vía Láctea
Puntos clave
- Los satélites naturales, también llamados “lunas”, son cuerpos celestes que orbitan alrededor de otro cuerpo más grande y que lo acompañan en el movimiento de traslación.
- Se mueven en la órbita de un cuerpo celeste mayor, debido a la fuerza de gravedad proveniente de él.
- Sus órbitas pueden ser regulares o irregulares.
- Se clasifican en pastores, coorbitales y asteroidales.
- Salvo Mercurio y Venus, todos los planetas del sistema solar tienen satélites naturales.
- Saturno es el planeta que tiene mayor cantidad de satélites naturales, con 82 en total.
La Vía Láctea
Características de los satélites naturales
Los satélites naturales también ejercen fuerza de gravedad sobre el planeta que orbitan.
Los satélites naturales tienen ciertas características en común:
- Se mueven en la órbita de un cuerpo celeste mayor, debido a la fuerza de gravedad proveniente de él.
- Son cuerpos sólidos y no suelen tener una atmósfera notoria.
- Sus órbitas pueden ser regulares o irregulares.
- Su fuerza de gravedad afecta al planeta que órbita. Por ejemplo, en el caso de la Tierra, la gravedad de la Luna provoca las mareas.
Tanto los planetas como los satélites naturales tienen su propia fuerza de gravedad. Si bien la de los planetas es mayor (lo que hace que mantengan al satélite en su órbita), la del satélite también ejerce cierta influencia sobre el planeta.
Tipos de satélites naturales
Los satélites naturales pueden clasificarse de acuerdo con dos criterios diferentes: según su relación con otros cuerpos o según su tipo de órbita.
La Vía Láctea
Según su relación con otros cuerpos
Según su relación con otros cuerpos, los satélites naturales pueden ser:
- Satélites pastores. Son aquellos que se ubican cerca de los anillos de un planeta, en especial de los planetas “gigantes” o “exteriores” del sistema solar. Se encuentran en los anillos planetarios de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
- Satélites coorbitales. Son aquellos que conforman dos o más satélites en la misma órbita de un planeta. Por ejemplo, los satélites Jano y Epistemo, de Saturno.
- Satélites asteroidales. Son aquellos, en general pequeños, que giran alrededor de asteroides. Por ejemplo, Dáctilo, satélite del asteroide Ida.
La Vía Láctea
Según su tipo de órbita
Según su tipo de órbita, los satélites naturales pueden ser:
- Satélites regulares. Son aquellos que mantienen una órbita constante alrededor de otro cuerpo celeste, es decir, en un mismo sentido que el planeta. Por ejemplo, la Luna, satélite del planeta Tierra.
- Satélites irregulares. Son aquellos que mantienen órbitas muy alejadas respecto del planeta que orbitan y que suelen ser elípticas e inclinadas. Por ejemplo, Pasifae, satélite de Júpiter.
Satélites naturales en el sistema solar
Además de sus anillos, Saturno tiene 82 lunas conocidas.
En el sistema solar, hay alrededor de 160 satélites naturales conocidos y otro centenar aún en estudio.
El primero en detectar que otros planetas también tenían lunas fue Galileo Galilei, quien en 1610 pudo reconocer las cuatro lunas más grandes de Júpiter. Este planeta cuenta con más de 80 satélites naturales conocidos.
Salvo Mercurio y Venus, todos los demás planetas del sistema solar tienen satélites naturales:
- Tierra. Tiene un solo satélite natural, la Luna.
- Marte. Tiene dos satélites naturales, llamados Fobos y Deimos.
- Júpiter. Tiene más de 80 satélites naturales conocidos. Los más importantes son Ío, Europa, Calisto y Ganímedes. Este último es el satélite natural más grande del sistema solar.
- Saturno. Tiene 82 satélites naturales conocidos. Los más importantes son Titán, Encélado, Rea, Dione y Mimas.
- Urano. Tiene 27 satélites naturales conocidos. Algunos de los más destacados son Ariel, Miranda, Umbriel, Titania y Oberón.
- Neptuno. Tiene 14 satélites naturales conocidos. Algunos de los más importantes son Tritón, Proteo, Nereida y Larisa.
La Vía Láctea
La Luna

La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Tiene un diámetro de 3.474 kilómetros (una cuarta parte del de la Tierra) y es el quinto más grande del sistema solar. Se mueve a una velocidad de 3.700 kilómetros por hora y tarda 28 días en orbitar el planeta.
Se encuentra a 384.400 kilómetros de la Tierra, y sus temperaturas son muy variables: puede alcanzar los 127 °C durante el día y los -173 °C durante la noche.
La Luna tiene su propia fuerza de gravedad. Si bien es mucho menor a la atracción gravitatoria de la Tierra, ejerce influencia sobre el planeta, ya que provoca la subida de las mareas: las masas líquidas terrestres son atraídas por la fuerza de gravedad de la Luna.
La subida de la marea no se produce siempre a la misma hora cada día, sino que varía con las fases lunares que aparecen en diferentes horarios. Según la instancia de la fase lunar, varía la intensidad de la marea, por ejemplo:
- Mareas muertas. Ocurren durante las fases lunares creciente y menguante, y se caracterizan por los cambios pequeños o leves en las mareas.
- Mareas vivas. Ocurren durante las fases de la luna llena y nueva, cuando el satélite se alinea con el Sol y la Tierra, lo que provoca que las mareas altas resulten aún mayores.
La Vía Láctea
Satélites artificiales
Los satélites artificiales son lanzados desde la Tierra.
Los satélites artificiales son máquinas de alta complejidad creadas por los seres humanos y lanzadas al espacio a través de cohetes. Su objetivo es recopilar datos, pruebas y demás información para estudiar los cuerpos celestes y el universo. A diferencia de los satélites naturales, como la Luna, los satélites artificiales son de origen tecnológico.
A finales de 1950, la ex Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial del mundo. Con el tamaño de una pelota de baloncesto, este logró transmitir una sencilla señal en código Morse.
En la actualidad, los satélites artificiales son capaces de recibir y retransmitir, de manera simultánea, miles de señales que van desde datos digitales hasta la programación de los canales de televisión.
La Vía Láctea
Marte.

Marte tarda dos años en completar su órbita alrededor del Sol.
Marte es el segundo planeta más pequeño del sistema solar y el cuarto más alejado del Sol. Presenta una superficie sólida, polvorienta, fría y desértica. Se lo conoce como “el planeta rojo” y puede ser divisado a simple vista desde la Tierra.
El nombre Marte proviene de la mitología romana, en homenaje al dios de la guerra homónimo. El color rojizo de su superficie representaba la sangre derramada en las batallas.
Marte tiene una órbita elíptica, al igual que la Tierra, por eso la posición y la distancia entre ambos planetas no siempre es la misma. En promedio, Marte está a 230 millones de kilómetros de distancia de la Tierra. Lo más alejado que estuvo fue a 402 millones de kilómetros y lo más cerca, a 57 millones de kilómetros.
La NASA tiene evidencias de muchos meteoritos que impactaron con la Tierra en diversos momentos de la historia y que podrían provenir de Marte. Las muestras obtenidas de las misiones espaciales son constantemente comparadas con los materiales encontrados en la superficie terrestre para realizar este tipo de investigaciones.

