Periodo Clásico americano

Periodo Clásico americano

El Periodo Clásico de América corresponde al cuarto periodo en que se divide la Prehistoria de América para efectos de estudio, entre el 292 y el 900. Se trata de la era de esplendor de las civilizaciones más destacadas del continente, especialmente en Mesoamérica, como la Maya. En el Antiguo Perú, se inicia con la aparición de los estados militarizados de las culturas Moche y Nazca: estados de territorios reducidos a uno o pocos valles costeños con una fuerza militar regular. Posteriormente aparece en todo el Perú antiguo el influjo de la cultura Huari y el de la cultura Tiahuanaco en la zona cercana a la Meseta del Collao, incluyendo los valles de la costa sur.

Este periodo se caracteriza porque las civilizaciones crecieron, construyeron grandes ciudades utilizando grandes piedras que tallaron para tal fin. Mejoraron también las técnicas de agricultura, orfebrería, metalurgía y cerámicas.

En el área maya surge una nueva ciudad llamada Mayapán que sustituye a Chichen y es construida a semejanza de Chichén Itzá, sus principales edificios son una copia de la capital de los Itzaes.

  • Un primer factor de gran importancia fue la introducción de nuevos y distintos grupos a Mesoamérica, iniciándose con ello nuevos procesos de aculturación, fusión étnica y lingüística. Este fenómeno fue característico de la época temprana, presentándose así constantemente desplazamientos y reacomodos, es decir, hubo frecuentes migraciones.
  • En el posclásico surgen también nuevas fuerzas unificadoras. Así, a la par que ocurrían cambios y reacomodos, nuevos factores de unificación hicieron posible el nacimiento y consolidación de señoríos, estados poderosos y aún auténticos imperios. Tal fue el caso de lo que sucedió con Tula.
  • Otro atributo fue el creciente militarismo, es decir, los asuntos bélicos adquieren mayor importancia y consiguientemente los caudillos militares.
  • Un elemento característico fue el proceso de urbanización, es decir, la creación de pueblos y ciudades; ejemplo de esto lo observamos en lugares como Mayapán (Yucatan); Mitla (Oaxaca) y sobre todo México-Tenochtitlan (Altiplano).
  • Los cambios que se fueron dando en este periodo, dieron la pauta a una nueva organización social. El grupo de artesanos y mercaderes ocupa un lugar importante en la sociedad. Gracias a estos últimos, se mantuvo contacto e intercambio con lugares apartados, además de suministrar a los centros urbanos toda clase de materias primas que más tarde eran transformadas.
  • Otro elemento que debe destacarse es la introducción de la metalurgia. Fue originada en el ámbito de las altas culturas andinas de América del Sur. Si bien, desde el periodo clásico hay indicios de algunas formas de explotación minera, en rigor la metalurgia no llegó a conocerse sino hasta el pos-clásico. Gracias a ella se enriqueció el instrumental técnico y sobre todo se produjeron elaborados con metales preciosos, objetos suntuarios en provecho del culto religioso y del esplendor de la nobleza.
  • Un rasgo peculiar de esta época es la existencia de testimonios —códices o libros de pinturas, textos indígenas en diversas lenguas, relatos de cronistas— que hacen referencia a los acontecimientos de esta etapa. Lo anterior le otorga a este periodo el calificativo de histórico.
Las funciones del Estado eran múltiples: preservar el orden interno y la defensa ante un peligro exterior; reglamentar la vida social, de acuerdo con las rígidas jerarquías ya enunciadas; y, sobre todo, como único propietario de tierras, organizar la producción de acuerdo con instituciones tribales del período preclásico. Además, planifica y dirige las monumentales obras arquitectónicas y de Ingenrería, templos, palacios, caminos, diques, sistemas hidráulicos, silos, etcétera.
