La biosfera es la capa delgada de la Tierra donde se desarrolla la vida, abarcando la interacción entre la litosfera (suelo), hidrosfera (agua) y atmósfera (aire). Funciona como el ecosistema global que alberga todos los seres vivos, extendiéndose desde profundidades marinas hasta kilómetros de altura en la atmósfera.
Características y Componentes Principales:
- Envoltura viva: Engloba todos los seres vivos (plantas, animales, microorganismos) y sus relaciones con el medio físico.
- Distribución: Se concentra en la superficie terrestre, el suelo, el agua y la parte baja de la atmósfera.
- Estructura:
Compuesta por biomas que incluyen tundra, bosques, desiertos y ecosistemas acuáticos.
- Funcionamiento: Opera como un sistema interconectado y autorregulado, vital para la supervivencia.
Importancia:
- Proporciona el equilibrio necesario para la existencia de la vida, incluyendo a los seres humanos.
- Es el resultado de la evolución de la vida durante miles de millones de años, siendo la fuente primaria de energía el sol.

La biosfera es la “envoltura viva” del planeta Tierra.
La biosfera es muy irregular y tiene densidades variables. Está compuesta portodas las formas de vida y las interacciones que mantienen con sus respectivos entornos. En otras palabras, es el ecosistema global, en el que se incluyen todos los ecosistemas locales.
La biosfera surgió hace alrededor de 3.500 millones de años. Desde entonces, a lo largo de la evolución, cada especie ha experimentado algún tipo de adaptación a las condiciones ambientales.
Origen del término “biosfera”
El término “biosfera” fue acuñado en 1875 por el geólogo austríaco Eduard Suess (1831-1914). Sin embargo, empezó a utilizarse formalmente en los estudios científicos en 1920, gracias al científico ruso Vladimir Vernadski (1863-1945).
Preguntas frecuentes
¿Qué es la biosfera?
¿Qué ambientes y capas componen la biosfera?
¿Cuál es la importancia de la biosfera?
¿Qué son las reservas de la biosfera?
Componentes de la biosfera
La biosfera reúne los ecosistemas naturales y seminaturales más característicos del planeta. En ella, se distinguen tres tipos de ambientes: los terrestres, los acuáticos y los humedales.
Ambientes terrestres
Los ambientes terrestres tienen una gran diversidad, influida por diversos factores. El principal de ellos es el clima, que cumple un papel organizador en la distribución de las comunidades bióticas del territorio. Por otro lado, la flora (es decir, la distribución y composición de la vegetación) imprime rasgos distintivos a los ecosistemas terrestres, delimitando regiones llamadas “biomas”.
De este modo, se distinguen diversos biomas en los cuales se encuentran formas de vida similares. Por ejemplo, las selvas, los bosques, las praderas, las estepas, entre otros.
Ambientes acuáticos
En los ambientes acuáticos, la influencia del clima es atenuada por la capacidad moderadora del agua. La vida en este tipo de ambientes difiere significativamente según se trate de aguas marinas o continentales.
Los ambientes de aguas continentales dependen en mayor medida del medio terrestre, que aporta gran cantidad de materia orgánica, formada por hojarasca y animales muertos que son presa de los organismos descomponedores. Por ejemplo, los lagos, las lagunas y los ríos.
Humedales
Los humedales son áreas que permanecen en estado de inundación moderada, con suelos saturados de agua durante largo tiempo. Comprenden los mallines, las turberas, las lagunas estacionales, los esteros y las cañadas.
En estos ambientes, el factor más importante para la distribución de la biodiversidad lo constituyen las precipitaciones. La flora y la fauna presentan adaptaciones relacionadas con las condiciones de inundación, por ejemplo, las ranas, los sapos y las plantas sumergidas.
Capas de la biosfera

La biosfera incluye a la geósfera, la hidrósfera y la atmósfera.
Si bien la biosfera no se presenta en una estructura rígida de capas, en ella convergen tres sistemas fundamentales para su mantenimiento. Ellos son:
- Geósfera. Es la parte sólida de la Tierra, en cuya superficie se produce la vida.
- Hidrósfera. Es el conjunto de todos los cuerpos de agua líquida y sólida que existen en el planeta, sin los cuales la vida no habría sido posible.
- Atmósfera. Es la masa heterogénea de aire que recubre a la geósfera. Brinda los gases indispensables para la vida, como el dióxido de carbono (CO2), necesario para la fotosíntesis, y el oxígeno (O2), necesario para la respiración.
Importancia de la biosfera
La biosfera es única en el sistema solar, dado que la Tierra es el único planeta en el que se ha conocido la vida. En ella, se integran los distintos biomas y ecosistemas, que proveen recursos vitales como el agua, el oxígeno, los alimentos y los suelos fértiles.
Todos los ambientes que alberga, desde las selvas hasta los océanos y los humedales, garantizan la continuidad de los ciclos biológicos y energéticos. Al mismo tiempo, la biosfera sostiene a las sociedades humanas, que dependen de sus recursos para vivir y desarrollarse.
Además, los procesos bioquímicos llevados a cabo por las distintas formas de vida modifican el medio ambiente al añadir o retirar diversos compuestos. Por ejemplo, la aparición de la fotosíntesis durante el Precámbrico transformó profundamente la composición de la atmósfera: aumentó la concentración de oxígeno en el aire y redujo la cantidad de dióxido de carbono. Esto permitió un enfriamiento gradual del planeta al disminuir el efecto invernadero generado por los gases pesados de la atmósfera.
Reservas de la biosfera

La biosfera de Entlebuch fue reconocida por la Unesco en 2001.
Las reservas de la biosfera son determinadas regiones del planeta que se consideran representativas de los diversos hábitats. Su extensión supera los 7.442.000 kilómetros cuadrados y alcanza a 134 países. En conjunto, estas reservas son hogar de cerca de 275 millones de personas alrededor del mundo.
Dado su gran interés científico y su enorme aporte a la biodiversidad, las reservas de la biosfera cuentan con un apoyo especial de parte de la Unesco, en el marco del Programa sobre el Ser Humano y la Biosfera inaugurado en 1971. Sin embargo, no se trata de áreas protegidas, ni están contempladas en ningún tratado internacional. Forman parte de la soberanía territorial de sus respectivos países. Por ejemplo, el parque Kempen-Broek (Bélgica) reúne la riqueza natural con la huella de la historia humana. Sus antiguos humedales fueron convertidos en campos de cultivo desde el siglo XIX, aunque todavía se pueden encontrar vestigios de aquellas marismas, con estanques dispersos, áreas pantanosas abiertas y bosques de turba.
