El relieve Continental

El relieve continental es el conjunto de formas y accidentes geográficos que se encuentran sobre la superficie emergida de los continentes, es decir, en las tierras que están por encima del nivel del mar.

En ello se distingue del relieve oceánico, que se encuentra sumergido, y juntos constituyen el relieve terrestre, es decir, el relieve del planeta Tierra. En este tipo de relieve, se incluye también la superficie de las islas, ya que se encuentran por encima del nivel del mar.

El relieve continental es resultado de una larga historia geológica, en la que se combinan procesos internos de la Tierra con factores externos que actúan continuamente sobre la superficie.

El relieve continental abarca aproximadamente el 29 % de la superficie total del planeta. Las principales formas que adopta son las montañas, sierras y volcanes; los valles, las mesetas, las llanuras y las depresiones.

Formas del relieve continental

El relieve continental se produce a causa de numerosas fuerzas geológicas y erosivas.

El relieve continental es sumamente variado, y sus distintas formas se producen a partir de la intervención de numerosas fuerzas geológicas y erosivas a lo largo de millones de años.

Las principales formas del relieve continental son:

  • Montañas. Se trata de elevaciones naturales del paisaje, formadas por el plegamiento de la litósfera debido a la tensión entre dos placas tectónicas confrontadas. Alcanzan alturas de más de 600 metros. Las montañas jóvenes suelen tener formas puntiagudas, con muchos picos; mientras que las montañas más antiguas suelen tener cimas redondeadas, debido a la acción erosiva de los elementos. En ocasiones, se convierten en volcanes y producen erupciones de magma proveniente del interior del planeta.
  • Valles. Son depresiones o partes bajas situadas entre montañas o sierras próximas entre sí, formadas por el paso de un río. Suelen tener forma de “U” o “V”, en función de si su origen se debe a la erosión glacial o la erosión de un río, respectivamente.
  • Mesetas. Son elevaciones de entre 600 y 5.000 metros de altura, en cuyas cimas se encuentra una planicie. Se originan como consecuencia de la erosión particular de las montañas, y suelen tener colinas profundas a sus costados.
  • Llanuras. Se trata de extensiones largas de tierra plana o levemente ondulada. En general, están ubicadas a pocos metros de elevación respecto del nivel del mar. También son llamadas “planicies”.
  • Depresiones. Se trata de relieves continentales más bajos que las áreas que los rodean, que pueden estar por encima o por debajo del nivel del mar. Son muy poco frecuentes en la superficie de la Tierra. Suelen caracterizarse por sus elevadas temperaturas, y a veces alojan lagunas o salares en su interior.

La erosión del relieve continental

La erosión es el principal proceso de transformación del relieve continental, ya que modela las formas de la superficie mediante la acción continua del agua, el hielo o el viento.

  • Erosión hídrica. A través de ríos, escorrentías y precipitaciones, este tipo de erosión es responsable de la formación de valles.
  • Erosión eólica. Predomina en zonas áridas y semiáridas, donde el viento transporta y desgasta los materiales que conforman el relieve.
  • Erosión glaciaria. Forma valles en forma de U y depresiones que pueden convertirse en lagos en zonas de clima frío.

Ejemplos de relieves continentales

Entre los ejemplos más destacados de relieves continentales, se encuentran:

  • Cordillera de los Andes. Es una extensa cadena montañosa asociada a la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana.
  • Altiplano andino. Está ubicado dentro de la cordillera de los Andes, y es una de las mesetas más elevadas del mundo.
  • Llanura chaco-pampeana. Es una de las llanuras más fértiles del mundo, formada por la acumulación de sedimentos a lo largo de la historia geológica del planeta.
  • Depresión del mar Muerto. Se trata de la depresión más famosa del mundo. Está ubicada a 440 metros por debajo del nivel del mar.

Relieve oceánico

El relieve oceánico o sumergido es el conjunto de formas y estructuras que adquiere la superficie terrestre bajo los mares y océanos.

