Oda

Oda

La oda (del canto griego), es un subgénero lírico y una composición poética de tono elevado o cantado, que trata asuntos diversos entre los que se recoge una reflexión del poeta. Según el tema que se cante, puede ser religiosa, heroica, filosófica, o amorosa. En general se aplica a todo poema destinado a ser cantado. Se utiliza también para hacer alabanzas a cualidades que poseen personas u objetos que el poeta quiere destacar positivamente.

Antiguamente se cantaba con el acompañamiento de un instrumento musical. En la Antigua Grecia donde tiene sus principios, existían dos tipos de odas: las corales y las cantadas por una sola voz (monodia). Píndarocompuso odas a los dioses, héroes y atletas. Las de Alceo de Mitilene celebraban las virtudes militares y a los guerreros; y las de Safo, a los amantes y el amor; Anacreonte se sirvió de ellas para aplaudir los placeres de la mesa y del amor. De la grecorromana Melino sobrevive una oda al Imperio. Entre los latinos se desarrolló un estilo particular, en el que descolló Horacio, basado en una mezcla de los estilos de Anacreonte y Píndaro. Oda es una palabra latina con origen griego que hace referencia a una composición poética del género lírico. La oda puede ser desarrollada en diversos tonos y formas, y tratar asuntos de cualquier índole. Por lo general, suele dividirse en estrofas o partes iguales.

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Las odas originales eran cantadas con el acompañamiento de algún instrumento musical como la lira. Las odas podían ser monodias(cantadas por una única voz) o corales(interpretadas por un grupo de personas).

Tenemos que subrayar el hecho de que las odas tradicionales son algunas de las que más peso han tenido a lo largo de la historia de la Literatura y tienen su origen en la figura del poeta Píndaro, perteneciente a la Antigua Grecia y que está considerado como el creador de aquella citada oda.

Aquellas podemos establecer que se definían por el hecho de estar conformadas por tres partes claramente diferenciadas: la estrofa, la anteestrofa y finalmente el epodo. Siendo todas estas secciones compuestas por los versos y por sus correspondientes rimas.

Si hacemos referencia a las odas tradicionales (rima regular, referentes a los sentimientos y expresadas desde el punto de vista del narrador) nos encontramos con el hecho de que pueden dividirse en tres grupos claramente diferenciados: pindáricas, inglesas y horacianas.

Es interesante añadir, por ejemplo, que las llamadas pindáricas, que eran las propias de la Grecia Antigua, eran escritas fundamentalmente con el claro objetivo de poder alabar a ciertos eventos y lugares así como a personas. De esta manera, era frecuente que se realizaran para ensalzar los triunfos de los atletas que participaban con éxito en las diversas competiciones que se llevaban a cabo.

En el caso de las odas inglesas podemos establecer que las mismas, que cuentan con un esquema más irregular en lo que se refiere a la rima, eran creadas por un autor con el claro objetivo de hacer referencia a alguien que le inspiraba un sentimiento concreto. Y finalmente están las citadas horacianas que se escribían para homenajear o ensalzar a un amigo.

Pese a su variedad temática, la oda suele expresar la admiración por algo o alguien. Una oda, por lo tanto, es un poema creado con una intención de homenaje o exaltación. Varios poetas griegos dedicaron odas a los dioses, atletas, guerrero y héroes; otros, en cambio, prefirieron exaltar la figura del amor y los placeres.

El poeta chileno Pablo Neruda es uno de los mejores exponentes de la oda latinoamericana. Neruda escribió odas sobre temas espirituales (como la alegría), pero también para homenajear a distintos colegas (Federico García LorcaWalt Whitman) y a objetos, en apariencia, poco relevantes (odas a la cebolla y los calcetines, por ejemplo).

El alemán Friedrich Schiller fue el autor de “Oda a la alegría” (“An die Freude” en su idioma original). Este poema fue la inspiración de Ludwig van Beethoven al componer su Novena Sinfonía, también conocida como Himno a la Alegría.

La Novena Sinfonía y el poema de Schiller han dado nacimiento al Himno Europeo, postulado por la Unión Europea en 1985. Esta obra, que incluye modificaciones al poema original, fue interpretada por primera vez el 29 de mayo del ’85.

En la poesía castellana cultivaron este género Fray Luis de León,1​ Garcilaso de la Vega, Herrera, Quintana, Cienfuegos, Juan Nicasio Gallego, Espronceda, etc.

Son famosas a su vez las odas de Ronsard, Víctor Hugo y Théodore de Banville en Francia, Abraham Cowley y John Gay en Inglaterra, Klopstock en Alemania, Manzoni y Bernardo Tasso en Italia; en Chile, las Odas Elementales de Pablo Neruda proyectan una renovación del género para toda la literatura.

Características de las Odas

En su versión clásica este género se presenta en estrofas regulares y con rimas variadas. El tema escogido está en relación con algún acontecimiento histórico (la victoria de una atleta en unos Juegos Olímpicos o las hazañas de un guerrero célebre), aunque también puede referirse a la exaltación del amor, de una virtud o de un sentimiento de plenitud.
A lo largo de la historia de la literatura, la oda ha sido empleada por el poeta latino Horacio y, con posterioridad, por toda una serie de célebres poetas: Garcilaso de la Vega, Petrarca, Fray Luis de León o Federico García Lorca. En el siglo XX el escritor chileno Pablo Neruda cultivó este género con una nueva dimensión, pues las odas se dedican a las cosas más sencillas y cercanas (en su obra “Odas elementales” exaltaba la cebolla, el vino o la ciudad de Valparaiso).

Oda a la alegría
Ya hemos mencionado que en su origen la oda iba acompañada de la música. Esta fusión se dio nuevamente en el siglo XVlll cuando Beethoven dio forma musical a la “Oda a la alegría” del poeta alemán Schiller. Esta pieza musical es conocida como la Novena Sinfonía y es el himno oficial de la Unión Europea.
Si bien la sinfonía musical es la más conocida y popular, no hay que olvidar que su origen y su inspiración se encuentran en la oda de Schiller. En este poema se exalta la libertad como camino que conduce a la alegría. Se escribió en el contexto histórico de la Revolución Francesa, un acontecimiento que resultaba muy sugerente para un poeta romántico como Schiller.

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