Los origenes de la filosofía

Los origenes de la filosofía

Los Origenes de la Filosofía. La filosofía (del latín philosophĭa, y este del griego antiguo φιλοσοφία, «amor por la sabiduría») es el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje.

Nació en Grecia durante el siglo VII antes de Cristo. Los griegos afirmaron que la actitud filosófica se originó por la admiración que sintieron los hombres por el mundo y las cosas que les rodeaban. Así se asombraron frente al desarrollo constante de los fenómenos naturales que provocaron miedo y terror, luego buscaron una explicación sobre el dinamismo de dichos fenómenos. Empezaron a preguntarse sobre el origen del mundo. Surgieron entonces tres grandes preguntas: una descriptiva, ¿cómo es tal fenómeno u objeto?, basadas en las simples características que percibía; luego, una explicativa, ¿Por qué es este fenómeno u objeto?, cuya respuesta busca encontrar su causa y su movimiento. Por último, surgió la pregunta reflexiva, ¿para qué es este fenómeno u objeto?, cuya respuesta analítica lleva a cerciorarse sobre la transcendencia, consecuencia y finalidad de la existencia.
La palabra filosofía proviene de las raíces griegas:
Philos = “amor, amistad”.
Sofos = “sabiduría, sapiencia”. cuyo significado general es “amor a la sabiduría”.

EJEMPLO

Pensar lo que vas a decir antes de decirlo
Actuar según tu propio discernimiento del bien y del mal, o positivo y negativo
Abrir los ojos a la realidad que te rodea y explorarla

EJERCICIO

¿Existe la vida después de la muerte?

El origen de la filosofía ha sido una cuestión controvertida a lo largo de la historia del pensamiento. Por lo general los filósofos griegos han considerado que la filosofía nace con Tales de Mileto allá por el siglo VII a. c., pero no se consideraba necesario explicar cómo se había producido ese surgimiento de una nueva forma de pensamiento. Sí parecía haber un común acuerdo en considerar la filosofía como la forma de pensamiento racional por excelencia, es decir, una forma de pensamiento que no recurre a la acción de elementos sobrenaturales para explicar la realidad y que rechaza el uso de una lógica ambivalente o contradictoria. Es a partir de la polémica que suscitan los filósofos alejandrinos durante el período helenístico cuando el origen de la filosofía comienza a convertirse en un problema. Y será a lo largo del siglo XX cuando se comiencen a encontrar respuestas explicativas de la aparición del fenómeno filosófico. Para nuestro objetivo nos bastará considerar las dos hipótesis más difundidas acerca del origen de la filosofía: aquella que sostiene el origen a partir de la filosofía oriental, y aquella que hace de la filosofía una creación original de los griegos, y que estudiaremos a continuación.

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A) La hipótesis del origen oriental.

Los defensores de esta hipótesis mantienen que los griegos habrían copiado la filosofía oriental, por lo que la filosofía no podría considerarse una creación original del pueblo griego. Los primeros filósofos, sostiene esta hipótesis, habrían viajado a Egipto y Babilonia en donde habrían adquirido sus conocimientos matemáticos y astronómicos; lejos de ser los creadores de la filosofía habría sido unos meros transmisores del saber oriental que, en contacto con la civilización griega habría alcanzado un desarrollo superior al logrado en sus lugares de origen. Esta hipótesis la mantuvieron:

  1. -Los filósofos alejandrinos. En polémica con las escuelas filosóficas griegas, y con el ánimo de desacreditarlas, los filósofos alejandrinos ponen en circulación la tesis del origen oriental de la filosofía.
  2. -Los padres apologistas cristianos. Con intención polémica similar a la de los filósofos alejandrinos, los primeros padres apologistas del cristianismo, airean la hipótesis del origen oriental de la filosofía, hipótesis que posteriormente no será mantenida por la filosofía cristiana occidental.

