Origen de la Química Griega

Origen de la Química Griega

 

Origen de la química Griega

Origen de la Química Griega. Hacia el año 600 a. de C., el sutil e inteligente pueblo griego dirigía su atención hacia la naturaleza del Universo y la estructura de los materiales que lo componían. • Los eruditos griegos o «filósofos» (amantes de la sabiduría) estaban más interesados en el «por qué» de las cosas que en la tecnología y las profesiones manuales. Prehistoria de la Química • En resumen, fueron los primeros que –según nuestras noticias- se enfrentaron con lo que ahora llamamos teoría química. • El primer teórico fue Tales (aproximadamente 640-546 a. de C.). • Quizá existieron griegos anteriores a Tales, e incluso otros hombres anteriores a los griegos, capaces de meditar correcta y profundamente Los orígenes de la química se pierden en la noche de los tiempos. Estos orígenes son técnicos y mágicos a la vez. Cuando se funda la civilización griega, ya se conocen el cobre, el bronce y el hierro; el oro y la plata se usan para ornamentos y el plomo fácil de trabajar estálejos de ser ignorado. Se conoce la manera de obtener tintes (púrpura del múrex), de fundir los esmaltes y desde la más remota antiguedad, se extrae el cinabrio (sulfuro rojo), un líquido brillante como la plata, muy pesado y que posee todas las propiedades de un metal.

Artelista griego.

Los primeros filósofos griegos, cuyo método de planteamiento de la mayor parte de los problemas era teórico y especulativo, llegaron a la conclusión de que la tierra estaba formada por unos cuantos elementos o sustancias básicas. Empédocles de Agriento, alrededor del 430 a.C. estableció que tales elementos eran cuatro: tierra, aire, agua y fuego. Un siglo más tarde, Aristóteles supuso que el cielo constituía un quinto elemento, el éter. Los griegos creían que las substancias de la tierra estaban formadas por las distintas combinaciones de estos elementos en distintas proporciones.

Teoría de las cuatro sustancias de Empédocles.

Los griegos se planteaban la cuestión de si la materia era continua o discontinua, es decir si podía ser dividida y subdividida indefinidamente en un polvo cada vez más fino, o si, al término de este proceso se llegaría a un punto en el que las partículas fuesen indivisibles. Leucipo de Mileto y su discípulo Demócrito de Abdera (aprox 450 a.C.) insistían en que la segunda hipótesis era la verdadera. Demócrito dio a éstas partículas el nombre de átomos (o sea no divisible). Llegó incluso a sugerir que algunas substancias estaban compuestas por diversos átomos o combinaciones de éstos. También pensaba que una sustancia podía convertirse en otra al ordenar sus átomos de diferente manera. Si tenemos en cuenta que es sólo una sutil hipótesis, es sorprendente la exactitud de esta intuición. Pese a que la idea pueda parecer hoy evidente, estaba muy lejos de serlo en la época en que Platón y Aristóteles la rechazaron. En el 600 a.C. el filósofo griego Tales de Mileto descubrió que una resina fósil descubierta en las playas del Báltico, a la cual nosotros llamamos ámbar y ellos llamaron elektron tenía la propiedad de atraer plumas, hilos o pelusa al ser frotada con un trozo de piel.