La columna vertebral de la economía era el trabajo agrícola, basado en un sistema intensivo de agricultura de regadío. El mismo se relacionaba con otras esferas de la economía, como el transporte, el comercio incipiente (intercambio con otras culturas), y los progresos tecnológicos permitieron mejorarlo, por ejemplo mediante un régimen de abonos que impedía el agotamiento de los suelos, o con la construcción de importantes obras hidráulicas que permitieron controlar las posibles crecientes de lagos y ríos y distribuir en forma más racional el agua destinada a los cultivos. Un cuerpo especializado se dedicaba a proyectar y realizar dichas mejoras técnicas, así como el perfeccionamiento de las especies cultivadas (efectúan los primeros injertos de la historia de la agricultura americana). Todo ello, más el rígido y despótico sistema de trabajo ya descrito, redundó en un aumento progresivo de las cosechas y en un excedente productivo cada vez mayor. En consecuencia, debieron construir monumentales silos que contuvieran y almacenaran dicho excedente. Durante el transcurso del período clásico, en las altas culturas de América, ocurrió lo que Gordon Childe bautizó como “revolución urbana”. Es decir, el nacimiento de la ciudad propramente dicha, con las estructuras y funciones que la caracterizan. La aparición de una nueva población urbana que no contribuye a la producción de alimentos, exige de los agricultores una producción cada vez mayor. La forman sectores surgidos de una creciente división y subdivisión del trabajo, como ser sacerdotes especializados para diferentes tareas, variedad de artesanos funcionarios administrativos y comerciantes. Su presencia redunda en la secularización de sus tareas, en un incremento de la población no agrícola y  en una alta estratificación social.
La especialización artesanal coincide con su más alto grado de calidad, producen piezas a las que justamente podemos catalogar de “artísticas” en el sentido actual del término. Su valor estético y su perfección técnica son los mayores de toda la producción precolombina, no superada en períodos posteriores.
Así lo prueban gran cantidad de cerámicas, objetos suntuarios, esculturas, pinturas, arquitectura monumental, tejidos, etc., obra de equipos cada vez más especializados, incluso dentro de cada variedad artesanal.
El crecimiento demográfico fuerza, como ya dijimos, la urbanización planificada. El centro ceremonial se transforma en centro manufacturero y residencia del aparato estatal. Inmediatamente después del área ceremonial, construyen la zona residencial, al mismo tiempo que ciertos servicios indispensables: sistema de drenaje, abastecimiento de agua para uso doméstico, etc. Por otra parte, cuenta con el aporte de la producción de varios otros pequeños centros ceremoniales subsidiarios, que le piden a cambio su aval y su protección.
Para conseguir la integración social, política y cultural de estas complejas sociedades formadas por estratos tan disímiles, la clase dirigente recurre a las viejas tradiciones religiosas unificadoras. 
La religión se institucionaliza oficializando ciertas creencias tradicionales y pasa a ser el principal instrumento del ordenamiento social.
Se encarga de codificar el conocimiento de lo sobrenatural, que se convierte en un saber especializado y reservado a una casta sacerdotal o cuerpo de eruditos. El Sumo Sacerdote reemplaza al shaman del período preclásico y, en conjunto, se hacen cargo de diversas actividades: culturales, administrativas, artísticas, intelectuales.
Por ejemplo, estudios astronómicos, creación del calendario y de la escritura, recopilación de textos legales, religiosos y literarios, organización de construcciones religiosas y públicas y de su mantenimiento, dirección de los trabajos artesanales y de las tareas agrícolas, organización de las masas agrícoas desarraigadas de su lugar de origen para su aprovechamiento en la arquitectura monumental o debido a su habilidad artesanal.
Por lo tanto, las sociedades del período clásico altamente tecnificadas y rigurosamente estratificadas, cuyos miembros tienden a una especialización cada vez mayor, tuvieron gobiernos muy centralizados, omnímodos y omnipotentes, ya que sus dirigentes sintetizaban poderes divinos y terrenales. Ellas produjeron un arte de gran elaboración intelectual, incluso hermético, en muchos aspectos nunca superado en América y modelo de referencia todavía para artistas y movimientos estéticos contemporáneos, que hallan allí su fuente inspiradora.