La cuestión que se debate es si existe esa supuesta filosofía oriental. Si asimilamos la filosofía a un discurso racional entendido como la imposibilidad de recurrir a lo sobrenatural para explicar los fenómenos naturales, y al rechazo de la contradicción, resulta difícilmente sostenible la existencia de una filosofía oriental. La cuestión que se plantea, pues, es la de determinar si esa astronomía y esas matemáticas orientales eran o no eran filosofía. Los estudios sobre el tema parecen indicarnos que no, que la astronomía babilónica tendía a degenerar en astrología, es decir, en arte adivinatoria; y que las matemáticas egipcias, lejos de alcanzar el grado de abstracción necesario para considerarse ciencia, no superaron nunca el estadio de unas matemáticas o de un saber práctico, generado al amparo de las necesidades de medición de los terrenos luego de cada una de las inundaciones periódicas del Nilo.

El origen de la filosofía

El origen de la filosofía ha sido una cuestión controvertida a lo largo de la historia del pensamiento. Por lo general los filósofos griegos han considerado que la filosofía nace con Tales de Mileto allá por el siglo VII a. c., pero no se consideraba necesario explicar cómo se había producido ese surgimiento de una nueva forma de pensamiento. Sí parecía haber un común acuerdo en considerar la filosofía como la forma de pensamiento racional por excelencia, es decir, una forma de pensamiento que no recurre a la acción de elementos sobrenaturales para explicar la realidad y que rechaza el uso de una lógica ambivalente o contradictoria. Es a partir de la polémica que suscitan los filósofos alejandrinos durante el período helenístico cuando el origen de la filosofía comienza a convertirse en un problema. Y será a lo largo del siglo XX cuando se comiencen a encontrar respuestas explicativas de la aparición del fenómeno filosófico. Para nuestro objetivo nos bastará considerar las dos hipótesis más difundidas acerca del origen de la filosofía: aquella que sostiene el origen a partir de la filosofía oriental, y aquella que hace de la filosofía una creación original de los griegos, y que estudiaremos a continuación.

  • A) La hipótesis del origen oriental.

Los defensores de esta hipótesis mantienen que los griegos habrían copiado la filosofía oriental, por lo que la filosofía no podría considerarse una creación original del pueblo griego. Los primeros filósofos, sostiene esta hipótesis, habrían viajado a Egipto y Babilonia en donde habrían adquirido sus conocimientos matemáticos y astronómicos; lejos de ser los creadores de la filosofía habría sido unos meros transmisores del saber oriental que, en contacto con la civilización griega habría alcanzado un desarrollo superior al logrado en sus lugares de origen. Esta hipótesis la mantuvieron:

  • -Los filósofos alejandrinos. En polémica con las escuelas filosóficas griegas, y con el ánimo de desacreditarlas, los filósofos alejandrinos ponen en circulación la tesis del origen oriental de la filosofía.
  • -Los padres apologistas cristianos. Con intención polémica similar a la de los filósofos alejandrinos, los primeros padres apologistas del cristianismo, airean la hipótesis del origen oriental de la filosofía, hipótesis que posteriormente no será mantenida por la filosofía cristiana occidental.

La cuestión que se debate es si existe esa supuesta filosofía oriental. Si asimilamos la filosofía a un discurso racional entendido como la imposibilidad de recurrir a lo sobrenatural para explicar los fenómenos naturales, y al rechazo de la contradicción, resulta difícilmente sostenible la existencia de una filosofía oriental. La cuestión que se plantea, pues, es la de determinar si esa astronomía y esas matemáticas orientales eran o no eran filosofía. Los estudios sobre el tema parecen indicarnos que no, que la astronomía babilónica tendía a degenerar en astrología, es decir, en arte adivinatoria; y que las matemáticas egipcias, lejos de alcanzar el grado de abstracción necesario para considerarse ciencia, no superaron nunca el estadio de unas matemáticas o de un saber práctico, generado al amparo de las necesidades de medición de los terrenos luego de cada una de las inundaciones periódicas del Nilo.