La Vía Láctea
Características de Marte
Marte tiene un diámetro de 6.779 kilómetros. Se encuentra entre la Tierra y Júpiter, a 228 millones de kilómetros del Sol. Su temperatura promedio es de -65 °C. Tarda 24,6 horas en completar su rotación y 687 días en dar una vuelta completa alrededor del Sol.
Descubrimiento de Marte
Diversas culturas, como Babilonia, Egipto y Grecia, registraron a Marte en sus calendarios astronómicos y lo asociaron con dioses vinculados a la guerra. La civilización griega fue la primera en denominarlo Ares, en honor a su dios de la guerra, mientras que los romanos lo bautizaron Marte.
Galileo Galilei fue el primero en observar Marte con un telescopio en 1610. Décadas después, en 1659, el astrónomo holandés Christiaan Huygens realizó nuevas observaciones detalladas de la superficie del planeta.
En 1877, el astrónomo Giovanni Schiaparelli identificó una serie de formaciones lineales que denominó canales. Estas estructuras despertaron el interés mundial y generaron especulaciones sobre una posible presencia de agua y vida en Marte.
En el siglo XX, misiones espaciales de la NASA y otras agencias aportaron datos directos de Marte. El planeta fue sobrevolado por la misión Mariner 4 y estudiado por misiones orbitales y de aterrizaje como Mariner 9, Viking 1 y Viking 2, además de diversos vehículos robóticos que exploraron su superficie. Entre estos, se destacan los rovers Curiosity y Perseverance, que continúan operando en el planeta al día de hoy.
La Vía Láctea
Estructura de Marte
El óxido de hierro abunda en la superficie de Marte.
Marte es un planeta de composición rocosa, con una corteza que oscila entre los 10 y los 50 kilómetros de profundidad. En ella abundan minerales como el silicato y nutrientes como el magnesio, el sodio, el potasio y el cloro. Estos nutrientes son característicos de los suelos terrestres (que permiten el crecimiento de las plantas), lo que ha alimentado la hipótesis de la posibilidad de vida en Marte.
El color rojizo se debe al óxido de hierro que abunda en la superficie.A mayor profundidad, predomina el hierro. En su núcleo, además de hierro, se encuentran diversos metales, como níquel y azufre.
La superficie de Marte presenta muchas semejanzas con el relieve terrestre, como los volcanes, los cráteres de impacto, los movimientos de la corteza y ciertas condiciones atmosféricas como las tormentas de polvo. En este planeta, además, se encuentra el monte Olimpo, el volcán más grande del sistema solar. Con una altura de aproximadamente 21.287 metros, es mucho más alto que el monte Everest, de 8.849 metros.
Según los resultados de diversas exploraciones, los científicos sostienen que Marte pudo haber tenido un pasado acuoso con ríos, deltas y lagos, e incluso que el planeta pudo haber experimentado inundaciones hace unos 3.500 millones de años.
En la actualidad, se corroboró que existe agua en el planeta rojo, pero la atmósfera es demasiado delgada para que se mantenga en estado líquido sobre la superficie, de modo que se sublima rápidamente y cambia a estado gaseoso.
La Vía Láctea
Atmósfera y clima de Marte
La atmósfera de Marte es delgada y tenue, por lo queno ofrece mucha protección contra los impactos de meteoritos, asteroides o cometas. Está compuesta en un 90 % por dióxido de carbono y, en menor medida, por nitrógeno y argón.
El vapor de agua es escaso, aunque suficiente como para que se formen algunas nubes y nieblas de consistencia leve, parecidas a las que hay en la Tierra.
La temperatura de Marte oscila entre los 20 ºC y los -125 ºC. Esa gran diferencia se debe a que la atmósfera es demasiado ligera como para mantener el calor que recibe del Sol. Además, el contraste entre el clima del día y la noche provoca vientos muy intensos, que pueden desencadenar tormentas de polvo. Una vez que las tormentas cesan, pueden pasar meses hasta que todo el polvo se asienta nuevamente en la superficie.
Satélites de Marte
Marte tiene dos satélites naturales:
- Fobos. Es la luna más grande de Marte y tiene un diámetro de aproximadamente 22,2 kilómetros. Fue descubierta por el astrónomo estadounidense Asaph Hall en 1877. Órbita muy cerca de Marte, a tan solo 6.000 kilómetros de distancia.
- Deimos. Es la luna más pequeña de Marte, con un diámetro de aproximadamente 12,4 kilómetros. También fue descubierta por Asaph Hall. A diferencia de Fobos, órbita Marte a mayor distancia, a unos 23.500 kilómetros.
La Vía Láctea
Vida en Marte
Los científicos sostienen que para que se pueda encontrar vida en un cuerpo celeste debe existir la disponibilidad de agua en estado líquido. Las misiones Mars Odyssey, Mars Reconnaissance Orbiter y los rovers Curiosity y Perseverancehan identificado minerales que se forman en presencia de agua, así como señales de antiguos ríos, lagos y deltas. Estas evidencias sugieren que Marte tuvo agua hace aproximadamente 3.500 millones de años.
Ese pasado acuoso, junto con una atmósfera más densa y consistente, podrían haber sido condiciones favorables para el desarrollo de la vida. Las primeras misiones, como las sondas Viking enviadas por la NASA en la década de 1970, llevaron experimentos diseñados para detectar actividad biológica en el suelo marciano.
En la actualidad, no se busca la presencia de seres vivos, sino que se investigan señales de vida pasada, de épocas en que el planeta rojo era más cálido, estaba cubierto de agua y presentaba condiciones propicias para su desarrollo.
Los meteoritos ALH84001 (hallado en 1984 en la Antártida), Nakhla (hallado en 1911 en Egipto) y Shergotty (hallado en 1865 en la India) son los que contienen mayores indicios de moléculas orgánicas naturales provenientes de Marte.
Exploración espacial de Marte
ExoMars Trace Gas Orbiter fue lanzado a Marte en 2016.
Marte es uno de los cuerpos celestes más explorados del sistema solar, debido a su cercanía con la Tierra. Existen registros, que datan de más de 4.000 años, de que los egipcios plasmaron el recorrido y los movimientos que hacía el planeta rojo.
La historia de la exploración espacial de Marte comenzó con la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética a mediados del siglo XX, en el contexto de la Guerra Fría. La primera nave espacial enviada a Marte fue la soviética Mars 1, en 1962, que logró sobrevolar a una distancia de 193.000 kilómetros, sin obtener información del planeta. La NASA, por su parte, lanzó en 1965 la sonda espacial Mariner 4, que pudo realizar la primera transmisión de datos.
En la década de 1970, los avances en tecnología permitieron que las misiones llegaran a la superficie de Marte. La NASA lanzó las misiones Viking 1 y Viking 2 en 1975, que fueron las primeras en aterrizar con éxito en el planeta y llevar a cabo experimentos científicos directamente en el suelo marciano. Las sondas Viking transmitieron miles de imágenes y realizaron análisis que incluían experimentos en busca de vida microbiana.
En la actualidad, varias misiones de diferentes agencias espaciales operan en Marte, tanto en su superficie como en órbita:
- La NASA. Mantiene activos los rovers Curiosity (en el cráter Gale desde 2012) y Perseverance (en el cráter Jezero desde 2021). Estos vehículos autónomos recopilan información sobre la geología, el clima, y posibles signos de vida antigua en Marte. En órbita, también operan tres sondas: Mars Reconnaissance Orbiter, Mars Odyssey y MAVEN, que aportan datos sobre la atmósfera y el clima del planeta rojo.
- La Agencia Espacial Europea (ESA). Cuenta con dos sondas en órbita. La sonda Mars Express, en funcionamiento desde 2003, investiga la atmósfera y la superficie, mientras que el ExoMars Trace Gas Orbiter se centra en analizar la composición de gases en la atmósfera marciana.
- Otras agencias. Los Emiratos Árabes Unidos lanzaron en 2020 la sonda Hope, que órbita Marte para estudiar la dinámica atmosférica y climática del planeta. La Agencia Espacial China (CNSA) lanzó la misión Tianwen-1 en 2021, que incluye un orbitador y el rover Zhurong.
La Vía Láctea
Cinturón de asteroides
El Cinturón de asteroides está compuesto por varios millones de cuerpos celestes.
Se conoce como Cinturón de asteroides o Cinturón principal a una región de nuestro Sistema Solar ubicado entre las órbitas de Júpiter y de Marte, es decir, separando los planetas interiores de los exteriores. Se caracteriza por albergar una multitud de objetos astronómicos rocosos, de forma irregular y diferente tamaño, conocidos como asteroides, y acompañados por el planeta enano Ceres.
El nombre de Cinturón principal se le otorga para diferenciarlo de otras agrupaciones de objetos espaciales del Sistema Solar, como son el Cinturón de Kuiper, ubicado por detrás de la órbita de Neptuno; o como la Nube de Oort, en los confines mismos del Sistema Solar, a casi un año-luz del Sol.
El Cinturón de asteroides está compuesto por varios millones de cuerpos celestes, clasificables en tres tipos: carbonáceos (tipo-C), de silicatos (tipo-S) y metálicos (tipo-M). Los objetos de mayor tamaño presentes son cinco: Palas, Vesta, Higia, Juno y el mayor de todos: Ceres, clasificado como un planeta enano, con un diámetro de 950 km. Estos objetos componen más de la mitad de la masa del cinturón principal, equivalente apenas al 4% de la masa de la Luna (0,06% de la masa terrestre).
Aunque en las representaciones se les muestre cercanos, formando una nube compacta, lo cierto es que estos asteroides se hallan tan alejados entre sí, que sería difícil navegar esa región del espacio y toparse con alguno. En cambio, debido a las usuales oscilaciones orbitales que presentan, debido a sus acercamientos eventuales a la órbita de Júpiter (y, por lo tanto, a los efectos de su gravedad), muchos asteroides abandonan el conjunto y son arrojados al espacio exterior, o incluso contra algunos de los planetas interiores.
Distancia del cinturón de asteroides respecto del Sol
Los objetos que componen el Cinturón de asteroides orbitan entre Júpiter y Marte, entre las 2,1 y 3,4 Unidades Astronómicas (UA) del Sol, es decir, entre los 314.155.527 y los 508.632.758 kilómetros de distancia del Astro Rey.
La Vía Láctea
Origen del cinturón de asteroides
El Cinturón de asteroides puede ser parte de la nebulosa protosolar.
La teoría más aceptada respecto al origen del Cinturón de asteroides lo supone parte de la nebulosa protosolar de la que provino el Sistema solar completo. O sea, que bien pudo ser el resultado de materia dispersa que no logró conformar un cuerpo de mayor tamaño, en parte debido a la intromisión de las ondas gravitacionales de Júpiter, el mayor planeta del Sistema solar. Esto habría hecho estrellarse los fragmentos de roca entre sí o los habría expulsado hacia el espacio, sobreviviendo del modo que sea apenas el 1% de la masa total inicial.
Hipótesis más antiguas sugieren que el Cinturón de asteroides habría sido algún planeta formado de la nebulosa primitiva, pero que había sido destruido por algún impacto orbital o por explosiones internas. Sin embargo, dicha hipótesis parece poco probable dada la poca masa del cinturón en contraste con las altísimas cantidades de energía que serían necesarias para hacer estallar un planeta de esa manera.
La Vía Láctea
Júpiter.
Júpiter está a 750 millones de kilómetros del Sol.
Júpiter es el planeta de mayor tamaño del sistema solar, ubicado en quinto lugar respecto al Sol. Está conformado por gases, en su mayoría hidrógeno y helio. Junto con Saturno, Urano y Neptuno, integra el grupo de los planetas exteriores, que son aquellos que se encuentran más allá del cinturón de asteroides.
Júpiter fue el primer planeta del sistema solar en formarse. Su nombre proviene de Zeus, el rey de los dioses en la mitología griega (Júpiter, en la romana), y también dios del cielo y del trueno.
En 1979,la sonda Voyager descubrió que Júpiter tenía algunos anillos casi imperceptibles. Aparentemente, están formados por un oscuro polvo, resultante de un choque entre lunas.
Hasta la actualidad se ha confirmado la presencia de 95 lunas, que conviven con los llamados asteroides troyanos, los cuales siguen la órbita de Júpiter debido al campo gravitacional del planeta.