Mesoamérica

Características generales

  • Cronología: 1-1000.
  • Aparición de tradiciones regionales que generaron su propio conocimiento intelectual, social, económico, político y artístico.
  • Gran incremento de la población.
  • Aparición de centros urbanos y concentración en ellos de la población.
  • Diferenciación socioeconómica en clases sociales.
  • Desarrollo del comercio y la comunicación entre culturas.
  • Surgimiento de instituciones capaces de organizar amplias áreas, de tipo político (gobiernos muy centralizados), comercial (centros de mercado suprarregionales) o religioso (lugares de culto o peregrinación).
  • Inicio del proceso de secularización social (paso de sociedades teocráticas a militarizadas).
  • Extensión de fronteras hacia el norte y el oeste.

Teotihuacan

Tras el final del predominio olmeca, hacia 150, la población de Teotihuacan, en la cuenca central de México, se convirtió en la primera ciudad (en sentido estricto) tras experimentar un gran crecimiento demográfico motivado tres factores:

  • La disponibilidad de agua, que favoreció el desarrollo de cultivos intensivos.
  • El control de la extracción, manufactura y comercio de la obsidiana verde.
  • La consolidación como gran centro de peregrinación religiosa.

El rápido crecimiento de la población obligó a la élite local a tomar medidas relacionadas con el abastecimiento de agua y alimentos, y la planificación urbana (en cuanto a la disposición de los edificios políticos y ceremoniales, y las residencias de las distintas clases sociales).

Teotihuacan desarrolló una política expansiva, hacia el norte (en busca de minas de turquesa y pedernal) y hacia el sur-sureste hasta las tierras bajas mayas (con la intención de controlar las zonas productoras de caucho y cacao). Logró el predominio utilizando diversas formas de dominio (control político, fundación de colonias, alianzas matrimoniales, acuerdos comerciales).

La ciudad llegó a tener una población de unos 200.000 habitantes entre 450 y 650, su fase de apogeo. No obstante, su influencia en Mesoamérica comenzó a descender y entre 650 y 700, la decadencia fue total. Diversas hipótesis intentan explicar el declive:

  • La descomposición social provocada por la falta de eficacia en el gobierno de la élite de los guerreros, que desplazó a la religiosa.
  • La elevada presión fiscal, necesaria para mantener un área de influencia demasiado extensa.
  • La disminución de la producción agrícola.
  • El crecimiento de otros centros urbanos a costa de la metrópoli.
  • Las incursiones de pueblos del norte, atraídos por la riqueza de la región.
  • Y, por último, la devastación total de la ciudad por un incendio provocado, probablemente, por una revuelta interna.

La economía de Teotihuacan se fundamentó en la agricultura, las manufacturas (obsidiana y cerámica) y el comercio.

Su sociedad estaba fuertemente estratificada y contaba con una élite que controlaba el poder religioso, administrativo, político y militar. Aparte de las clases populares, también había soldados profesionales y mercenarios y comerciantes extranjeros. La religión -politeísta-, básica al inicio de su desarrollo, fue perdiendo fuerza al tiempo que la sociedad experimentó un proceso de militarización. La pintura mural -especialidad artística teotihuacana- es el medio que nos ha permitido conocer dicha evolución.

Monte Albán y la cultura zapoteca en el valle de Oaxaca

Al inicio del Clásico había cientos de poblaciones en el valle de Oaxaca. No obstante, Monte Albán se convirtió en su capital política y cultural. Su período de apogeo va de 300 a 750. Llegaron a residir en ella 30.000 habitantes. Su trama urbana contó con construcciones civiles y religiosas, y viviendas para las dos clases sociales, la élite (2-4% de la población; palacio de adobe o piedra) y la masa popular (casas pequeñas de adobe).

Mantuvo relaciones generalmente pacíficas con Teotihuacan (que controlaba la parte norte del valle), reforzadas por alianzas matrimoniales y el trabajo de embajadores.

Sus principales manifestaciones artísticas fueron las arquitectónicas y la pintura mural en las tumbas.

Monte Albán no tuvo una gran importancia económica. Fue más bien un centro político, encargado de coordinar las actividades militares, diplomáticas, administrativas, productivas y comerciales de otros asentamientos del valle. Así mismo, acogió a un gran colectivo de ceramistas.

La religión fue utilizada por la élite para consolidar su posición de privilegio. Destacaba por su complicado culto a los ancestros y su gran número de dioses (de diversas procedencias geográficas).