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¿Qué hace que sea en Grecia donde se desarrolle la filosofía y no en cualquier otra zona de oriente? ¿Cómo explicar que, en una civilización concreta, se genere una forma de pensamiento nueva, en contraposición con las anteriores formas de pensamiento? ¿Cuáles son sus características? ¿Y cuáles eran las características del pensamiento anterior? Tanto los orientales como los griegos disponían de una mitología y de unas creencias religiosas similares. Y la estructura explicativa de las mismas es también similar. Un mito es un relato acerca de los orígenes, una narración, no una solución a un problema; puede referirse al origen del mundo, o al origen de un objeto particular, o de una clase específica de animales, etc. Al mismo tiempo que narra, sitúa al hombre en la realidad, le asigna un papel, una función, un sentido, por lo que adquiere también una función social: hacer inteligible el orden social. La existencia de esta forma de pensamiento está atestiguada en todas las civilizaciones, y también, por supuesto, en la griega. De especial importancia para la comprensión de la aparición de la filosofía pueden ser los mitos de Hesíodo que encontramos especialmente en la teogonía. En todo caso, esas explicaciones míticas acerca del origen, comunes a todas las civilizaciones, poseen unas características también comunes que contrastan con las características del pensamiento filosófico: el recurso a entidades sobrenaturales para explicar ese origen, y el recurso a una lógica ambivalente, permitiendo que el mismo elemento o la misma entidad se comporte ya sea como un dios, ya sea como un elemento natural, estarían entre las más significativas. El rechazo de estas características, será propio de la filosofía. Y tal rechazo no parece producirse en la llamada filosofía oriental.

  • B)La hipótesis del origen griego. Según esta hipótesis la filosofía sería una creación original del pueblo griego. Nos vamos a centrar en las explicaciones de historiadores del siglo XX, de las que destacamos
  • a)- La explicación de J. Burnet. Es la llamada tesis del «milagro griego». Según esta hipótesis la filosofía habría aparecido en Grecia de una manera abrupta y radical como fruto de la genialidad del pueblo griego. Esta hipótesis prescinde de los elementos históricos, socioculturales y políticos, por lo que termina por no explicar nada, cayendo en un círculo vicioso: Los griegos crean la filosofía porque son geniales, y son geniales porque crean la filosofía. La mantiene en su obra «La Aurora de la filosofía griega», (1915).
  • b)- La explicación de F. M. Cornford. Defiende la tesis del desarrollo del pensamiento filosófico a partir del pensamiento mítico y religioso. Según esta hipótesis la filosofía sería el resultado de la evolución de las formas primitivas del pensamiento mítico de la Grecia del siglo VII antes de Cristo. Para Cornford existe «una continuidad real entre la primera especulación racional y las representaciones religiosas que entrañaba» de tal modo que «las maneras de pensar que, en filosofía, logran definiciones claras y afirmaciones explícitas ya estaban implícitas en las irracionales intuiciones de lo mitológico». En su obra «De la religión a la filosofía», (1912), Cornford explica cómo la estructura de los mitos de Hesíodo en la «Teogonía» se mantiene en las teorías de los primeros filósofos, rechazando éstos solamente el recurso a lo sobrenatural y la aceptación de la contradicción. Destaca la influencia educativa de Homero y Hesíodo en la constitución y posterior desarrollo de la civilización griega, y analiza también cómo algunos de los conceptos que serán fundamentales posteriormente en la filosofía, [ moira (hado, destino), diké, (justicia), physis, (naturaleza), ley, dios, alma, etc.] proceden directamente del pensamiento mítico-religioso griego.
  • c)- La explicación de J. P. Vernant, en su obra «Mito y pensamiento en la Grecia antigua», (1965), añade importantes elementos derivados del contexto sociocultural, político y económico de la época para explicar cómo este paso del mito a la racionalidad fue posible, y por qué se produjo en Grecia en lugar de en otra civilización de la época. La inexistencia de una casta sacerdotal, la figura del sabio, el predominio de la ciudad, la transmisión pública del saber, la libertad individual y el desarrollo de la escritura, hacen posible la puesta en entredicho de las explicaciones cosmológicas y su sustitución por una forma de pensamiento que no entrañe la creencia y la superstición propias de los pensamientos mítico y religioso.