La Vía Láctea
Características de Júpiter
Con un diámetro de 139.820 kilómetros, Júpiter es el planeta más grande del sistema solar. Se encuentra entre Saturno y el cinturón de asteroides, a una distancia promedio de 750 millones de kilómetros del Sol. Su temperatura promedio alcanza aproximadamente los -160 °C. Completa una rotación sobre su eje en solo 10 horas, mientras que su traslación alrededor del Sol le toma 11,8 años terrestres.
Descubrimiento de Júpiter
Galileo Galilei fue el primer astrónomo en observar Júpiter con un telescopio en 1610. Esto también le permitió descubrir sus cuatro satélites más grandes: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto, conocidos como satélites galileanos.
La misión Pioneer 10 de la NASA, lanzada en 1972, fue la primera en acercarse a Júpiter. Obtuvo imágenes detalladas, así como datos sobre su campo magnético y sus cinturones de radiación. Luego, las misiones Voyager, Galileo y Juno permitieron observar aspectos de su atmósfera, sus anillos, su estructura interna y sus lunas.
Estructura de Júpiter
Debido a su composición gaseosa, Júpiter no tiene una superficie sólida. Sin embargo, se cree que podría tener un núcleo interno compuesto por materiales rocosos, hielos y metales bajo gran presión.
El diámetro de Júpiter es once veces mayor que el de la Tierra, y su densidad es de 1,33 gramos por centímetro cúbico. Después del Sol, es el cuerpo celeste más grande del sistema solar.
Júpiter está compuesto por dos de los elementos más ligeros y abundantes del universo: los gases de hidrógeno y helio. Esta característica lo hace más parecido a una estrella que a un planeta. Tiene una estructura conformada por bandas de nubes en sentido a los paralelos, en las que se generan vientos de hasta 500 kilómetros por hora y fuertes tormentas.
Se cree que, si Júpiter tuviera mucha más masa, podría iniciar reacciones nucleares como las de una estrella. Por eso, a veces se lo describe como una estrella fallida, aunque no es un sol apagado.
Atmósfera y clima de Júpiter
Júpiter tiene el día más corto de todos los planetas (10 horas terrestres) y demora casi 12 años en dar un movimiento de traslación. Su eje tiene apenas una inclinación de 3º con respecto a su trayectoria orbital alrededor del Sol, lo que hace que no se generen cambios de estaciones tan diferentes entre sus hemisferios.
La atmósfera de Júpiter está compuesta por gases como hidrógeno (87 %), helio (13 %) y, en menor cantidad, metano, vapor de agua y otros compuestos. Es muy turbulenta y fría, y alberga a la Gran Mancha Roja, una inmensa tormenta que existe desde hace al menos 350 años. Esta tormenta tiene un tamaño mayor al de la Tierra y sus vientos pueden alcanzar los 640 kilómetros por hora.
La Vía Láctea
Satélites de Júpiter
Los satélites más grandes de Júpiter fueron descubiertos por Galileo Galilei en 1610.
Júpiter tiene 95 satélites naturales conocidos, que se dividen en dos grupos: los satélites galileanos y los satélites menores.
Satélites galileanos
Los satélites galileanos sonlos cuatro principales, que fueron descubiertos por Galileo Galilei en 1610. Todos fueron nombrados según la mitología griega: por un lado, Ío y Europa, los más cercanos al planeta, densos y rocosos; por otro lado, Ganimedes y Calisto, los más lejanos, compuestos de hielo y con una densidad menor.
Satélites menores
Los satélites menores son los 91 restantes, que fueron descubiertos mediante distintas observaciones astronómicas. Estos satélites se dividen, a su vez, en dos subgrupos:
- Satélites interiores. Son cuatro lunas pequeñas que giran en órbitas internas junto con los satélites galileanos. Sus nombres son Metis, Adrastea, Amaltea y Tebe.
- Satélites exteriores. Son más numerosos, pero también más pequeños. Algunos de ellos son Ananké, Carmé y Sinope.
Exploración espacial de Júpiter
Varias misiones espaciales han visitado Júpiter a lo largo de los años.Siete de ellas sobrevolaron de muy cerca el planeta: Pioneer 10 en 1973; Pioneer 11 en 1974; Voyager 1 y Voyager 2 en 1979; Ulysses en 1992; Cassini en 2000, y New Horizons en 2007.
Otras dos misiones, en cambio, se mantuvieron un tiempo en su órbita: Galileo, entre 1995 y 2003, y Juno, lanzada en 2011, que sigue funcionando en la actualidad.
Pioneer 10 fue la primera nave espacial en volar cerca de Júpiter y la misión Galileo de la NASA fue la primera en orbitar este planeta, lo que brindó información sobre la atmósfera y sus nubes tormentosas. A su vez, las misiones Cassini y New Horizons permitieron estudiar Júpiter mientras avanzaban hacia sus objetivos principales: Saturno y Plutón, respectivamente.
En los últimos años, se enviaron dos nuevas misiones para realizar estudios aún más directos de las lunas de Júpiter: JUICE (Jupiter Icy Moons Explorer) de la Agencia Espacial Europea, lanzada en 2023, y Europa Clipper de la NASA, lanzada en 2024.
La Vía Láctea
Saturno.