Monte Albán empezó a decaer como consecuencia de dos factores:

  • El cese progresivo de la presión de Teotihuacan sobre el valle hizo cada vez menos necesaria su función de coordinadora defensiva de las poblaciones, que fueron incrementando su autonomía respecto a la capital.
  • La presión de los mixtecas por el norte y noroeste contribuyó a su despoblamiento.

Área andina

Características generales

  • Cronología: 100-1000.
  • Mosaico de culturas tras la descomposición de la cultura Chavín.
  • Gran desarrollo agrícola y de la artesanía (cerámica, textil, metalurgia).

Culturas costeras

Moche

Es la cultura más característica y mejor conocida del Clásico andino. Se extendió por la costa septentrional del Perú del 100 al 700 y debe su nombre a uno de los valles que ocupó.

Tuvo un notable desarrollo agrícola. Gracias un sistema muy avanzado de obras hidráulicas (acequias, acueductos, depósitos, obras de drenaje) orientado a optimizar el escaso caudal disponible en un medio árido, y a la utilización de abono (guano importado de Nazca) y técnicas de abancalamiento, pudo incrementar notablemente las tierras cultivables, lo que propició un tremendo crecimiento de la población.

No tuvo, en cambio, unidad política. Las ciudades moches tenían sus propias élites (sacerdotes-guerreros), que gobernaban de modo absoluto, sometiendo al pueblo al pago de tributos en especie y en trabajo. Los distintos “reyezuelos” combatían entre ellos para incrementar sus zonas de influencia. Los núcleos urbanos contaban con impresionantes edificios ceremoniales (con forma piramidal), fortalezas de grandes dimensiones, murallas, palacios para residencia de las élites y viviendas modestas para el resto de la población.

Los moches destacaron por su capacidad para la navegación. Utilizaban balsas de gran capacidad, que asombraron incluso a los castellanos. Concedían una gran importancia a los ritos funerarios. Los más poderosos eran enterrados junto a sus criados (cuyos pies aparecen cortados) y sus familiares.

Entre sus manifestaciones artísticas destacan la cerámica (realismo, escenas cotidianas, diversidad formal y gran valor etnográfico) y la orfebrería (de oro, plata y cobre, con distintas técnicas y piezas de gran valor).

Y en su producción intelectual, destacó el desarrollo de un incipiente sistema de escritura, con signos simples (líneas, figuras geométricas y puntos), en un sorprendente soporte, una especie de judía seca.

Nazca

Tiene su origen en Paracas y se extendió por la costa sur del Perú del 100 a.C. hasta el 800 d.C. Debe su nombre al valle de Nazca. También ha sido muy estudiada, a través de su cerámica y de sus célebres geoglifos.

La base de la cultura Nazca fue la agricultura (cultivo de tierras en torno a los ríos), si bien también tuvo un papel relevante el comercio, como demuestra la presencia de objetos de esta cultura en otras zonas de la costa o el interior.

Los asentamientos tenían pocas construcciones de piedra. Los edificios importantes eran de adobe y las casas de quincha (caña y tierra). Sus centros ceremoniales tenían pirámides escalonadas, pero no de grandes dimensiones.

Su cerámica tiene un gran cromatismo y motivos decorativos fantásticos y simbólicos. Sus tejidos de lana o algodón destacan por su gran calidad técnica, la gran variedad de prendas y la utilización de los mismos diseños -bordados o pintados- que las cerámicas.

El principal atractivo de Nazca son sus geoglifos o dibujos monumentales sobre el terreno, localizados en la Pampa del Ingenio, entre Nazca y Palpa. Son visibles desde el aire o las colinas circundantes. Fueron realizados quitando piedras y dejando al descubierto el suelo original, de coloración más clara, siguiendo un trazado marcado previamente con estacas unidas por cordeles. Hay dos tipos de diseños: líneas rectas de muchos kilómetros de longitud, inalterables pese a las dificultades del relieve; y figuras geométricas, animales o vegetales.

Han sido objeto de múltiples interpretaciones: caminos utilizados para rituales, alineamientos con funciones astronómicas, un calendario agrícola gigantesco, etc.