La estructura del mito hesiódico («Teogonía») sirve de modelo según Vernant a toda la física Jonia, siguiendo a Cornford. En este mito, en efecto, la realidad se genera a partir de un estado inicial de indistinción, por segregación de parejas de contrarios que interactúan hasta acabar configurando toda la realidad conocida. Existen pues tres momentos fundamentales en el discurrir de la narración:

  1. Se parte de un estado de indistinción del elemento originario.
  2. De él brotan, por segregación, parejas de contrarios.
  3. Conforme a un ciclo siempre renovado se produce una continua interacción de contrarios.

Ahora bien, esta misma estructura la encontramos en las explicaciones de los primeros filósofos jonios, pero en ellos ha tomado ya la forma de un problema: en la filosofía el mito esta racionalizado. El mito es animista, mágico, recurre a lo invisible como fundamento de lo visible, acepta lo sobrenatural y lo extraordinario. La cosmología de los primeros filósofos modifica su lenguaje y cambia de contenido: en lugar de narrar los acontecimientos sucesivos, define los primeros principios constitutivos del ser; en lugar de presentarnos una lucha de dioses nos ofrece un intercambio mecánico de procesos o fenómenos naturales. ¿Cuáles son las

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condiciones bajo las que se produce este cambio? Para Vernant, el nacimiento de la filosofía es explicable aduciendo causas históricas y sociales. La inexistencia de una casta sacerdotal en Grecia, dadas las características especiales de la religión griega, elimina la posibilidad de instaurar un dogma religioso, así como la posibilidad de hacer de lo religioso un discurso cerrado, accesible sólo a los que pertenecen a la casta sacerdotal; no hay, pues, secretos que ocultar. El sabio, que es a la vez adivino, poeta, profeta, músico, médico, purificador, curandero, pero distinto del sacerdote o chamán de las religiones orientales, y que tiene el poder de ver y hacer ver lo invisible, divulga sus conocimientos: la enseñanza se opone aquí a la iniciación esotérica en una doctrina. Los conocimientos se divulgan, desembarazándose así de la figura del mago. La expansión de la ciudad, correlativamente al auge económico derivado del comercio fundamentalmente, supone el advenimiento del ciudadano, circunstancia paralela al nacimiento y desarrollo de la filosofía. La importancia del linaje deja paso a la prioridad de la polis, de la comunidad, lo que suele ir acompañado de una organización política que reclama la publicidad. El saber es trasladado a la plaza, en plena ágora, siendo objeto de un debate público donde la argumentación dialéctica terminará por predominar sobre la iluminación sobrenatural. La filosofía, pues, si bien enraizada en el mito, parece ser una creación original del pueblo griego. Su rechazo de lo sobrenatural, de lo mágico, de la ambivalencia, son signos de una racionalidad que difícilmente podemos encontrar en otras formas de pensamiento anterior. ¿Qué hace que sea en Grecia donde se desarrolle la filosofía y no en cualquier otra zona de oriente? ¿Cómo explicar que, en una civilización concreta, se genere una forma de pensamiento nueva, en contraposición con las anteriores formas de pensamiento? ¿Cuáles son sus características? ¿Y cuáles eran las características del pensamiento anterior? Tanto los orientales como los griegos disponían de una mitología y de unas creencias religiosas similares. Y la estructura explicativa de las mismas es también similar. Un mito es un relato acerca de los orígenes, una narración, no una solución a un problema; puede referirse al origen del mundo, o al origen de un objeto particular, o de una clase específica de animales, etc. Al mismo tiempo que narra, sitúa al hombre en la realidad, le asigna un papel, una función, un sentido, por lo que adquiere también una función social: hacer inteligible el orden social. La existencia de esta forma de pensamiento está atestiguada en todas las civilizaciones, y también, por supuesto, en la griega. De especial importancia para la comprensión de la aparición de la filosofía pueden ser los mitos de Hesíodo que encontramos especialmente en la teogonía. En todo caso, esas explicaciones míticas acerca del origen, comunes a todas las civilizaciones, poseen unas características también comunes que contrastan con las características del pensamiento filosófico: el recurso a entidades sobrenaturales para explicar ese origen, y el recurso a una lógica ambivalente, permitiendo que el mismo elemento o la misma entidad se comporte ya sea como un dios, ya sea como un elemento natural, estarían entre las más significativas. El rechazo de estas características, será propio de la filosofía. Y tal rechazo no parece producirse en la llamada filosofía oriental.