Ámbar o «elektron»
El pensamiento alquímico de la antigua Grecia se basó en teorías y especulaciones y muy pocas veces en la experimentación. Muchas de las escrituras griegas del tema se conservaron y despertó el estudio de ésta ciencia en la edad media. La Grecia Antigua conoció un período histórico de florecimiento económico de una sociedad esclavista que se hizo corresponder con el esplendor en el desarrollo de las artes y la producción de conocimientos, creando un vasto espacio geográfico donde ciudades estados habitadas por pueblos con lengua, tradiciones y religión comunes, como unidad cultural, se extendieron por el Mediterráneo. Desde Bizancio emplazada entre el Mar Negro y el Mediterráneo, pasando por la región de Jonia que comprendió la costa occidental del Asia Menor y las vecinas islas del Egeo, hasta la parte meridional de la península itálica (Magna Grecia) se levantaron prósperas ciudades. Por su parte, la región sur de la península griega fue asentamiento de dos de sus ciudades más influyentes y rivales: Atenas y Esparta. Los períodos de unidad y estabilidad en esta sociedad clasista posibilitaron la aparición de la figura del sabio y del maestro y de las instituciones que se dedicaron a difundir los conocimientos generados y las ideas defendidas por las diversas “escuelas” y sus mas altos exponentes. Tan pronto un imperio enemigo pretendía apoderarse de un territorio griego, o la lucha por la hegemonía entre las ciudades estados, principalmente entre Atenas y Esparta, imponían la dinámica de la guerra con su carga de destrucción material y espiritual, languidecía la producción del conocimiento pre-científico, y no pocas veces ocasionó su irreparable pérdida. Entre estos momentos de brillantez para la cultura griega pretendemos destacar las aportaciones de la Escuela de Jonia como exponente del nacimiento de la filosofía, saber integrado y generalizador que pretende interpretar al mundo y al hacerlo brinda algunos núcleos del conocimiento físico-químico; los logros del pensamiento teórico durante el esplendor de Atenas que generaron trascendentes desarrollos como la teoría atómica de Demócrito, y especialmente el cuadro físico del mundo construido por el representante más fecundo de este período: Aristóteles de Estagira. Con el liderazgo de Macedonia, el centro de la cultura griega se traslada a la ciudad egipcia de Alejandría que hacia el siglo III a.C. se había convertido en el foco cultural más importante del mundo antiguo. Fue entonces Alejandría el escenario de importantes instituciones y de la obra de sabios que fundaron disciplinas aliadas de la Física como la Geometría y la Trigonometría. Tales disciplinas impulsaron progresos relevantes en el ámbito de la Astronomía, al tiempo que ingenieros e inventores descubrieron principios fundamentales de la hidrostática, la pneumática, la balística, y otras ramas antecedentes de la Física Aplicada.