Los vientos de la atmósfera de Saturno forman franjas que se ven desde la Tierra.
Saturno es el segundo planeta más grande del Sistema Solar y es el sexto en orden de distancia del Sol, ubicado a 1.400 millones de kilómetros del astro luminoso. Su composición es gaseosa y es el primer planeta donde se observaron de anillos, compuestos de hielo, roca y polvo (los anillos de Júpiter y Neptuno se identificaron más recientemente).
El origen de Saturno es incierto, sin embargo, los científicos sostienen la teoría de que se formó con el inicio del Sistema Solar (hace unos 4.500 millones de años), cuando una fuerza de gravedad que atraía remolinos de gas y de polvo, generó una gigantesca masa gaseosa. Desde hace unos 4.000 millones de años el planeta se encuentra en la posición actual, es decir, en el sexto lugar respecto al Sol.
Su nombre surgió en la época de los griegos y los romanos, quienes heredaron de los sumerios los conocimientos sobre astronomía y sobre el cielo. Saturno era el dios romano de la agricultura, padre de Júpiter. Dado que Saturno se encontraba más alejado del Sol en comparación a Júpiter, los antiguos astrónomos lo identificaron como el “padre”.
La Vía Láctea
Características de Saturno
Saturno está formado por gases (en su mayoría hidrógeno y helio), su volumen es 755 veces mayor que el de la Tierra y tiene una densidad de 0,687 gramos por centímetro cúbico (una densidad menor que la del agua). En el hipotético caso de que el planeta se posara sobre un inmenso océano de agua, no se hundiría, sino que flotaría.
El planeta no tiene una superficie sólida, excepto por algunas nubes congeladas de amoníaco o de hidrosulfuro de amoníaco, que se encuentran diseminadas sobre la superficie gaseosa.
En lo más profundo, cerca de su núcleo, el hidrógeno se encuentra comprimido a tal punto que se vuelve líquido. Su núcleo pareciera ser más pesado y rocoso, conformado por elementos metálicos como hierro y silicatos.
Los vientos que se generan en la atmósfera pueden alcanzar los 1.800 kilómetros por hora que, al fusionarse con el calor que emerge desde el interior del planeta, crean unas bandas amarillas y doradas que son visibles desde la Tierra (al observarlas a través de un telescopio). La temperatura promedio en su superficie es de -130º centígrados.
Saturno tarda 11 horas terrestres en girar sobre su propio eje (el movimiento de rotación) y 29 años, aproximadamente, en hacer una órbita completa alrededor del Sol (el movimiento de traslación). Su eje tiene una inclinación de 26,73 grados respecto a su órbita solar (similar a la inclinación que tiene el eje terrestre, de 23,5 grados).
La Vía Láctea
Lunas de Saturno

A diferencia de otros satélites, Titán tiene una atmósfera.
Saturno posee 285 satélites naturales conocidos, aunque la cifra puede cambiar a medida que se realizan nuevas observaciones y se confirman nuevos objetos en órbita alrededor del planeta.
Los satélites de Saturno son muy variados: algunos, como Titán, tienen una atmósfera densa y neblinosa; otros, como Febe, presentan superficies sólidas llenas de cráteres. Prometeo y Pandora son dos satélites pequeños que orbitan cerca del sistema de anillos y contribuyen a modelar su estructura debido a su propia fuerza gravitatoria.
El mayor de los satélites es Titán y se caracteriza por tener una atmósfera (rica en metano), algo poco común para una luna. El resto de los satélites que pertenecen al grupo de los más grandes son: Mimas, Encélado, Tetis, Dione, Rea, Hiperión, Japeto y Febe.
Los científicos investigan especialmente a Titán (por ser la luna más grande y por su notoria atmósfera), a Encélado (porque existe la posibilidad de contenga agua líquida a poca profundidad de su superficie) y a las lunas Hiperión y Japeto (que se caracterizan por contener, casi en su totalidad, agua helada).
La Vía Láctea
Anillos de Saturno
El sistema de anillos de Saturno en gran parte está compuesto por agua helada y desprendimientos rocosos de diversos tamaños. Se distribuyen en dos grupos que están separados por la “división de Cassini”: los anillos A (exteriores) y los anillos B (interiores) según su cercanía a la superficie del planeta.
El nombre de la división surgió por su descubridor, Giovanni Cassini, un astrónomo italiano naturalizado francés que, en 1675, detectó esa separación de 4.800 kilómetros de ancho. El grupo B está conformado por cientos de anillos, algunos elípticos que muestran variaciones de densidad ondulante debido a la interacción gravitacional entre los anillos y los satélites.
Además, existen estructuras oscuras denominadas “cuñas radiales” que giran alrededor del planeta a un ritmo diferente que el resto del material de los anillos (su movimiento se rige por el campo magnético del planeta).
Se desconoce aún el origen de las cuñas radiales y es posible que aparezcan y desaparezcan de manera estacionaria. Según datos obtenidos en 2005 a partir de la expedición de la nave Cassini existe una atmósfera alrededor de los anillos, compuesta principalmente de oxígeno molecular.
Hasta 2015, las teorías sobre cómo se generaron los anillos de Saturno no lograban explicar la existencia de las pequeñas partículas de hielo. La científica Robin Canup publicó su teoría que sostiene que, durante el nacimiento del Sistema Solar, un satélite de Saturno (conformado por hielo y un núcleo rocoso) se hundió en el planeta provocando una colisión.
Como consecuencia, los enormes fragmentos fueron expulsados hasta formar una especie de halo o anillo de diversas partículas que continuaron golpeándose entre sí mientras se alineaban en la órbita planetaria hasta que dieron origen al gran anillo que se conoce en la actualidad.
La Vía Láctea
Exploración espacial a Saturno

La sonda Voyager comprobó que los anillos están compuestos de partículas pequeñas.
Existen evidencias de que, en el año 700 a.C., los asirios describieron al planeta anillado como un destello en la noche y lo llamaron “estrella de Ninib”. Alrededor del 400 a.C. los antiguos astrónomos griegos nombraron Kronos a la que consideran una estrella errante y luego, los romanos, le cambiaron el nombre por Saturno, padre de Júpiter.
En 1610 Galileo Galilei observó a través de un telescopio y pudo identificar a dos objetos que acompañaban al planeta y lo denominó un “planeta triple”. Galileo no logró reconocer la forma de esos dos objetos, pero sí pudo notar que permanecían en posición respecto al cuerpo celeste.
La gran incógnita que acechaba a los científicos de la época era cómo podrían esos objetos permanecer alrededor de Saturno sin romperse o colisionar con el planeta.
En 1659 el astrónomo Christiaan Huygens logró identificar con un telescopio de gran alcance que los dos objetos que rodeaban a Saturno eran anillos aplanados. En 1857 el científico James Clerk Maxwell predijo, mediante fórmulas matemáticas, que la composición de los anillos consistía en numerosas partículas pequeñas.
En 1979 la sonda “Voyager” enviada por la NASA fue la primera en llegar a Saturno y logró recopilar información suficiente para corroborar la teoría de Marxwell.
En 1997 la sonda Cassini-Huygens fue lanzada con el objetivo de sobrevolar bien de cerca de Saturno. Años después, esta expedición obtuvo información valiosa: imágenes, datos sobre ondas, movimientos de las nubes y detalles de los anillos, entre otros.
En 2005 la sonda Huygens enviada por la Agencia Espacial Europea (ESA de su sigla en inglés) fue la primera nave en realizar un aterrizaje en la superficie de la luna Titán. Logró llevar a cabo el primer estudio de la atmósfera y del relieve del satélite natural a través de imágenes directas.
En 2017 la nave Cassini finalizó su misión luego de 13 años de actividad, enviando datos hasta su último momento. Las últimas cinco órbitas de Cassini brindaron información clave y de manera directa acerca de la atmósfera de Saturno.
Comparación entre Saturno y la Tierra
Saturno tiene una densidad tan baja que flotaría en el agua.

La Vía Láctea
Urano.