Culturas del interior

Tiahuanaco

Esta cultura, también llamada circun-Titicaca, se desarrolló del 100 al 800. Los investigadores manejan dos hipótesis sobre su origen: desarrollo de Chavín o pobladores de la costa sur del Perú.

Toma nombre de su capital, Tiahuanaco, una ciudad que llegó a tener unos 20.000 habitantes, organizada en torno a un impresionante complejo ceremonial (en el que destaca un gran templo sobre una plataforma artificial, con estelas talladas con relieves zoomorfos y esculturas de bulto redondo antropomorfas), con un área administrativa y residencias con cimientos de piedra y paredes de adobe.

Su economía fue de base agrícola (patata), aunque también tuvo importancia la ganadería (pastoreo de llamas para obtener carne, lana y abono, y como medio de transporte de mercancías).

Tiahuanaco se expandió hacia la costa y el sur (no hacia el norte, donde estaba la frontera con Huari), estableciendo diversas colonias con fines económicos (mercados nuevos para el comercio o provisión de productos agrícolas).

Huari

La ciudad de Huari promovió un proceso de integración cultural en la zona de los Andes centrales a partir del siglo VIII, que también fue extendiéndose a los septentrionales.

La ciudad llegó a tener unos 40.000 habitantes. Estaba dominada por un templo rodeado por un impresionante muro y organizada en sectores (también amurallados), que tenían sus propios templos, edificios administrativos, palacios, talleres de especialistas y viviendas multifamiliares (en las que vivían grandes familias). Contaba, así mismo, con una compleja red de canales semisubterráneos, que aseguraban el abastecimiento de agua para el consumo y la agricultura, que era la base económica.

La presión demográfica sobre sus escasos recursos movieron a Huari a expandirse hacia el norte, en busca de tributos y mano de obra. El estado centralizado Huari llegó a controlar la distribución de alimentos a escala regional.

También estableció relaciones comerciales con otros estados, como Tiahuanaco (que influyó en su religión) o Nazca (incorporando los diseños de esta en su cerámica).

Contaba un sistema vial muy avanzado, que le permitía una rápida y eficaz comunicación con los territorios conquistados.

La decadencia de Huari comenzó hacia el siglo X y produjo una nueva regionalización cultural.

La cultura maya

La cultura maya tuvo una personalidad propia muy definida (basada en el uso de una misma lengua, la intensidad de las relaciones comerciales y la comunidad de creencias), pese a la existencia de grandes diferencias étnicas, políticas y geográficas. Se extendió por los territorios actuales de Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador y los estados mexicanos de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán.

Podemos distinguir dos áreas geográficas distintas:

  • Región del sur: área montañosa, con recursos mineros, en la que encontramos los primeros desarrollos mayas.
  • Tierras bajas mayas, dividida a su vez en dos zonas:
    • Área central: tropical, con muchos ríos y lluvias y una densa vegetación; en ella se encuentran los principales centros del clásico maya.
    • Área septentrional: mitad norte del Yucatán, con suelos kársticos poco fértiles y escasas precipitaciones; en ella se desarrollan los principales centros del postclásico maya (como Chichen Itzá).

Cronología

Podemos dividir la historia de la cultura maya en cinco fases:

Protoclásico (100-250)

La población se concentró en el sur del área maya y tuvo un desarrollo cultural (en arquitectura, cerámica y escritura) que puso las bases de la civilización clásica. Su centro principal fue El Mirador.

Clásico temprano (250-600)

El incremento de la población favoreció los asentamientos en el centro o la periferia de los centros cívico-ceremoniales, que empezaron a tener funciones políticas y económicas, y a dirigir a los poblados y aldeas de sus zonas de influencia. Ello llevó a una progresiva diferenciación social entre la comunidad campesina y la élite, un estrato aristocrático con autoridad política y religiosa, que promovió el desarrollo intelectual y artístico (construcción de tumbas reales o grandes templos y palacios), y también económico (control de las rutas de comercio regionales y de larga distancia) de los centros que gobernaban para legitimar y reforzar su poder. Esta oligarquía fue el agente del proceso de transformación de la sociedad maya de la época formativa a la clásica. Sus principales centros fueron Tikal y Uaxactún. En ellos se aprecia una influencia inicial de la otra gran potencia coetánea, Teotihuacan. A finales del período, Tikal vio frenada su prosperidad económica y política, lo que reforzó la diversidad regional entre el norte y el sur de las tierras bajas mayas.