  • La escuela jónica y los pitagóricosEn el seno de la sociedad esclavista griega se desarrollaron los dos grandes sistemas filosóficos que en su contrapunteo histórico nutrieron las bases de la cultura occidental. La visión materialista del mundo y el método dialéctico de interpretar los fenómenos naturales representaron aliados permanentes del conocimiento científico. La tradición idealista griega, iniciada por los pitagóricos, alentó importantes estudios matemáticos y astronómicos, y luego tuvo la más alta expresión en los diálogos platónicos. Por el sendero de la construcción de la filosofía, los pensadores griegos legaron sus hipótesis sobre la naturaleza de las sustancias y los orígenes de sus propiedades más sobresalientes, y desarrollaron las teorías atomísticas que retoñaran siempre al lado del pensamiento científico a lo largo de los siglos hasta cristalizar en la primera teoría atómica de Dalton ya en el XIX. Pero el fecundo laboratorio de los griegos estuvo en la mente humana. Factores históricos adversos imposibilitaron la productiva fusión que hubiera podido darse en la Alejandría entre cultura greco-latina y conocimientos empíricos egipcios. Sobre este derrotero histórico en sus hitos principales y sus más destacados protagonistas trataremos en las páginas siguientes.
  • Fueron los sabios de la región del Asia Menor conocida como Jonia, los primeros filósofos que intentaron, abandonando el mito y la leyenda, explicarse la diversidad del mundo material y su unidad a partir del reconocimiento de una o varias sustancias fundamentales y sus transformaciones. La confederación jónica configurada por las ciudades griegas fundadas en la costa oeste del Asia Menor, desarrollaba un próspero comercio donde floreció la producción artesanal y cultural que trascendió su época. Sus poderosos vecinos a lo largo de siglos desearon su dominio y por consiguiente fue escenario de guerras que modificaron una y otra vez el mapa político de la región.
  • En la ciudad de Mileto, Tales (625 – 546 a.C.) elabora la tesis de que la diversidad de las cosas encuentran la unidad en un elemento primario. En términos de interrogante su indagación puede resumirse de la siguiente forma: ¿Puede cualquier sustancia transformarse en otra de tal manera que todas las sustancias no serían sino diferentes aspectos de una materia básica? La respuesta de Tales a esta cuestión es afirmativa, e implica la introducción de un orden en el universo y una simplicidad básica. Quedaba por decidir cuál era esa materia básica o “elemento”. Tales propuso que este elemento primigenio era el agua. El postulado de Tales no parece original si recordamos que en la épica de los babilonios y en los salmos hebreos se refrenda la idea de que el mar era el principio. Sin embargo, allí donde babilónicos y judíos apelan a la intervención de un creador, el filósofo griego no reclama la intervención de una entidad sobrenatural. Al formular una explicación racional de la multiplicidad de las cosas, sobre la base de la unidad material del mundo, Tales abrió una nueva perspectiva que fuera seguida por otros filósofos que le sucedieron. Si Tales creyó ver en el agua el origen de todas las cosas, su amigo y discípulo, el matemático y astrónomo
  • Anaximandro (611 – 547 a.C.) apela a un ente conceptual de máxima generalización, el apeirón para definir lo indeterminado o infinito que puede asumir la forma de cualquiera de los elementos vitales para el hombre, sea el fuego, el aire, el agua, la tierra. Anaximandro es además considerado fundador del arte-ciencia de trazar mapas, y de la cosmología, vinculados ambos estrechamente a la Física, al postular la formación del universo a partir de la separación de los contrarios. Para Anaxímenes (570- 500 a.C.), considerado el último de los grandes filósofos jonios el elemento básico era el aire. Las transformaciones del aire posibilita cambios cuantitativos que se traducen en lo cualitativo: si el aire se rarifica da lugar al fuego; si por el contrario se condensa, dará lugar progresivamente a las nubes, el agua, la tierra y las rocas, en donde se aprecian elementos incipientes de los conceptos de los cambios físicos de las sustancias. En resumen, la llamada Escuela de Mileto no solo implica el trascendental paso de la descripción mitológica a la explicación racional del mundo sino que combina una aguda observación de los fenómenos naturales con una rica reflexión imaginativa. Por los tiempos en que se desarrolla la línea filosófica jónica aparece el pensamiento especulativo enraizado en la abstracción del conocimiento matemático que desdeña el conocimiento dado por los sentidos y absolutiza la actividad racional como única fuente legítima del conocimiento. Evidentemente, el conocimiento dado por los sentidos tenía un carácter bien cualitativo, y era bien diferente del conocimiento cuantitativo adquirido por los sentidos a través de equipos de medición, que no existían prácticamente en esa época, y que sería uno de los fundamentos de la Física moderna.
  • Divorciado de la búsqueda de los principios de sus maestros jónicos, Pitágoras (582 – 500 a.C) de Samos (isla situada al sureste del Egeo frente a las costas del Asia Menor) funda una escuela hacia el polo occidental del mundo griego, en la colonia de Crotona al sur de la península itálica, que realiza valiosas contribuciones al desarrollo de la Geometría y la Astronomía, al tiempo que propone una imagen del universo presidida por concepciones matemáticas ofreciendo una visión mística del ser.
