El hombre americano

El hombre americano

Los orígenes del hombre americano nos remonta al génesis del hombre en sí, al periodo paleolítico y a las primeras apariciones de los antecesores del hombre en África; es referirnos a los 4,5 y 5 millones de años de la primera aparición del Australophitecus en el continente africano, luego vendrá en homo hábilis hace 2 millones a años atrás, no podemos olvidarnos del homo ergaster con 1,8 millones de años de antigüedad o al homo erectus alrededor de 1,4 millones de años atrás; luego los sucedieron el homo antecesor (hace 1 millón de años), el homo heilderbergensis (600.000 años en África y 300.00 años en Europa), el homo sapiens (150.00 años atrás en África), el homo neanderthalensis (120.000 años atrás en Europa) llegando así a los 18.000 años donde se encontraron los restos más antiguos de habitación humana en América y los 12.000 años en Sudamérica “el paleolítico superior fue el periodo en el que el homo neanderthalensis dominó Europa y nuestros directos antepasados (homo sapiens sapiens) ocuparon todo el mundo -incluso América y Autralia-” (Díaz y cols, 2001:6). Mucho se ha estudiado sobre los orígenes del hombre americano o sobre los primeros habitantes que poblaron el Awya Yala. Escritos como los de Mendes y Correa, Rivert (1943) consideraban que existía una ruta por la cual los primeros hombres llegaron a la actual América, este era el camino meridional Australia- Tasmania- Antártida-Sudamérica; en cierto modo esta teoría fue aceptada en su momento por el orden geográfico y cultural.

La teoría más común de las rutas de poblamiento de América de basa en los hombres de Clovis, que llegaron al Nuevo Mundo tras el fin de la glaciación -hace unos 20 mil años-. En ese momento, donde los niveles del mar eran bajos, los cazadores de presas grandes del este de Siberia siguieron a los animales a través del estrecho de Bering hasta Alaska. A su vez, las capas de hielo de Canadá retrocedieron, lo que les permitió abrirse hacia el sur. Las pruebas genéticas dicen que al menos existieron tres olas de migración al continente americano. El equipo de investigadores a la cabeza del genetista David Reich de Harvard comparó las variaciones genéticas entre 52 poblaciones nativas americanas y 17 pueblos siberianos, buscando antepasados comunes. De esta forma fue que encontraron que los nativos americanos descienden de tres corrientes migratorias procedentes de Asia, que comenzaron a llegar hace más de 15 mil años. Sin embargo, la mayoría deben su descendencia a la primer ola migratoria, proveniente de los nómadas hombres de hielo, con quienes comparten 47 celdas genéticas. La segunda ola provenía del pueblo esquimal-aleutiano del Ártico, y la tercera de la población de habla chipewyan Na Dene. Probablemente emigraron unos siglos después, y están ambas muy relacionadas con la población china Han actual. En general, los primeros emigrantes se alojaron en la costa oeste, y luego se fueron desplazando gradualmente. Sin embargo, las teorías que implican el estudio del ADN suelen tener el problema añadido de que muchas tribus tienen también en su genética componentes europeos y americanos causados por la olonización de América por España. Otras teorías muestra pruebas con radiocarbono de plantas carbonizadas que dicen que el hombre estaba en América desde aproximadamente 50 mil años. Sin embargo, esta teoría suscita mucho interés, ya que el hombre africano surgió hace aproximadamente 60 mil años, y migró recién hace 50 mil a Asia y Australia, y 40 mil a Europa, por lo que llegar a América -mucho más distante- casi al mismo tiempo resulta imposible. También existen muchas teorías costeras, en general descartadas. Por ejemplo, la hipótesis Solutrense, que plantea que la migración costera asiática se complementó con migraciones en paralelo a través del Atlántico. Estas son algunas de las teorías de las rutas del poblamiento de América, aunque al día de hoy aún no se sabe a ciencia cierta cómo llegaron los primeros pobladores a América.