Clásico tardío (600-800)

Es la época de mayor desarrollo en toda la región. Los principales núcleos cívicos (Tikal, Yaxchilán, Palenque, Calakmul y Copán) lideraron estados regionales independientes y dominaron extensos territorios. Hubo una gran competitividad entre centros del norte y del sur. No obstante, pese a las diferencias políticas, existió una uniformidad cultural (modo de vida, patrón de asentamientos, orden social y sistema de creencias comunes). Los distintos centros crearon redes comerciales más amplias, variadas y productivas. A finales del siglo VII, Tikal recuperó su prestigio, y durante el VIII tuvo una posición dominante.

Clásico terminal (800-1000)

Los grandes centros fueron perdiendo progresivamente su prestigio social y político, disminuyendo su control sobre los asentamientos de su ámbito de influencia. Se acentuaron las diferencias regionales. Los principales centros fueron Ceibal y, en menor medida, Tikal, Calakmul y Motul. El territorio maya sufrió una drástica reducción, así como la intrusión de élites extranjeras mexicanas. La desintegración se debió una combinación de factores: el exceso de población, el agotamiento de las tierras fértiles, las rivalidades militares, la quiebra de las relaciones comerciales, el incremento de las diferencias entre las élites y la clase campesina, o las presiones de sociedades exteriores.

Postclásico (1000-1500)

La cultura maya no desapareció. Perduró con originalidad y brillantez en la mitad norte del Yucatán hasta la llegada de los castellanos. Hasta 1200, el dominio perteneció a Chichén Itza y posteriormente, hasta 1451, la primacía fue para Mayapán. El último período maya se caracterizó por la existencia de una veintena de unidades políticas rivales.

Estrategia de subsistencia

Gracias a un compleja combinación de estrategias de subsistencia, los mayas pudieron explotar al máximo las posibilidades de un medio hostil, con una tecnología propia de la Edad de Piedra, solventando durante muchos siglos los numerosos problemas que planteaba el continuo crecimiento demográfico y las crecientes exigencias de las élites.

Inicialmente, los mayas trataron de conseguir alimentos a partir de una agricultura extensiva, utilizando el sistema de tala y quema (milpa): quema de maleza y árboles, tala de grandes troncos, roturación del terreno con palo cavador y siembra, fundamentalmente, de maíz. Esta técnica hacía necesario el barbecho (las tierras debían descansar de 3 a 18 años según las condiciones de regeneración del terreno). Hacía falta una gran cantidad de tierra para por familia para obtener los alimentos necesarios para su manutención, lo cual constituía un gran hándicap para la formación de grandes núcleos de población.

Ello llevó a los mayas a buscar complementos alimenticios del maíz en la arboricultura (sobre todo, del fruto del ramón), la caza (fundamentalmente de venados y tortugas), la pesca, la recolección y la domesticación de animales (perro, tortuga y aves de corral). Así mismo, cuando la obtención directa no era sencilla, hubieron de recurrir al comercio.

Los rendimientos agrícolas crecieron considerablemente cuando comenzaron a actuar sobre la naturaleza. Gracias a la realización de obras de drenaje y modificación del terreno, pudieron comenzar a practicar una agricultura intensiva a través del sistema de campos levantados (concentraciones artificiales de tierra delimitadas por canales de agua, situadas en los márgenes de los ríos y los pantanos). Esta mejora técnica les permitió disponer de tierra fértil bien irrigada, de innecesario barbecho, y pudieron producir alimentos suficientes para los grandes núcleos urbanos. Además, lograron complementos nutricionales por medio de cultivos en los jardines existentes en torno a las casas o en terrazas habilitadas en las colinas.

El patrón de asentamiento

La unidad básica de asentamiento fue la casa, una choza rectangular con techumbre de palos y palmas, o hecha por completo de materiales perecederos, que solía ir montada sobre una plataforma de tierra y piedra de medio metro de altura.