La atmósfera de Urano es la más fría del sistema solar.
Urano es el séptimo planeta más alejado del Sol y el tercero más grande del sistema solar. Es uno de los llamados planetas exteriores, es decir, que se encuentra más allá del cinturón de asteroides que existe entre Marte y Júpiter. Junto con Neptuno, conforma el grupo de los planetas gigantes de hielo.
Por su lejanía respecto del Sol, la atmósfera de Urano se encuentra muy fría, y sus temperaturas rondan los -220 ºC. En su atmósfera predominan gases como el hidrógeno, el helio y el metano. Este último es el que le da la coloración azul característica del planeta.
Identificado con el símbolo astronómico, este planeta recibe su nombre del dios grecorromano del cielo, el titán Urano. Junto con Gea, diosa de la Tierra, Urano fue el progenitor de la estirpe de los titanes, los dioses primitivos del imaginario griego, asociados con las fuerzas naturales.
La primera y única vez que un artefacto de fabricación humana visitó Urano fue en 1986, cuando la sonda estadounidense Voyager 2 lo sobrevoló y le tomó numerosas fotografías.
La Vía Láctea
Características de Urano
Urano tiene un diámetro de 50.724 kilómetrosy se encuentra a una distancia promedio de 3.000 millones de kilómetros del Sol. Sus planetas más cercanos son Saturno y Neptuno, y tiene una temperatura promedio de -218 °C. Urano completa una rotación sobre su eje en 17 horas y 14 minutos, mientras que su traslación alrededor del Sol demora 84 años terrestres.
Descubrimiento de Urano
El planeta Urano fuedescubierto en 1781 por el astrónomo alemán William Herschel. Fue el primer planeta conocido gracias a la ayuda de un telescopio, ya que su brillo es opaco y su órbita lenta, por lo que no fue incluido entre los cinco planetas clásicos observados desde la Antigüedad.
Inicialmente se supuso que se trataba de un cometa. Su confirmación como planeta supuso una revolución en la astronomía de la época, dado que ampliaba los límites establecidos del sistema solar.
Su primer nombre fue Georgium Sidus (“la estrella de Jorge”), en homenaje al rey Jorge III de Inglaterra, pero pronto fue sustituido por Herschel, en homenaje a su descubridor.
Finalmente, el nombre Urano fue propuesto por el astrónomo alemán Johann Elert Bode, quien planteó que el nuevo astro siguiera la genealogía mitológica de los planetas ya conocidos. Urano es el padre de Cronos (equivalente a Saturno en la mitología romana) y abuelo de Zeus (equivalente a Júpiter).
La Vía Láctea
Estructura de Urano
A diferencia de Júpiter y Saturno, que se componen principalmente de hidrógeno y helio, Urano y Neptuno tienen unaalta concentración de elementos más pesados, como agua, metano y amoníaco.
En el centro de Urano, se encuentra un núcleo rocoso compuesto de silicatos y metales. Este núcleo es relativamente pequeño en comparación con el tamaño total del planeta.
Alrededor del núcleo, Urano presenta una densa capa de material helado de elementos como agua, metano y amoníaco en estado fluido. Esta capa, que forma la mayor parte de su volumen, es lo que define a Urano y a Neptuno como gigantes de hielo. Esta región intermedia no es completamente sólida ni gaseosa, lo que explica también su débil campo magnético.
Atmósfera y clima de Urano
El color azul verdoso de la atmósfera de Urano se debe a la presencia de metano, uno de los gases predominantes en ella, junto con el hidrógeno y el helio. A diferencia de Júpiter y Saturno, la atmósfera de Urano no muestra nubes pronunciadas ni tormentas visibles. Su temperatura es extremadamente baja, con valores que alcanzan los -220 °C.
En las capas más profundas de la atmósfera de Urano, se cree que existen nubes de agua y sulfuro de hidrógeno, aunque no es posible observarlas de manera directa. La atmósfera de este planeta también se caracteriza por sus fuertes vientos, que pueden alcanzar los 900 kilómetros por hora.
La inclinación extrema de Urano, que hace que prácticamente ruede sobre su órbita, genera variaciones estacionales muy marcadas. En los polos, se alternan largas exposiciones al Sol seguidas de extensos períodos de oscuridad.
La Vía Láctea
Satélites de Urano
Los principales satélites de Urano fueron nombrados a partir de personajes literarios.

Urano está orbitado por 27 satélites naturales, nombrados a partir de personajes de obras literarias de William Shakespeare y de Alexander Pope. Los cinco principales son:
- Miranda. Tiene un diámetro de 472 kilómetros y es el más pequeño de los cinco satélites de Urano. Se compone mayormente de hielo, rocas silíceas y compuestos de metano. Su superficie está marcada por huellas de algún posible impacto.
- Ariel. Tiene un diámetro de 1.158 kilómetros y es un satélite muy poco conocido. Se ha explorado apenas un 35 % de su superficie, a pesar de haber sido descubierto en 1851. Al igual que la Luna terrestre, presenta rotación síncrona, es decir, le muestra a Urano siempre la misma cara.
- Umbriel. Tiene un diámetro de 1.169 kilómetros y presenta grandes cráteres (por ejemplo, el Wunda, de más de 131 kilómetros de diámetro). Su superficie está cubierta principalmente de hielo de agua.
- Titania. Tiene un diámetro de 1.578 kilómetros y es el satélite más grande de Urano. Está compuesto por un manto de hielo que envuelve un núcleo rocoso. Al igual que Umbriel, su superficie está repleta de cráteres formados por impactos.
- Oberón. Tiene un diámetro de 1.522 kilómetros y órbita a 584.000 kilómetros de distancia de Urano. Su nombre, al igual que el de Titania, proviene de Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare; Miranda y Ariel provienen de La tempestad.
Neptuno
Neptuno está rodeado por una estructura de cinco anillos.

Neptuno es el planeta del sistema solar más alejado del Sol y el cuarto de mayor tamaño. Forma parte de los denominados planetas exteriores o gaseosos, es decir, aquellos que se encuentran más allá del Cinturón de Asteroides, que los separa de los planetas sólidos. Tiene cinco tenues anillos compuestos de polvo y rocas, 14 satélites naturales o lunas y su masa equivale a 17 veces la de la Tierra.
El planeta Neptuno se encuentra a 4.500 millones de kilómetros del Sol, por lo que la luz demoraría 4 horas y 10 minutos en recorrer esa distancia. Tarda 16 horas en completar su movimiento de rotación (día neptuniano) y 165 años terrestres en realizar la órbita completa alrededor del Sol (año neptuniano). En 2011, completó su primera órbita desde su descubrimiento en 1846.

La Vía Láctea
Descubrimiento de Neptuno
Neptuno fue descubierto oficialmente el 23 de septiembre de 1846 por el astrónomo alemán Johann Galle (1812-1910). Fue el primer planeta localizado a través de predicciones matemáticas, en lugar de observaciones astronómicas del cielo.
Hacia 1839, el astrónomo y matemático francés Urbain Le Verrier (1811-1877) emprendió un vasto estudio matemático que le permitió establecer todas las variaciones de las órbitas de los planetas del sistema solar. Así, pudo comprobar que las órbitas planetarias se comportaban de acuerdo con las leyes de Kepler y la teoría gravitacional de Newton, pero había una excepción: el planeta Urano.
Esta característica excepcional de Urano condujo a que Le Verrier plantease como hipótesis la existencia de un planeta desconocido, ya que solo una influencia gravitacional semejante podía explicar el comportamiento irregular de Urano.
Tomando como punto de partida la perturbación de la órbita de Urano, Le Verrier pudo calcular dónde debía encontrarse el planeta desconocido. Así fue que le pidió al astrónomo alemán Johann Gottfried Galle que lo ayudara a confirmar su predicción. Durante la noche del 23 de septiembre de 1846, Galle y su ayudante Heinrich Louis d’Arrest (1822-1875) finalmente pudieron observar el planeta por primera vez.
Estructura de Neptuno
La atmósfera de Neptuno es una gruesa capa de gases hidrocarburos.
La estructura interna de Neptuno es similar a la de su planeta vecino, Urano. Presenta un núcleo rocoso cubierto por un manto helado, que se encuentra a su vez debajo de una atmósfera gruesa y espesa.
El interior de Neptuno está compuesto principalmente por agua, amoníaco y metano en estado líquido. El núcleo, que se cree que es sólido, se compone mayoritariamente de rocas y metales.
La Vía Láctea
Atmósfera y clima de Neptuno
La atmósfera de Neptuno está compuesta mayoritariamente de hidrógeno, helio y metano. Su característico tono azul se debe principalmente al metano, que absorbe la luz roja y refleja la azul.
En 1989, la sonda espacial Voyager 2 descubrió una gran mancha oscura, que se debía a una enorme tormenta rodeada de capas blancas de metano congelado. Las vistas más recientes de Neptuno desde el telescopio espacial Hubble indican que la mancha ha desaparecido con el paso del tiempo.
Sin embargo, desde entonces se han observado otras tormentas similares en este planeta, incluida otra mancha oscura en el hemisferio norte, detectada más tarde por el Hubble, lo que indica que estos eventos podrían aparecer y desaparecer con el tiempo.
El clima de Neptuno se caracteriza por temperaturas promedio de -218 ºC y enormes tormentas de viento en su atmósfera. Estos vientos pueden alcanzar los 2.000 kilómetros por hora, por lo que están entre los más veloces registrados en el sistema solar. Se cree que su velocidad se debe a la gran distancia de Neptuno respecto del Sol combinada con la rápida rotación del planeta.
Satélites de Neptuno
Tritón posee un 99 % de la masa en órbita alrededor de Neptuno.
Neptuno tiene un total de 14 satélites naturales, que han sido bautizados con nombres de deidades de la mitología grecorromana. El más importante es Tritón, que representa el 99 % del total de la masa en órbita alrededor de Neptuno. Se caracteriza por sus bajas temperaturas y por tener gran parte de su superficie cubierta de hielo.
Tritón fue descubierto por el británico William Lassell (1799-1880) pocos días después del hallazgo de Neptuno, y es uno de los satélites más grandes del sistema solar. El hecho de que posea una órbita retrógrada (es decir, que rota en dirección contraria al planeta) indica que probablemente fue un objeto transneptuniano capturado por la fuerza gravitacional de Neptuno.
Otros satélites son Nereida (descubierto en 1949), Larissa (descubierto en 1981), Náyade, Talasa, Despina, Galatea y Proteo (descubiertos en 1989 gracias al sobrevuelo de la sonda espacial Voyager 2), Halímedes, Sao, Laomedeia, Psámate y Neso (descubiertos entre 2002 y 2003) e Hipocampo (descubierto en 2013).
La Vía Láctea
Anillos de Neptuno
Los cinco anillos de Neptuno fueron descubiertos en 1989 y llevan los nombres de astrónomos que hicieron importantes aportes al conocimiento del planeta: Galle, Le Verrier, Lassell, Arago y Adams.
Se trata de anillos muy tenues, porque están compuestos principalmente por polvo y roca (que no reflejan grandes cantidades de luz). Por eso, son bastante más oscuros y menos visibles desde la Tierra que los anillos de Saturno, que se componen principalmente de hielo y sí reflejan mucha luz.
Los Meteorito
Te explicamos qué es un meteorito, sus características y diferencias con los asteroides. Además, meteoritos estrellados en la Tierra.