Este relieve es significativamente distinto al emergido, ya que se halla sometido a distintas formas de desgaste. Representa la mayor parte del relieve terrestre, con un 71 % del total.

El relieve oceánico engloba todas las formas que adquiere el fondo del mar. 

El relieve oceánico es el conjunto de formas y estructuras que se encuentran en el fondo de los océanos. Cubre aproximadamente el 71 % del planeta e incluye

grandes estructuras, como dorsales oceánicas, fosas abisales, llanuras abisales, plataformas continentales y taludes continentales.

El relieve oceánico se encuentra en continua transformación debido a los procesos tectónicos, la actividad volcánica y las dinámicas de sedimentación que suceden en el fondo del mar.

La acumulación gradual de sedimentos, la creación de nueva corteza en las dorsales y el hundimiento en las zonas de subducción producen cambios en su configuración y formas. De todos modos, al hallarse aislada por las aguas de los factores erosivos, como el viento o la lluvia, es mucho menos variada en cuanto a relieve que su versión continental.

Formas del relieve oceánico

Cada una de las formas de relieve oceánico tiene sus propias características.

Aunque el relieve oceánico tiende a ser mucho más uniforme y homogéneo que el relieve continental, presenta formas comunes y reconocibles, como son:

  • Plataforma continental. Es la porción del continente que se encuentra sumergida bajo el océano desde la línea de costa hasta los 200 metros de profundidad. Posee una amplitud variable, a partir de la costa, y suele ser un área de importante presencia de sedimentos y de vida animal y vegetal abundante.
  • Llanura abisal. Es la planicie profunda que hay al fondo de los mares y océanos, entre los 3.000 y los 7.000 metros de profundidad. Este tipo de relieve constituye el 50 % del fondo oceánico, y representa las principales zonas de sedimentación del planeta entero. Al tratarse de una región que recibe poca luz solar, la vida es mucho más escasa y las temperaturas son muy bajas.
  • Fosas abisales. Conocidas también como fosas oceánicas o fosas marinas, son las depresiones más profundas conocidas en el planeta. Pueden alcanzar hasta 11.000 metros de profundidad. Suelen hallarse en la proximidad de los bordes continentales o las islas volcánicas. La fauna que puede sobrevivir allí es mucho más escasa y muy diferente a la vida de la superficie.
  • Talud continental. Consiste en un fuerte declive submarino que conecta la plataforma continental con la llanura abisal, y que oscila entre los 200 y los 4.000 metros de profundidad. Con el aumento de la profundidad y la falta de luz solar, disminuye notoriamente la vida marina.
  • Dorsales oceánicas. Son elevaciones submarinas formadas por volcanes ubicados en la región media de los océanos. Poseen una fisura natural en su cúspide, conocida como rift, por donde se emite magma de manera continua, formando nuevas rocas y fondo oceánico.

Dinámica del relieve oceánico

En el fondo de los océanos suceden procesos que determinan las formas que adquiere su relieve. En las dorsales oceánicas, por ejemplo, el ascenso del magma genera nueva corteza y produce la expansión del fondo marino; mientras que, en las zonas de subducción, la corteza se hunde y se funde en el interior de la Tierra.

Además, el relieve oceánico se caracteriza por una intensa actividad volcánica submarina, que da origen a la formación de cordilleras oceánicas e islas volcánicas.

Finalmente, la sedimentación también contribuye a modelar el relieve oceánico al acumular materiales y restos de organismos provenientes del continente. Esto explica, por ejemplo, por qué en los fondos oceánicos cercanos a las costas se suelen encontrar grandes yacimientos de petróleo, formados por la acumulación de fósiles a lo largo de millones de años.

Relieve continental

El relieve continental se corresponde con la porción emergida de la superficie terrestre, es decir, con la porción de corteza que no se halla sumergida bajo las aguas.

A diferencia del relieve oceánico, que es mucho más homogéneo, el relieve continental es muy diverso en sus formas, a causa de la acción del aire, la lluvia y otros factores erosivos propios de la atmósfera.

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