Las casas podían aparecer aisladas (en el ámbito rural), o asociadas a otras viviendas en torno a un patio, formando un conjunto residencial, que era habitado únicamente por miembros de la misma familia y en el que solía haber, además, otros edificios, como santuarios, almacenes, cocinas o talleres.

Los conjuntos residenciales próximos solían ser habitados por miembros de un mismo linaje. Los más grandes y de mayor complejidad formaron pequeños centros cívicos, dirigidos por élites locales, que tenían pirámides escalonadas y grandes edificios residenciales para los dirigentes.

Los asentamientos más complejos se convirtieron en centros cívico-ceremoniales o ciudades, que integraron social, política, económica e ideológicamente amplios territorios. Tenían templos, palacios, estelas, juegos de pelota, altares, calzadas, plataformas, grandes depósitos de agua, fortificaciones, torres y una amplia gama de edificios y conjuntos de grupos residenciales.

Estructura social

La sociedad maya tenía una estructura piramidal y su cercanía a la cúspide dependía de la proximidad de parentesco a la élite.

  • En la cima se hallaba una aristocracia hereditaria de carácter teocrático, que gobernaba por derecho divino y vivía en los grandes centros ceremoniales. Se ocupaba de la dirección de la vida social, económica, política (interior y exterior) y religiosa de las ciudades, así como de la administración de sus territorios y poblaciones. Gracias a los tributos que recaudaba, pudo dedicarse al pensamiento y la filosofía, y promover la construcción de grandes edificios religiosos, políticos y administrativos, siempre con la intención de reforzar su posición de privilegio.
  • Un 2.º nivel estaba formado por nobles menores, unidos a la élite por lazos de parentesco. Se ocupaban de tareas administrativas y burocráticas (como la organización de la recaudación de tributos y de la fuerza de trabajo) y tenían responsabilidades en actividades religiosas, comerciales y militares.
  • El 3.º nivel social estaba compuesto por especialistas e intelectuales (sacerdotes, arquitectos, ingenieros, escultores y escribas), necesarios para plasmar el ideario de la aristocracia.
  • El 4.º nivel estaba formado por una enorme cantidad y variedad de artesanos.
  • Y el último nivel, el más amplio, estaba formado por campesinos (que se ocupaban de la producción de alimentos y la obtención de materias primas) y por mano de obra no cualificada (dedicada a la construcción de los grandes proyectos de ingeniería de la aristocracia).

Las posibilidades de ascenso social eran muy remotas (al estar la sociedad organizada en torno al parentesco y haber matrimonios endogámicos). Se reducían a las clases altas, en las que la promoción únicamente podía estar relacionada por la acumulación y redistribución de la riqueza.

Política.

A lo largo de la geografía maya hubo diversos estados regionales, que eran gobernados por un rey o ahaw, y que estaban formados por ciudades (dirigidas por un sahal).

El gobierno era autoritario y muy centralizado. El poder estaba legitimado por derecho divino y la religión (de complejidad creciente) era utilizada con fines políticos. De hecho, los gobernantes y sus parientes más inmediatos acabaron siendo considerados dioses.

Los distintos estados dieron una gran importancia a las alianzas matrimoniales y comerciales, y a las relaciones diplomáticas.

Las mujeres tuvieron un papel muy destacado en la política. Algunas llegaron a ser reyes o gobernantes.

Comercio y relaciones exteriores.

El comercio fue desarrollado desde los primeros momentos de la cultura maya ante la necesidad de conseguir productos de primera necesidad y materias primas (de carácter utilitario o para fines ceremoniales o de prestigio).

El comercio local (fundamentalmente de excedentes de agricultores y artesanos) fue realizado por los mismos productores o por pequeños comerciantes itinerantes. No obstante, tanto el regional como el de larga distancia fueron monopolizados por las élites (no hubo mercaderes profesionales).

Ante la ausencia de animales de carga, las mercancías fueron transportadas por medio de la tracción humana o en pequeñas embarcaciones, lo que limitó considerablemente la capacidad de carga y obligó a la organización de grandes caravanas y al control los enclaves geográficos estratégicos.