Los meteoritos son objetos del espacio que alcanzan la superficie terrestre.
Los meteoritos o aerolitos son fragmentos de roca provenientes del espacio exterior a nuestro planeta, que sobreviven al roce con la atmósfera, en su camino a estrellarse con la corteza terrestre.
Cuando un objeto proveniente del exterior de la misma atraviesa la atmósfera, su fricción genera altas temperaturas y provoca un desgaste. Cuando estas rocas se desintegran, aunque sea parcialmente, generan una estela luminosa conocida como meteoro.
Los meteoritos son, entonces, meteoros que sobreviven a su ingreso a la atmósfera, cayendo en alguna parte de la superficie terrestre. Tanto “meteoro” como “meteorito” son palabras provenientes del griego meteoros, que traduce “fenómeno en el cielo”.
Un tercer término empleado en el ámbito científico es meteoroide, para hacer alusión a las partículas que ingresan de la atmósfera, independientemente de que se produzca o no el fenómeno atmosférico antes descrito.
Los meteoritos no caen exclusivamente en la Tierra. En Marte y la Luna hemos hallado abundante evidencia de impactos, y se asume que, durante las etapas iniciales de la formación del Sistema solar, la abundancia de materia dispersa en el espacio producía una altísima actividad meteórica.
En nuestro planeta existen más de 31.000 impactos de meteoritos documentados. Cada uno lleva el nombre del lugar en donde son hallados sus restos, seguido de letras o números.
La Vía Láctea
Características de los meteoritos
Los meteoritos tienen una forma irregular y una composición química diversa. Se estima que son más abundantes los meteoros rocosos (según, al menos, los impactos en la Tierra) por encima de los metálicos o metálico-rocosos.
Al igual que los cometas, muchos de ellos poseen material de la formación misma del Sistema solar, y pueden aportar información científica de mucha valía.
Los meteoritos poseen generalmenteun tamaño que oscila entre los pocos centímetros y varios metros, y usualmente se hallan en el corazón de cráteres que generaron en su caída. Es por ello que muchos de ellos se descubren cientos o miles de años después, en medio de exploraciones geológicas.
La Vía Láctea
Tipos de meteorito

Las condritas son un tipo de meteorito pedregoso.
Los meteoritos se clasifican tradicionalmente según su composición, en tres categorías distintas:
- Pedregosos (rocas). Llamados aerolitos o lititos, están integradas principalmente por minerales de silicato, ya sean condritas (más abundantes) o acondritas (semejantes a las rocas ígneas).
- Metálicos. Llamados sideritos, se componen principalmente de hierro y níquel.
- Metálicos-pedregosos. Categoría intermedia, que contiene tanto metal como roca, y se denomina litosiderito.
Diferencia entre asteroide y meteorito
La principal diferencia entre asteroides y meteoroides tiene que ver con el tamaño. Los asteroides son más grandes, aunque más pequeños que un planeta, y se hallan flotando en el espacio formando cinturones o simplemente vagando por allí. Es decir que no han impactado en la superficie terrestre.
En cambio, los meteoroides son más pequeños, sobre todo luego de impactar a la atmósfera, y son aquellos que alcanzan la superficie terrestre. Es posible imaginar que un asteroide que se fragmente liberando trozos de menor tamaño que, al ingresar a nuestro planeta, se conviertan en meteoritos.
La Vía Láctea
Mayores meteoritos que impactaron la Tierra

El meteorito Hoba impactó en Namibia y pesa 66 toneladas.
Algunos de los meteoritos de mayor tamaño que se han registrado en el planeta fueron:
- Meteorito Cape York. Caído en Savissivik, Groenlandia, de 582 toneladas de peso.
- Meteorito Hoba. Caído en Otjozondjupa, Namibia, de 66 toneladas de peso.
- Meteorito Gancedo. Caído en la Provincia del Chaco, Argentina, de 30,8 toneladas.
- Meteorito El Chaco. Caído en la Provincia del Chaco, Argentina, de 28,8 toneladas.
- Meteorito Bacubirito. Caído en Sinaloa, México, de 24 toneladas de peso.
La Vía Láctea
Los Cometas

Los cometas son objetos astronómicos que se mueven en órbitas alrededor del Sol.
Los cometas son objetos espaciales constituidos principalmente por rocas, hielo y polvo, que orbitan alrededor del Sol. En su mayoría, provienen de regiones muy alejadas del sistema solar, especialmente del Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort.
Una característica de los cometas es su cola visible, compuesta por una estela formada por los gases que se producen cuando el cometa se acerca al Sol. Cuando eso sucede, el hielo que lo constituye se convierte en gas, lo que forma su cola visible desde la Tierra.
Otra característica que tienen muchos cometas es su recurrencia, lo que significa que son visibles desde la Tierra siguiendo un intervalo regular de tiempo. Esta periodicidad se debe a que estos cuerpos helados se desplazan en órbitas elípticas alrededor del Sol, algunas muy alargadas, que determinan cada cuánto tiempo regresan al sistema solar interior.
Cuando sus movimientos son predecibles y su regreso puede calcularse con precisión, se los denomina “cometas periódicos”, y sus ciclos pueden ir desde pocos años hasta varias décadas o siglos. El ejemplo más conocido es el del cometa Halley, que completa una vuelta alrededor del Sol cada 76 años, aproximadamente. Por lo tanto, se estima que volverá a verse desde la Tierra en 2061.
Puntos clave
- Los cometas son objetos espaciales constituidos principalmente por rocas, hielo y polvo, que orbitan alrededor del Sol.
- Provienen del Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort, dos regiones muy alejadas del sistema solar.
- Se componen de un núcleo y una cola o estela.
- Algunos son visibles desde la Tierra con una periodicidad establecida.
- El más conocido es el cometa Halley, con un período de aparición en la Tierra de 76 años, aproximadamente.
Partes de un cometa
La coma de un cometa puede tener varios kilómetros de largo.
Los cometas se componen de dos partes:
- Núcleo. Está compuesto por la masa sólida del cometa, en donde se encuentran los materiales que lo componen, usualmente roca, hielo y compuestos inorgánicos.
- Coma. También llamada cola o cabellera, es una estela de varios kilómetros de largo, compuesta por gases producidos durante su calentamiento por acción del Sol. En muchos casos, pueden observarse dos comas distintas:
- Coma gaseosa. Está compuesta por el vapor de agua que es eyectado del cometa y que tiene la dirección contraria a los rayos del Sol.
- Coma de polvo. Está compuesta por restos sólidos del cometa que van quedando en suspensión en el espacio.
Tipos de cometas
Los cometas pueden clasificarse en base a cuatro criterios diferentes: la distancia recorrida, la periodicidad, el tipo de órbita y el tamaño.
Según la distancia recorrida
Según la distancia recorrida en sus órbitas, se puede distinguir entre:
- Cometas de período corto o de período medio. Son aquellos que provienen en general del Cinturón de Kuiper, ubicado relativamente más cerca del Sol.
- Cometas de período largo. Son aquellos que provienen de la Nube de Oort, casi cien veces más lejos, en los límites mismos del sistema solar.
Según la periodicidad
Según la periodicidad de su órbita, se puede distinguir entre:
- Cometas periódicos. Son aquellos cuya órbita toma 200 años o menos en completarse.
- Cometas no periódicos. Son aquellos cuya órbita tarda más de 200 años en completarse, siendo los primeros aquellos cuya órbita toma 200 años o menos; y los segundos aquellos cuya órbita toma de 200 años en adelante.
Según el tipo de órbita
Según el tipo de órbita que presentan, se puede distinguir entre:
- Cometas de órbitas elípticas. Son cometas cuyas órbitas hacen que este regrese periódicamente al sistema solar interior, por lo que su aparición puede predecirse con bastante precisión.
- Cometas de órbitas parabólicas. Ingresan al sistema solar desde regiones muy lejanas. En general, suelen ser observados una sola vez, ya que su trayectoria no garantiza su regreso.
- Cometas de órbitas hiperbólicas. Son cometas cuyas órbitas atraviesan el sistema solar una única vez y luego lo abandonan definitivamente.
Según su tamaño
Según su tamaño, se puede distinguir entre:
- Cometas enanos. Tienen entre 0 y 1,5 kilómetros de diámetro.
- Cometas pequeños. Tienen entre 1,5 y 3 kilómetros de diámetro.
- Cometas medianos. Tienen entre 3 y 6 kilómetros de diámetro.
- Cometas grandes. Tienen entre 6 y 10 kilómetros de diámetro.
- Cometas gigantes. Tienen entre 10 y 50 kilómetros de diámetro.
- Cometas Goliat. Tienen más de 50 kilómetros de diámetro.
La Vía Láctea
Ejemplos de cometas