  • Heráclito (540 – 475 a.C.). Este filósofo, en la línea del pensamiento jónico, es célebre por considerar el fuego como principio material, concebir el mundo en permanente transformación, y proponer que la mayoría de los objetos se producen por la unión de principios opuestos. La dialéctica ocupa el centro de su obra, la estabilidad de las cosas es temporal y refleja la armonía de los contrarios, el cambio eterno viene dado por la ruptura de esta armonía. En la metáfora del fuego se advierte la genial anticipación al mundo de la energía, como expresión del movimiento, forma universal de existencia de la materia.
  • Según el juicio de Aristóteles, los pitagóricos se dedicaron a la Matemática, fueron los primeros que hicieron progresar este estudio y, habiéndose formado en él, pensaron que sus principios eran los de todas las cosas. De cualquier modo en el marco de la tradición pitagórica se destacan diferentes trabajos sobre Geometría y Astronomía. Hacia el año 450 a.C., los griegos comenzaron un fructífero estudio de los movimientos planetarios. Filolao (siglo V a.C.), discípulo de Pitágoras, creía que la Tierra, el Sol, la Luna y los planetas giraban todos alrededor de un fuego central oculto por una ‘contratierra’ interpuesta. De acuerdo con su teoría, la revolución de la Tierra alrededor del fuego cada 24 horas explicaba los movimientos diarios del Sol y de las estrellas.
  • El modelo de Filolao más tarde encontraría contraposición en las ideas de Eudoxio de Cnido (¿406 – 355 a.C.) quien hacia el 370 a.C, explicaba los movimientos observados mediante la hipótesis de que una enorme esfera que transportaba las estrellas sobre su superficie interna, girando diariamente, se desplazaba alrededor de la Tierra. Además, describía los movimientos solares, lunares y planetarios diciendo que dentro de la esfera de estrellas había otras muchas esferas transparentes interconectadas que giran de forma diferente. Es la teoría conocida como sistema geocéntrico que retomada siglos más tarde por astrónomos de la Escuela de Alejandría permanece inalterada durante más de un milenio.
  • No lejos de Crotona, en la colonia focense de la Magna Grecia llamada Elea, surge la escuela eleática representada por dos grandes pensadores: Parménides (515 – 440 a.C.) y su discípulo Zenón (485 – ? a.C.). Aliados al ideario pitagórico pero con rasgos propios los preceptos de estos filósofos encuentran en la argumentación lógica de contenido matemático las ideas que absolutizan la razón como fuente del conocimiento verdadero y desacreditan los sentidos como vía engañosa para lograr el conocimiento de la naturaleza, en particular para adquirir la falsa creencia en la realidad del cambio. Las paradojas de Zenón constituyen los primeros peldaños en la construcción de la lógica, como una ciencia. Zenón es reconocido no sólo por sus paradojas, sino por establecer los debates filosóficos que favorecen la discusión razonada. Por todo ello, Aristóteles le consideró el creador del razonamiento dialéctico.
  • En el siglo del apogeo ateniense, la región de la Magna Grecia conoce de nuevas figuras cuyas ideas amplían el repertorio conceptual filosófico. Así, en el importante enclave cultural y comercial griego levantado al sur de la isla de Sicilia, llamado Agrigento, Empédocles (490-430 a.C.), discípulo de Pitágoras y Parménides, se alinea hacia la visión jónica, retomándola, a un nuevo nivel, al rechazar la idea de buscar un único principio de todo lo existente, y proponer que en varios se resume de forma más completa la multiplicidad de las cosas. Pitágoras fue el primero que aglutinó en torno a sí un círculo cerrado de discípulos que participaban de su vida y su doctrina. Como dice Aristóteles los pitagóricos se dedicaron a las Matemáticas, fueron los primeros que hicieron progresar este estudio y, habiéndose formado en él, pensaron que sus principios eran los de todas las cosas. De entonces parte el debate acerca del método conducente al conocimiento verdadero. Mientras la ciencia jónica se asentaba en la observación de la naturaleza (y la razón que la explica), los pitagóricos desdeñan el papel de los sentidos en el conocimiento y declaran el imperio de la razón. De acuerdo con este planteamiento integra como principios universales el agua de Tales, el fuego de Heráclito, el aire de Anaxímenes, y a ellos suma la tierra. A la materialidad de estos principios le incorpora la cualidad de los contrarios expresada en términos de “amor” para indicar la afinidad, y “odio” para señalar la repulsión. A Empédocles se le atribuye también una visión evolucionista de los animales y las personas que según considera provienen de formas precedentes. Conviene destacar que el florecimiento del emporio cultural jónico se debate desde mediados del siglo VI a.C. entre la anexión al vecino reinado de Lidia en el 560 a.C. y la conquista feroz en el 546 a.C. por parte del imperio persa. Conoce en el 500 a.C. la sublevación, apoyada por Atenas, la derrota y el saqueo orquestado por los persas que más tarde desencadena en el 493 a.C. las guerras médicas cuyos últimos capítulos en el 479 a.C. da la victoria a las armas atenienses, y crea la dependencia de las ciudades jónicas ahora a la gran triunfadora. Ha comenzado la hegemonía de Atenas.