Llegada del hombre a América, por oleadas sucesivas, el estrecho de Bering constituye el puente principal. Se considera también como altamente probable la entrada de grupos australoides por el extremo sur del continente, siguiendo la línea de islas existentes entre Australia y Tierra del Fuego. Por otra parte, se produjo sin duda un intercambio por vía transpacífica entre Oceanía y lo que se conoce hoy como las costas peruanas. El hombre que llega a América es portador de la cultura paleolítica superior. Pese a las divergencias, esta prácticamente establecido que América no fue poblada solo por mongoloides.

Más tarde la teoría planteada líneas arriba apoya esta relevancia, pues Armillas (1957:26-27) menciona que los primeros habitantes del Aywa Yala cruzaron el estrecho de Bering, unión entre Kamchatka y Alaska “donde América está separada de Asia por un brazo de mar de noventa kilómetros de anchura además en ciertas épocas pudo haber existido un istmo debido a las fluctuaciones del nivel del mar con relación a la glaciación” es por este sitio congelado donde los primeros hombres cruzaron a nuestro continente a pie acompañados de perros. “Una vez llegado a este punto, se inició un lento pero progresivo avance de esta nueva versión de banda “humano-perruna” desde el noreste de Asia hacia el resto del mundo. Hace unos 12,000 años ya existían en el Cercano Oriente, en Australia y muy probablemente ya se había iniciado el recorrido que llevaría a estas bandas hacia el continente americano”.

Gracias a las investigaciones más recientes, se sabe que el hombre llegó a América procedente del Asia oriental, hace quizá unos 40.000 años, y que fue poblando lentamente el continente, habiendo llegado en estado muy inferior de desarrollo, como se dirá más adelante; aquí, en tierra americana, descubrió la agricultura, y, en Mesoamérica y los Andes, llegó a altos niveles de civilización, no como el resultado de milagrosas influencias extrañas, sino como resultado del trabajo creativo y el esfuerzo de muchas generaciones (Lumbreras 1979: 17, citado en Layme 1988).

Existen varias teorías al respecto:

  1. ) Hipótesis de la autoctonía. En el siglo XIX, Ameghino (paleontólogo argentino), planteó que el hombre americano es autóctono y habría surgido en Argentina. En la actualidad esta teoría no tiene respaldo científico.
  2. ) Hipótesis de la aloctonía. Plantea que el hombre americano no es autóctono, sino que vino del exterior.

Dentro de la hipótesis de aloctonía encontramos las siguientes tesis:

  1. ) Teoría del origen único. Alex Hrdlicka (checoslovaco-norteamericano), afirma que el hombre americano tiene un origen único (que sería Asia) y una unidad étnica (mongoloide) y habría llegado al continente por el estrecho de Bering en varias migraciones. Desde hace mucho tiempo y en la actualidad la teoría más aceptada es la que afirma que el poblamiento de las Américas se produjo desde el noreste de Asia, cruzando por el puente terrestre de la Beringia, en la Edad de Hielo, momento en que los niveles marinos habían descendido enormemente con las fluctuaciones climáticas que se produjeron en aquel momento en el continente. El rumbo que tomaron los primeros habitantes del continente, es otro problema, dado que el clima condicionó directamente las zonas de poblamiento. Según Hrdlicka, los primeros pobladores de América, habrían sido cazadores asiático que ingresaron por el Estrecho de Bering, a fines de la glaciación de Winsconsin (última era de hielo), las distintas oleadas migratorias se habrían dado por el valle de Yukon, de Alaska, para luego dispersarse por el resto del continente. El actual estrecho de Bering lo forman las aguas que separan a Siberia (Asia) de Alaska (América), en el norte del continente americano. Los estudiosos lo conocen como Istmo de Beringia. Este quedó al descubierto por el fenómeno de la glaciación, que ocasionó el descenso del nivel del mar, durante la Glaciación de Wisconsin del período Pleistoceno. Cierto es que la distancia entre el continente Eurasiático y América es de 90 kilómetros, encontrándose en el medio de las islas Diómedes. La teoría inmigracionista asiática se apoya básicamente en semejanzas físicas entre el hombre asiático y los amerindios: cabellos lisos, y oscuros, ojos rasgados, pómulos anchos y salientes, dientes en forma de pala, rareza de vello en la cara. También señaló la famosa “Mancha Mongoloide”, una pigmentación verdosa congénita que tienen los asiáticos e indígenas americanos al nacer y que desaparece con el paso de los años. También plantea que todas las lenguas indígenas de América si parecen entre sí y por lo cual todos descenderían del mismo lugar. Es importante recordar que Herdlicka era firme partidario de un poblamiento reciente, para él las primeras oleadas migratorias se habrían producido hace nada más que 12 mil años AC aproximadamente.
  2. ) Teoría de los múltiples orígenes. Según Paul Rivet (francés), las diferencias físicas entre los indígenas americanos son tan profundas que hacen imposible admitir su unidad racial, esas diferencias sólo pueden explicarse por las inmigraciones de pueblos distintos. Rivet y Méndes Correa identifican las siguientes corrientes u oleadas:

I) Mongoles y esquimales venidos de Asia por Beringia, llegaron caminado en dos oleadas (en el 40000 y 17000) a América del Norte.

II) Polinesios vinieron navegando en el 5000 a América del Sur.

III) Melanesios llegaron vía marítima en el 3000 a América del Sur.

IV) Australianos vinieron por la Antártica en el 500 a América del Sur. Pero se sabe que el poblamiento de nuestro continente fue la última etapa de la expansión del hombre por el planeta. Pertenecía a la especie del HOMO SAPIENS SAPIENS cuando vino.

Monografias.com

Migración de los primeros hombres al continente americano

Este conjunto de hombres migraron y poblaron lo que hoy por hoy denominamos continente americano. En el caso del Sudamérica tenemos dos teorías importantes: la migracionista y la autoctonista; la primera, como le mencionamos líneas arriba, tiene que ver con los procesos migratorios “con diferentes fuentes de llegada” como: Bering, La Polinesia y El Antártico; pues “Grupos representantes del neolítico migran hacia la zona central de América del Sur. Se supone que las sucesivas olas migratorias gozaban de cierta homogeneidad racial y cultural. Laurette Sejourne destaca la presencia de una homogeneidad similar a la aludida como sustrato de la multiplicidad de las sociedades precolombinas: Se encuentra también en todas partes la transmisión oral mediante canticos…”

La segunda teoría, la autoctonista, menciona que “el hombre americano es autóctono y que de América emigró a otros continentes” (Layme, 2003:6); es decir el origen o génesis del hombre hasta la actualidad aparentemente habría sido en el actual Awya Yala. Aunque debemos mencionar que esta teoría es poco respaldada por carecer de fundamentos científicos pues fue catalogada como un pensamiento meramente personal o político falto de respaldo. También se menciona, en algunas teorías, que el hombre americano está ligado estrechamente con ciertos pasajes de la biblia, proposición bastante estudiada y propuesta por Villamil de Rada (1972: 327), pues en su importante e interesante trabajo “La lengua de Adán” propone ciertas teorías sobre el origen del hombre andino y propiamente de su lengua ya que “Fue una vez la lengua universal el aymará. No había otra en la Orbe (…) Mas el genio de acción y vitalización, la índole creativa de la vientre madre, se les transmitió a muchas como la Hebrea y Arábica, el Sánscrito, el Griego y el Latín etc. En todo se halló vitalidad, y ésta se personalizó” (citado en Espinoza 2014). De este modo su origen estaría en la región Sorata y ésta sería la lengua madre de todas y que a partir del aymara derivaron otras lenguas.