El cometa Hyakutake fue descubierto y fotografiado en 1996.
Algunos de los cometas más conocidos son:
- Cometa Halley. Con un período de 76 años, es el cometa más famoso que puede verse desde la Tierra.
- Cometa Hale-Bop. Es uno de los más observados del siglo XX. Desató numerosos rumores en su paso cerca de la Tierra durante 1997, dada su enorme brillantez. Por las características de su órbita, ya no volverá a ser visto desde la Tierra.
- Cometa Borrelly. Nombrado por su descubridor, el francés Alphonse Borrelly, fue visitado en 2001 por la sonda espacial norteamericana Deep Space 1. Se lo puede observar desde la Tierra cada siete años.
- Cometa Coggia. Es un ejemplar gigante no periódico que pudo observarse a simple vista desde la Tierra en 1874. Visitó el planeta en dos ocasiones más antes de desintegrarse en 1882.
- Cometa Shoemaker-Levy 9. Es célebre por haberse estrellado contra Júpiter en 1994. Esa fue la primera vez en la historia que pudo observarse el impacto de un cometa sobre un planeta.
- Cometa Hyakutake. Fue descubierto en enero de 1996, cuando pasó muy cerca de la Tierra. Se lo pudo ver desde todo el mundo y emitió importantes cantidades de rayos X. Su período aproximado es de 72.000 años.
La Vía Láctea
El cometa Halley
El cometa Halley es visible desde la Tierra cada 76 años, aproximadamente.
El cometa Halley es el más célebre de los cometas y visita el planeta Tierra cada 76 años, aproximadamente. Lleva el nombre de Edmund Halley (1656-1742), el primer científico en describir su órbita y predecir su aparición. Sin embargo, se lo conoce y registra en la historia desde tiempos antiguos.
Es un cometa de período corto, y se cree que posiblemente provenga del Cinturón de Kuiper. Su órbita es elíptica y retrógrada, y es afectada por las perturbaciones gravitacionales de los planetas gigantes, especialmente de Júpiter, lo que puede modificar su período de una aparición a otra
La Vía Láctea
Planetas Enanos

Existen hasta el momento 5 planetas enanos reconocidos, pero se cree que pueden existir varias decenas más de ellos. En 2006, la Unión Astronómica Internacional reclasificó a Plutón como planeta enano.
De todo el conjunto de cuerpos celestes que se encuentran en el universo, los planetas enanos ocupan un lugar importante. El más famoso es Plutón, otrora considerado un planeta clásico. En 2006, la Unión Astronómica Internacional creó una nueva categoría de planetas llamados plutoides y reclasificó a Plutón como planeta enano.
Esta institución reconoce ahora que los planetas enanos realizan una órbita alrededor del Sol, tienen suficiente masa para tener una forma casi esférica, no han limpiado la vecindad de su órbita y no son lunas (satélites). Un planeta enano no es gravitatoriamente dominante pues comparte su espacio orbital con otros cuerpos de tamaño similar.
Estos cuerpos de roca o hielo sólido son más pequeños que los 8 planetas clásicos e incluso más pequeños que Mercurio y la luna de la Tierra; muchos de ellos están situados en el Cinturón de Kuiper, un conjunto de cuerpos rocosos que se ubican después de la órbita de Neptuno. Estos planetas varían en tamaño, masa, duración de órbita alrededor del Sol y duración de rotación sobre su eje. Aunque no poseen anillos, algunos sí cuentan con satélites.
Existen hasta el momento 5 planetas enanos reconocidos, pero se cree que pueden existir varias decenas más de ellos.
Los planetas enanos
La Vía Láctea
Plutón
Era uno de los 9 planetas que todos los estudiantes aprendieron hasta 2006. Su reconsideración y posterior destitución como “planeta” provocó una oleada de acalorados debates, pero finalmente se convirtió en uno de los planetas enanos.
Se encuentra a unos 5,900 millones de kilómetros de distancia al Sol. Su superficie está compuesta por nitrógeno, metano y monóxido de carbono. Su atmósfera es tan tenue que se expande cuando se acerca al Sol y colapsa cuando se aleja.
Ceres
Se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter y tiene un diámetro aproximado de 950 kilómetros. Los astrónomos lo consideran un planeta embrionario, puesto que en un principio estaba destinado a ser un planeta clásico pero las perturbaciones gravitacionales de Júpiter impidieron su desarrollo completo.
Bajo su superficie se hallan grandes cantidades de agua helada, sobre todo alrededor de su núcleo. Un día en Ceres dura alrededor de 9 horas en términos terrestres.
Eris
Este planeta descubierto en 2003 es ligeramente más pequeño que Plutón y se sitúa mucho más allá del Cinturón de Kuiper. Como se encuentra tan lejano del Sol, su atmósfera se congela cerca de la superficie. Sus temperaturas se encuentran entre los -217° centígrados y los -243° centígrados. Su superficie rocosa es probablemente parecida a la de Plutón.
La Vía Láctea
Makemake
Está alojado en el Cinturón de Kuiper y es un poco más pequeño que Plutón. En su superficie se han encontrado rastros de etano, metano e hidrógeno congelado, así como de unas moléculas llamadas tolinas, que provocan el tono rojizo de su superficie.
Su descubrimiento ocurrió en 2005 y fue reconocido como planeta enano en 2008.
Haumea
De tamaño similar al de Plutón, realiza un movimiento de rotación sobre su eje en un tiempo increíblemente rápido: 4 horas terrestres. Por el contrario, realiza una órbita alrededor del Sol en 285 años terrestres.
Se encuentra en el Cinturón de Kuiper. Se le conocen dos lunas o satélites, cuyos nombres son Hi’iaka y Namaka, nombres correspondientes a deidades de la mitología hawaiana.

El cinturón de Kuiper es una región en el sistema solar más allá de Neptuno, compuesta principalmente por objetos helados como cometas y planetas enanos. Alguno de sus objetos más destacados son Plutón y Eris como ejemplos de planetas enanos en este cinturón. Además, contiene cometas de corto y largo período, algunos con órbitas altamente excéntricas.
Por su parte, el cinturón de Kuiper es crucial para estudiar la formación del sistema solar y su evolución.
La Vía Láctea
Qué es el cinturón de Kuiper y dónde está
El cinturón de Kuiper es unaregión del espacio ubicada en los límites del sistema solar, más allá de la órbita de Neptuno. Esta región es similar al cinturón de asteroides, pero en lugar de contener principalmente asteroides, está compuesta en su mayoría por objetos helados, como cometas y planetas enanos.
La distancia del cinturón de Kuiper al Sol varía, pero generalmente se considera que comienza alrededor de 30 unidades astronómicas (UA) desde el Sol. Una unidad astronómica es la distancia promedio entre la Tierra y el Sol, que es aproximadamente 93 millones de millas o 150 millones de kilómetros. El cinturón de Kuiper se extiende hasta unas 50 UA o más desde el Sol.

Por qué se llama cinturón de Kuiper
El cinturón de Kuiper fue nombrado en honor al astrónomoGerard Kuiper, que fue quien descubrió el cinturón de Kuiper en la década de 1950, mediante ciertas predicciones. A menudo, también se lo denomina el cinturón de Edgeworth o cinturón de Edgeworth-Kuiper, reconociendo el aporte de Kenneth Edgeworth en el descubrimiento de esta región del sistema solar.
La Vía Láctea
Características del cinturón de Kuiper
El cinturón de Kuiper es una región del sistema solar que posee una serie de características distintivas:
- El cinturón de Kuiper está compuesto principalmente por objetos helados, como cometas y planetas enanos. Estos objetos están formados principalmente por hielo de agua, metano y amoníaco, así como por polvo y roca.
- Los objetos en el cinturón de Kuiper se consideran remanentes del material original que formó el sistema solar. Debido a su lejanía y a las bajas temperaturas que prevalecen en esta región, muchos de estos objetos han conservado características primitivas y sin alterar desde la formación del sistema solar.
- El cinturón de Kuiper alberga una amplia gama de tamaños de objetos, desde pequeños fragmentos rocosos y helados hasta planetas enanos relativamente grandes. Estos objetos varían en tamaño desde unos pocos kilómetros hasta varios cientos de kilómetros de diámetro.
- Los objetos en el cinturón de Kuiper a menudo tienen órbitas altamente excéntricas y a menudo inclinadas en relación con el plano orbital de los planetas principales. Esto los hace diferentes de los planetas del sistema solar interior, que tienen órbitas más circulares y alineadas.