  • B) La hipótesis del origen griego.

Según esta hipótesis la filosofía sería una creación original del pueblo griego. Nos vamos a centrar en las explicaciones de historiadores del siglo XX, de las que destacamos

  • a)-La explicación de J. Burnet. Es la llamada tesis del «milagro griego». Según esta hipótesis la filosofía habría aparecido en Grecia de una manera abrupta y radical como fruto de la genialidad del pueblo griego. Esta hipótesis prescinde de los elementos históricos, socioculturales y políticos, por lo que termina por no explicar nada, cayendo en un círculo vicioso: Los griegos crean la filosofía porque son geniales, y son geniales porque crean la filosofía. La mantiene en su obra «La Aurora de la filosofía griega», (1915).
  • b)-La explicación de F. M. Cornford. Defiende la tesis del desarrollo del pensamiento filosófico a partir del pensamiento mítico y religioso. Según esta hipótesis la filosofía sería el resultado de la evolución de las formas primitivas del pensamiento mítico de la Grecia del siglo VII antes de Cristo. Para Cornford existe «una continuidad real entre la primera especulación racional y las representaciones religiosas que entrañaba» de tal modo que «las maneras de pensar que, en filosofía, logran definiciones claras y afirmaciones explícitas ya estaban implícitas en las irracionales intuiciones de lo mitológico». En su obra «De la religión a la filosofía», (1912), Cornford explica cómo la estructura de los mitos de Hesíodo en la «Teogonía» se mantiene en las teorías de los primeros filósofos, rechazando éstos solamente el recurso a lo sobrenatural y la aceptación de la contradicción. Destaca la influencia educativa de Homero y Hesíodo en la constitución y posterior desarrollo de la civilización griega, y analiza también cómo algunos de los conceptos que serán fundamentales posteriormente en la filosofía, [ moira (hado, destino), diké, (justicia), physis, (naturaleza), ley, dios, alma, etc.] proceden directamente del pensamiento mítico-religioso griego.
  • c)-La explicación de J. P. Vernant, en su obra «Mito y pensamiento en la Grecia antigua», (1965), añade importantes elementos derivados del contexto sociocultural, político y económico de la época para explicar cómo este paso del mito a la racionalidad fue posible, y por qué se produjo en Grecia en lugar de en otra civilización de la época. La inexistencia de una casta sacerdotal, la figura del sabio, el predominio de la ciudad, la transmisión pública del saber, la libertad individual y el desarrollo de la escritura, hacen posible la puesta en entredicho de las explicaciones cosmológicas y su sustitución por una forma de pensamiento que no entrañe la creencia y la superstición propias de los pensamientos mítico y religioso.

La estructura del mito hesiódico («Teogonía») sirve de modelo según Vernant a toda la física Jonia, siguiendo a Cornford. En este mito, en efecto, la realidad se genera a partir de un estado inicial de indistinción, por segregación de parejas de contrarios que interactúan hasta acabar configurando toda la realidad conocida. Existen pues tres momentos fundamentales en el discurrir de la narración:

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  1. Se parte de un estado de indistinción del elemento originario.
  2. De él brotan, por segregación, parejas de contrarios.
  3. Conforme a un ciclo siempre renovado se produce una continua interacción de contrarios.