  • Anaxágoras (500-428), representa al filósofo de origen jonio, asentado en Atenas en el esplendor asociado al gobierno de Pericles (c.495- 429a.C.). Maestro del célebre estadista y mecenas griego, Anaxágoras introduce la noción del átomo, como partícula infinitamente pequeña de la cual se componen todas las sustancias, y concibe la materia primaria sometida a un enorme caos de tales partículas a la cual le fuera impuesto el orden por una inteligencia eterna (el nous). Sus nociones sobre la naturaleza física del sol y la luna, levantaron las protestas de los oponentes de Pericles, quienes exigían la aplicación de la ley que condenaba a aquellos que no practicaran la religión y enseñaran teorías extrañas sobre los astros sagrados. Finalmente Anaxágoras tuvo que salir de Atenas y marchar a una colonia de Mileto en donde reside y funda una escuela hasta su muerte. La hipótesis sobre la naturaleza atómica de la sustancia, y la noción que de ella se deriva acerca de su composición como mezclas de diferentes átomos que se diferencian entre sí por sus tamaños y formas, resulta una integración en la polémica entre la razón y los sentidos que se desarrolla en la ciudad de Abdera a orillas del mar Egeo, enclavada en la región de Tracia, en el siglo V a.C. Leucipo (? – 370) y su discípulo Demócrito (460 – 370 a.C.), son los más altos representantes de la Escuela Atomística, que precedió en más de 20 siglos a la visión atomística del siglo XVII y luego a la teoría atómica de las sustancias postulada por el físico británico John Dalton (1766 -1844).
  • Contemporáneo con las ideas de los atomistas, surge en Atenas la escuela socrática, cuyo fundador Sócrates (c. 470-c. 399 a.C.), eleva el recurso de la discusión razonada propuesto por Zenón al nivel de método universal (denominado mayeútica) para alcanzar la verdad. No sólo alcanza celebridad por la productividad de su método dialéctico en la enseñanza y en la ciencia, sino que es considerado uno de los fundadores de una filosofía sobre la moral y el valor en la conducta humana. Es también el maestro de Platón (428 – 347 a.C.) y se consideran los preceptos socráticos, junto al arsenal de ideas de los pitagóricos y eleáticos los fundamentos del ideario platónico sobre la existencia y el conocimiento del hombre.
  • El más influyente de los filósofos griegos, el macedonio Aristóteles de Estagira (384 – 322 a.C.) ingresó a los 17 años en la Academia fundada por Platón y solo la abandonó veinte años después, cuando a la muerte de su fundador, advirtió una tendencia a desviar la filosofía hacia la formalización matemática. Años más tarde ingresa en el Liceo, institución en la que enseñaría durante 13 años. En el Liceo, los discípulos no solo cultivaban la observación, sino que coleccionaban algunos materiales para apoyar el método inductivo que desarrollaban en sus investigaciones. Está claro entonces que Aristóteles rompe con el universo ideal platónico y admite la cognoscibilidad del mundo sobre la base de la experiencia y de la razón. Su obra penetra diversos ámbitos como la Lógica, Ética y Política, Física y Biología. Con relación a la naturaleza de lo existente, la doctrina aristotélica reconoce los cuatro elementos propuestos por Empédocles pero a ellos le integra cuatro atributos que considera de máxima universalidad y que se dan como parejas contrarias: el calor y el frío, la humedad y la sequedad. Llama la atención como en la noción de Aristóteles el cambio cuantitativo en un atributo puede traer el cambio de cualidad. El agua fría y húmeda al calentarse, llega el momento que se convierte en aire caliente y húmedo, nociones muy cercanas al cambio de estado físico de las sustancias. En el caso de la Física planteó tres principios básicos para explicar el movimiento de los cuerpos, a saber: no hay movimiento sin un ser que se mueva en el tiempo y el espacio; no existe movimiento sin motor y la acción del motor sobre el móvil solo es posible por contacto. Al intentar explicar el movimiento mecánico, Aristóteles introdujo las ideas del movimiento natural como aquel en el que el objeto tendía a ocupar su lugar natural, en función de su masa, en una escala de posiciones de arriba hacia abajo; y el movimiento repentino o violento debido a un agente motor, antinatural, y que no podía, en fin de cuentas, predominar sobre la tendencia natural, (muy cercano a lo que llamaríamos actualmente movimiento acelerado). De esta suerte, introdujo, las ideas de movimiento y reposo. La visión astronómica de Aristóteles propone la delimitación de dos regiones: la región terrestre, que ocupa el espacio sublunar, es sede del elemento más pesado (la tierra) y de los elementos responsables de la naturaleza mutable de las cosas; y la región supralunar que la considera eterna, inmóvil y constituida por una sustancia diferente, totalmente inerte, a la que denomina éter.
  • Epicuro (341 -270 a.C.) recibe en su isla natal de Samos la influencia educativa combinada de seguidores de Demócrito y Platón. Ello explica los fundamentos de su filosofía natural y de su pensamiento ético. A casi un siglo de las ideas atomísticas forjadas en Abdera, funda en el 306 a.C una comunidad filósofica en Atenas, la cual sobresalió no solo por el numeroso grupo de sucesores sino por la asistencia de mujeres y hombres interesados en las atractivas ideas de la filosofía y la física epicúrea. El epicureísmo va a desarrollar la cosmovisión, contraria a la perspectiva aristotélica, de un universo eterno e infinito cuyos cuerpos están constituidos por átomos que se diferencian por su forma, tamaño y peso. La muerte es, según su concepción mecanicista, la aniquilación de los átomos que constituyen la mente y por consiguiente la ansiedad que se desarrolla en el hombre por una trágica segunda vida carece de todo fundamento. Si bien los sabios griegos sobresalen por el desarrollo del pensamiento hipotético – deductivo y obtienen resultados destacados en la Matemática y la Astronomía que exigieron mediciones y comprobaciones de las hipótesis formuladas se puede advertir en sus acciones, sin embargo, que no se desarrollan ni siquiera las primeras tentativas de estudio experimental. El desarrollo de un pensamiento teórico reflexivo y creativo no condujo a un primitivo trabajo experimental.