La Vía Láctea
Objetos del cinturón de Kuiper
El cinturón de Kuiper alberga una amplia variedad de objetos, desde cometas hasta planetas enanos y otros cuerpos helados. A continuación, una lista de algunos de los objetos más notables que se encuentran en el cinturón de Kuiper:
- Plutón: es el objeto más conocido en el cinturón de Kuiper. Fue considerado el noveno planeta del sistema solar hasta 2006, cuando fue reclasificado como un «planeta enano» por la Unión Astronómica Internacional. Plutón tiene cinco lunas conocidas, siendo la más grande Caronte.
- Quaoar: es otro objeto del cinturón de Kuiper de gran tamaño. Fue descubierto en 2002 y es uno de los objetos más grandes en esta región.
- Sedna: es un objeto que tiene una órbita muy excéntrica y distante. Se cree que es uno de los objetos más lejanos conocidos en el sistema solar.
- Eris: es otro objeto del cinturón de Kuiper que desencadenó el debate sobre la definición de planeta en 2006. Es casi del mismo tamaño que Plutón y se considera uno de los planetas enanos más grandes conocidos.
- Makemake: es otro planeta enano en el cinturón de Kuiper. Fue descubierto en 2005 y es conocido por su superficie extremadamente brillante y su falta de una atmósfera significativa.

La Vía Láctea
Qué hay más allá del cinturón de Kuiper
Más allá del cinturón de Kuiper, en el extremo exterior del sistema solar, se encuentra una región conocida como la Nube de Oort. La Nube de Oort es una vasta región esférica y difusa que se cree que contiene una gran cantidad de cometas.
El Cinturón de Kuiper


El Cinturón de Kuiper es un gigantesco anillo con forma de dona gigante lleno de millones de objetos helados y planetas enanos que se encuentra más allá de la órbita del planeta Neptuno. Esta región helada se formó hace unos 4,600 millones de años al mismo tiempo que nuestro Sol y el resto de los planetas, funcionando hoy en día como una cápsula del tiempo del sistema solar primitivo.
A continuación, se detalla paso a paso cómo nació este anillo misterioso y cómo los científicos lograron descubrirlo.
La Vía Láctea
Formación del Cinturón de Kuiper
El Cinturón de Kuiper está compuesto por los «escombros» o sobras que quedaron tras la gran construcción de nuestro vecindario cósmico.
- La nube original: Todo comenzó con una gran nube de gas y polvo llamada nebulosa protosolar. El centro de esta nube colapsó para formar el Sol, mientras que el resto del material empezó a girar y a acumularse para crear los planetas.
- El plan frustrado: En las zonas más alejadas y frías, el metano, el agua y el amoníaco se congelaron en bloques de hielo. Estos bloques intentaron unirse para formar un planeta gigante.
- El efecto Neptuno: Los materiales estaban demasiado separados y dispersos. Además, la enorme fuerza de gravedad de Neptuno agitó la zona e impidió que estos fragmentos helados se fusionaran en un cuerpo grande.
- Pérdida de masa: Al principio, el cinturón tenía mucha más materia, casi hasta 10 veces el peso de la Tierra. Sin embargo, cuando los planetas gigantes como Júpiter y Neptuno cambiaron de posición en el espacio, su gravedad expulsó la mayoría de estos objetos hacia el exterior, dejando solo una pequeña parte de lo que había originalmente.
La Vía Láctea
Historia de su Descubrimiento
Aunque el Cinturón de Kuiper tiene miles de millones de años existiendo, para los humanos es un descubrimiento bastante reciente.
- Las primeras ideas (1943 – 1951): Varios astrónomos pensaron que debía haber algo más allá de los planetas conocidos. En 1943, Kenneth Edgeworth sugirió que el espacio exterior estaba lleno de cometas. En 1951, el astrónomo Gerard Kuiper teorizó formalmente que existía un disco de cuerpos helados más allá de Neptuno, razón por la cual la región lleva su apellido.
- El gran hallazgo (1992): Durante décadas, la zona se mantuvo en secreto porque los telescopios no eran lo suficientemente potentes. Fue hasta el año 1992 cuando los astrónomos David Jewitt y Jane Luu detectaron por primera vez un objeto real en esa zona profunda, demostrando que las teorías eran correctas.
- La visita de la NASA (2015): El conocimiento sobre este lugar dio un salto gigante gracias a la exploración espacial. La sonda espacial New Horizons de la NASA cruzó el espacio profundo y logró tomar fotos increíbles y muy de cerca de Plutón en 2015, y del lejano objeto Arrokoth en 2019.
Hoy en día los astrónomos siguen encontrando miles de nuevos mundos helados en esta frontera fría de nuestro sistema solar.
Si quieres conocer más secretos del espacio profundo, dime si te gustaría saber qué diferencia hay entre este cinturón y la Nube de Oort o si prefieres descubrir cuáles son los planetas enanos más famosos que viven allí.
La Vía Láctea
La Nube de Oort
La Nube de Oort es una gigantesca burbuja esférica llena de miles de millones de objetos helados que envuelve por completo a nuestro Sistema Solar. Se sitúa en los límites más lejanos del espacio, mucho más allá de Plutón, y los científicos creen que es el lugar de donde provienen los cometas que tardan cientos o miles de años en dar una vuelta al Sol.
A continuación, te explico de forma sencilla cómo se formó esta misteriosa región y cuál es su historia.



La Vía Láctea
¿Cómo se formó la Nube de Oort?
La formación de la Nube de Oort ocurrió en dos grandes pasos principales, comenzando hace unos 4.600 millones de años, al mismo tiempo que nació todo nuestro Sistema Solar.
- Restos de la creación: Cuando el Sol y los planetas se formaron, quedó un enorme disco de gas, polvo y pequeños bloques de hielo. Estos bloques helados se encontraban originalmente mucho más cerca del Sol, en la zona donde hoy viven planetas gigantes como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
- El empujón de los gigantes: A medida que estos planetas gigantes crecían, su enorme fuerza de gravedad empezó a alterar el camino de los pequeños bloques de hielo. Actuando como catapultas espaciales, los planetas arrojaron violentamente estos escombros helados hacia las afueras del Sistema Solar, en todas las direcciones posibles.
- El efecto de la galaxia: Conforme los bloques de hielo se alejaban más y más del Sol, la gravedad de nuestra estrella se volvía muy débil sobre ellos. En ese límite exterior, la gravedad de otras estrellas cercanas y la marea de la propia Vía Láctea comenzaron a frenar y a desordenar sus órbitas. Esto provocó que dejaran de girar en un disco plano y se distribuyeran formando una inmensa capa redonda o esférica alrededor del Sol.
La Vía Láctea
Historia de su descubrimiento teórico
La Nube de Oort tiene una historia fascinante en la ciencia porque nunca ha sido vista directamente con telescopios; su descubrimiento ha sido puramente matemático y detectivesco.
- La primera pista (1932): El astrónomo estonio Ernst Öpik propuso por primera vez la idea de que debía existir una reserva muy lejana de objetos en el espacio para explicar de dónde venían ciertos cometas.
- La teoría definitiva (1950): Años más tarde, el astrónomo holandés Jan Hendrik Oort retomó la idea y resolvió un gran misterio. Se dio cuenta de que los cometas se destruyen o se evaporan cuando pasan cerca del calor del Sol, por lo que, si el Sistema Solar es tan viejo, los cometas ya deberían haberse acabado. Oort dedujo que debía existir un inmenso y lejano «almacén» que continuamente envía cometas nuevos hacia el interior del Sistema Solar. En su honor, esta región lleva su nombre.
La Vía Láctea
Estructura de la Nube de Oort
Los científicos dividen este gran cascarón en dos partes diferentes:
- La nube interna (Nube de Hills): Tiene una forma similar a un disco o dona aplastada y se encuentra un poco más cerca de nosotros. Contiene una cantidad enorme de objetos helados.
- La nube externa: Es completamente esférica como una burbuja gigante. Está tan lejos que sus objetos apenas sienten la gravedad del Sol, por lo que cualquier estrella vecina que pase cerca puede empujarlos y hacer que caigan directo hacia la Tierra en forma de hermosos cometas.