El comercio movió una gran variedad de productos. El más exportado fue la obsidiana; y las principales importaciones fueron los objetos exóticos de lujo y los productos necesarios para el funcionamiento de la sociedad maya.

Los mayas utilizaron varias “monedas” de cambio: materiales de valor como granos de cacao, cuentas de jade o conchas valiosas.

Entre las relaciones exteriores, destacaron las mantenidas con Teotihuacan, la otra gran civilización coetánea de la maya.

Arte

El arte fue promovido por las élites, con dos objetivos: la integración de una sociedad con tendencia a la dispersión y el refuerzo de su ideología dominante para el mantenimiento del orden social.

La arquitectura es la manifestación artística que ha suscitado más interés. Los mayas realizaron muchos tipos de construcciones: templos, palacios, juegos de pelota, calzadas (que unían edificios importantes de las ciudades), carreteras entre ciudades (la más larga de 100km), fosos, empalizadas, baños de vapor, depósitos de agua, torres, observatorios y acueductos.

En la escultura podemos encontrar monumentos aislados (estelas o altares) o integrados en la arquitectura (dinteles, columnas, fachadas…). Los motivos ornamentales combinaron figuras humanas (representaciones de las élites) y animales con símbolos sobrenaturales. Solían trabajar la caliza y, en menor medida, el estuco y la madera.

Su pintura mural, integrada en la arquitectura, tuvo un elevado grado de refinamiento y destacó por su variedad cromática y por la representación de escenas mitológicas, ceremoniales (sacrificios humanos), militares y de la vida cotidiana. También practicaron la pintura sobre cerámica y códices.

En cuanto a la lapidaria, destacaron en el trabajo del jade y la obsidiana, de gran calidad técnica.

Cosmovisión

Los mayas creían que el mundo estaba estructurado en tres niveles:

Superior: la bóveda celeste, en la que tenían lugar los fenómenos astronómicos, en especial, el recorrido diurno del sol.

Intermedio: el mundo de los hombres, la tierra donde se desarrollaba la vida.

Inferior: el inframundo, bajo las aguas, en el que el sol luchaba con las deidades infernales, a las que vencía a diario para iniciar su travesía por el nivel superior del universo.

Religión

La religión maya era politeísta; contaba con un gran número de divinidades, de forma humana o animal.

Experimentó un proceso de complejidad creciente para legitimar la existencia de una sociedad estratificada y justificar las desigualdades sociales introducidas y originadas por la élite aristocrática.

Tenía rituales complejos y variados: sacrificios humanos (decapitaciones de jugadores del juego de pelota), extracción de sangre, ceremonias funerarias, danzas, procesiones….

Su punto culminante fue la identificación de los gobernantes con dioses.

Constituyó un mecanismo de integración social, que sirvió para contrarrestar la dispersión que propiciaba la adaptación al medio ambiente en el que vivían los mayas.

Conocimientos científicos

La escritura maya también fue muy compleja. De hecho, aún no se ha podido descifrar por completo. Estaba compuesta por unos 800 glifos o signos pictográficos, logográficos y fonéticos. Fue practicada sobre diversos materiales (estelas, dinteles, altares, objetos de jade, concha, hueso, cerámica y largas tiras de corteza de árbol, que formaron los códices mayas -conocemos 4: Madrid, París, Dresde y Grolier de New York-).

Los mayas desarrollaron un potente sistema de contabilidad. Era vigesimal (es decir, que su unidad básica de cuenta era 20). Conocían el 0. Y estaba formado por puntos (con valor 1) y barras (con valor 5).

También dispusieron un calendario muy elaborado, que tenía como fecha inicial el 10-08-3113 a.C. Constaba de 2 ciclos: Tzolkin (que combinaba 13 números con 20 días hasta un total de 260 y tenía una función religiosa) y Haab (18 meses de 20 días, más 1 mes adicional de 5 días, lo que hacía un total de 365, equivalente a nuestro calendario solar). Todos los días y los meses tenían nombres y deidades asociadas.

La unión de ambos ciclos dio lugar a la Rueda Calendárica, que permitía realizar dataciones en períodos de 52 años de 365 días.

También conocieron y utilizaron los ciclos de la Luna, Venus y otros cuerpos celestes.

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