Ahora bien, esta misma estructura la encontramos en las explicaciones de los primeros filósofos jonios, pero en ellos ha tomado ya la forma de un problema: en la filosofía el mito esta racionalizado. El mito es animista, mágico, recurre a lo invisible como fundamento de lo visible, acepta lo sobrenatural y lo extraordinario. La cosmología de los primeros filósofos modifica su lenguaje y cambia de contenido: en lugar de narrar los acontecimientos sucesivos, define los primeros principios constitutivos del ser; en lugar de presentarnos una lucha de dioses nos ofrece un intercambio mecánico de procesos o fenómenos naturales. ¿Cuáles son las condiciones bajo las que se produce este cambio? Para Vernant, el nacimiento de la filosofía es explicable aduciendo causas históricas y sociales. La inexistencia de una casta sacerdotal en Grecia, dadas las características especiales de la religión griega, elimina la posibilidad de instaurar un dogma religioso, así como la posibilidad de hacer de lo religioso un discurso cerrado, accesible sólo a los que pertenecen a la casta sacerdotal; no hay, pues, secretos que ocultar. El sabio, que es a la vez adivino, poeta, profeta, músico, médico, purificador, curandero, pero distinto del sacerdote o chamán de las religiones orientales, y que tiene el poder de ver y hacer ver lo invisible, divulga sus conocimientos: la enseñanza se opone aquí a la iniciación esotérica en una doctrina. Los conocimientos se divulgan, desembarazándose así de la figura del mago. La expansión de la ciudad, correlativamente al auge económico derivado del comercio fundamentalmente, supone el advenimiento del ciudadano, circunstancia paralela al nacimiento y desarrollo de la filosofía. La importancia del linaje deja paso a la prioridad de la polis, de la comunidad, lo que suele ir acompañado de una organización política que reclama la publicidad. El saber es trasladado a la plaza, en plena ágora, siendo objeto de un debate público donde la argumentación dialéctica terminará por predominar sobre la iluminación sobrenatural.

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La filosofía, pues, si bien enraizada en el mito, parece ser una creación original del pueblo griego. Su rechazo de lo sobrenatural, de lo mágico, de la ambivalencia, son signos de una racionalidad que difícilmente podemos encontrar en otras formas de pensamiento anterior.

¿QUÉ ES LA FILOSOFÍA?

Para los filósofos jonios, Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Parménides, Heráclito y Demócrito, la filosofía consiste en la búsqueda de un principio o elemento único, raíz constitutiva de todas las cosas del universo.
  • Para Aristóteles, la filosofía es la ciencia de las ciencias, la totalidad de los conocimientos humanos.
  • Para los estoicos, como Zenón de Citio, la filosofía es el camino de la virtud.
  • Para Descartes, la filosofía es la ciencia de los primeros principios y de las causas primeras.
  • Para los antiguos pensadores de la India es el camino de la salvación del alma.
OBJETO DE LA FILOSOFÍA
Según Wihlen Dilthey, en su obra, la esencia de la filosofía es la siguiente: la filosofía es un hacer personal, es un conocimiento autónomo, con una vocación a la totalidad, que se realiza como un saber sin supuestos y que intenta concebir el universo mediante la auto-reflexión del espíritu humano sobre sus valoraciones y sus funciones valorativas y prácticas.
MOTIVACIONES DE LA FILOSOFÍA

Está impulsada por la necesidad imperiosa del alma de saber por saber, sin ninguna mirada a la aplicación práctica, no sólo los primeros sino también los últimos. Por lo tanto, la filosofía presenta tres motivaciones claras:

a) El deseo de saber por saber, sin ninguna mira a lo utilitario. Es el verdadero amor a la sabiduría.
b) Las ciencias levantan inventarios minuciosos de la realidad. La filosofía no es un inventario, sino el deseo de desentrañar el sentido de la vida y del universo.
c) A las ciencias le interesan los “cómo” y los “por qué” y a la filosofía, además, los “para qué”.
LA FILOSOFÍA, SEGÚN LAS CIVILIZACIONES DE ORIENTE Y OCCIDENTE, EN EL TIEMPO AXIAL
China: Destacan filósofos como Lao Tse, Me Ti, Chuang Tse y Confucio.
India: Los upasnihadas, Buda, los textos de Mahabbarata, Bhagavadgita.
Grecia: Tales, Pitágoras, Heráclito, Demócrito, Platón y Aristóteles.
Irán: Zaratustra.
Israel: Los profetas Isaías y Jeremías.

DISCIPLINAS FILOSÓFICAS

Al principio, “ciencias y filosofía” se confundieron como disciplinas culturales que comprendieron el pensamiento humano. Hoy, cada una de ellas tiene su campo definido; actualmente la filosofía domina todo, porque toda ciencia particular recurre a ella para resolver problemas esenciales, domina panoramas de las ciencias especializadas, cuyas visiones le sirven para dar pautas. Las disciplinas que la conforman son:
La Lógica. Ciencia que comprende las leyes, formas del pensamiento humano. Hoy se define como la teoría de la inferencia.
La Antropología Filosófica. Estudia la ciencia, el origen y el desarrollo del hombre en el cosmos.
La Gnoseología. Estudia el problema del conocimiento referente a la verdad del saber humano.