Se puede decir que el humano ha convivido con procesos químicos desde su existencia. Sin embargo, hasta el dominio del fuego hace 600000 años, no empezó a manipularlos. Hace aproximadamente 8000 años, se dejaron huella de los primeros restos de cereales germinados y hace unos 6000 comienza una incipiente metalurgia: primero el cobre, al que siguieron el bronce y el hierro.

No fue hasta la cultura griega cuando se plantearon estos fenómenos de modo teórico y especulativo. Una pregunta frecuente entre los griegos era ¿de qué estaba constituido el Universo? Aparecieron diferentes teorías las cuales simplificaban la constitución del Universo a un solo elemento. Tales de Mileto pensaba que era el Agua, Anaxímendes el Aire, Heráclito el Fuego y para Empédocles eran estos tres más la Tierra. Más tarde Aristóteles amplió a cinco los elementos introduciendo el éter como el elemento que constituía el mundo celeste. Por otra parte, Leucipo de Mileto y Demócrito de Abdera insistían en la idea de que la materia estaba constituida por átomos. La gran influencia de Aristóteles enterró en el olvido esta teoría y se tuvo que esperar hasta la época de Dalton para revivirla.

La ciencia helenística del siglo I d.C se diferenció de la griega por al importancia concedida a la experimentación en detrimento de la filosofía especulativa.La Alquimia nació con el objeto de transformar los metales en oro. Proporcionó un enorme avance de la química práctica apareciendo artilugios como el Alambique y procesos como la destilación y la combustión.Sin embrago, la Alquimia se asociaba a una cultura mística de alto contenido mágico y especulativo por lo que se abandonó hacia el 300 d.C.Afortunadamente los árabes la recuperaron para desarrollarla más todavía. Como nombres árabes se pueden destacar a Calínico, Jabir Ibn Hayyan, Averroes o Avicena entre muchos otros. Ya en el siglo XIII, las obras en árabe se traducen al latín y penetran en Europa, por lo que la conservación de la cultura griega por los árabes fue fundamental para el desarrollo en Europa. Entre los alquimistas europeos destacan: Alberto Magno y Roger Bacon. Ambos defendía la experimentación y al aplicación de las matemáticas a la ciencia. Empezaba una revolución científica caracterizada por la observación y la experimentación.

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