La Epistemología. Es la doctrina que se ocupa de los fundamentos y métodos científicos de la hipótesis, principios y leyes.

La Axiología. Es la ciencia que estudia el problema del valor en cuanto a su contenido inmaterial e intelectivo y su aplicación.
La Ética. Se ocupa del comportamiento moral y las normas de conducta.
La Estética. Se ocupa de la belleza y teorías filosóficas acerca del arte.

La Metafísica. Estudia al ser en su contenido y la mente para razonar sobre su modo de ser.

La Teología. Trata de los atributos y existencia de Dios.
La Semiótica. Comprende el estudio del lenguaje como sistema de comunicación social y la semántica filosófica con el sentido de los signos, las sintaxis filosóficas (combinación de los signos) y la pragmática (el uso de los signos).

LA ACTITUD FILOSÓFICA

El hombre por naturaleza anhela saber, la obra empezó en un lapso de 2000 años, hasta llegar a modelar la mente del hombre moderno, siendo sus más grandes representantes Platón y Aristóteles.
¿QUÉ ES LA ACTITUD?
Es la postura que adopta el hombre ante determinados objetos, es decir la tendencia intelectiva de saber cómo y por qué es así un objeto (color, contenido, forma, significado, extensión, etc.).
La Actitud Filosófica
Es la actitud cognoscitiva por la que el hombre se extraña y se sorprende de que las cosas sean como son y no de otro modo, dirige su inteligencia y conocimiento hacia la solución del problema de la vida, del universo y del valor.
CARACTERÍSTICAS
a) La actitud Filosófica es una Concepción Universal
Desde su aparición, manifestada como un conocimiento de la totalidad de las cosas, es decir el tratado de todo.
– En las ciencias. Divide el trabajo y el estudio especializado.
– En la filosofía. Alcanzan todos los objetos. Abarca todo.
– Las ciencias. Se ocupan de objetos, cosas y fenómenos muy variables, es decir ciencias que aparecen y desaparecen.
– A la filosofía. Le interesa descubrir lo permanente, lo que perdura y dura detrás de los cambios.
b) La Aprehensión Mental y Racional 
Es un estudio racional del universo. Es un producto de la razón humana, no es obra de los sentidos ni de la imaginación ni del sentimiento. La filosofía es obra de la razón.
La razón es una aprehensión penetrante del planteamiento de los problemas, es minuciosa y exhaustiva, examina todo, sus demostraciones son rigurosas, muy precavidas en todo, y pretende la máxima coherencia y claridad del conocimiento filosófico.
c) Es Fundamento Radical 
Persigue la raíz de todo el fundamento, busca el fundamento, pero no cualquiera.
d) Busca el conocimiento necesario universal
Es un saber que vale antes de la experiencia (apodíctico), porque es un saber que exige pruebas, razones, demostraciones, el saber apodíctico es necesario y universal, necesario porque es captado por todos.
EL SABER Y SUS CLASES

El saber es conocer las cosas en su estructura y utilidad, esto es todo lo que el ser humano adquiere en forma empírica, racional o reflexiva y de acuerdo a una capacidad consciente y formativa.

a) Saber Vulgar: Es aquel que está constituido por un conjunto de conocimientos que tenemos en la realidad y se adquiere en forma espontánea o empírica, natural o reflexiva. Caracteres: Es sensorial, subjetivo, práctico, no es metódico, es irreflexivo e impreciso.
b)El Saber Científico: Se adquiere mediante la experimentación de un proceso funcional, pretende encontrar leyes y principios que rigen todo fenómeno. Caracteres: Es racional, objetivo, selectivo, teórico, metódico, sistemático y reflexivo.
c) El Saber Filosófico: Es aquel que se adquiere mediante la indagación última sobre la esencia de los principios y fines de los seres. Caracteres: Es racional, universal, trascendente, metafísico, crítico y fundamental.

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