Contrariamente a lo que podría suponerse a priori a la idea europeocéntrica que ha orientado a la investigación durante siglos, el poblamiento de América se realizó por el Oeste y no por el Este. El Atlántico ha permanecido inviolado hasta el descubrimiento casi en su totalidad, y no ha sido cruzado más que en la época histórica por el extremo Norte y sin que la epopeya de los viking haya dejado influencia alguna sobre los indígenas. Ha constituido una verdadera muralla entre el Viejo y el Nuevo Mundo. En cambio, las orillas occidentales de América han sido permeables a múltiples migraciones en toda su extensión. El Pacífico no ha constituido nunca un obstáculo, por el contrario, ha sido un lazo de unión entre el mundo asiático y oceánico y el Nuevo Mundo (Rivet, 969:189-190, citado en Layme op.cit).

El hombre andino

Al igual que el origen del hombre americano existen ciertas divergencias sobre el verdadero génesis del hombre andino-americano y en este caso sobre el origen de las culturas e idiomas de esta parte del Aynach Awya Yala. Estas teorías tienen que ver con orígenes mitológicos, migracionistas o autoctonistas como en el caso anterior. Un escrito importante es el de Puma (1612) que cuenta las edades del hombre andino desde la primera generación de indios Uari Uiracocha runa(830 años), segunda generación de indios Uari runa (1312 años), tercera edad de indios Purun runa (1132 años) y la cuarta edad de indios llamado como Auca runa (2016 años). “En total estas cuatro edades duraron 5300 años. Luego vino el periodo de los incas que „señorearon 1515 años?, aunque las sumas llegan a 6815 años, Guaman Poma afirma fueron casi seis mil años” Eyzaguirre (2010:683). Otro de los casos de las teorías mitológicas y de los primeros asentamientos en la región andina sostiene que “habría que reunir y analizar la perspectiva andina sobre el origen de la humanidad. Además Luis Soria Lens (1953), basándose en pensadores de su época, sostiene que el origen del aymara estaría en el Ch”amaka Pacha, y no en la era del sol”.

De hecho una de las mitologías por demás interesantes es la del pueblo de los Urus quienes según su mitología esta cultura tuvo sus orígenes antes que el sol, cuando la tierra estaba aún sumida en las tinieblas. Es en este sentido que Medinacelli (2009:15) nos presenta el siguiente origen mitológico:

El mito sobre el origen de los seres humanos andinos, unas veces ubicado en la Isla Titicaca (hoy Isla del Sol) y otras en Tiwanaku (en aymara Taypikala), dice que el dios Viracocha se dispuso desde allí y al crear distintos linajes humanos, les dio a cada uno su traje, su lengua sus costumbres y les ordenó salir desde dentro de la tierra por los sitios que les había señalado. De este modo, unos salieron por cuevas, otros por vertientes o lagunas, y algunos, incluso, por huecos de viejos árboles. Los lugares por donde salieron los linajes y que comunican los espacios donde habitan los seres humanos (Akapacha o Kaypacha) con el inframundo (Ukhupacha o Manqapacha), se denominan pacarinas.

Este dilema sobre nuestro origen no sólo se presente en nuestra región sino en diferentes lugares, tal es el caso de los orígenes del hermano pueblo peruano, ya que en este caso la teoría migracionista es bastante bien utilizada pues “Los rasgos físicos, las facultades morales, las creencias religiosas, el sistema de gobierno, el género de vida, la industria, las costumbres y sobre todo el lenguaje, prueban que los peruanos proceden del Oriente, donde tuvo su cuna el género humano. Algunos indicios hacen pensar en un origen egipcio; otros signos recuerdan a los fenicios…” es más el autor también menciona que las creencias religiosas son de origen Indostán, dando así al origen del hombre andino como chino.

Así pues, los antepasados de los primeros habitantes de los Andes habían vivido en las estepas y los bosques fríos de Canadá y los EEUU, y luego en los bosques templados de California u Ohio para, luego de haber ocupado los desiertos del trópico de Cáncer, establecerse en México y Centro América y anzar hacia los bosques húmedos del istmo de Panamá, pasando a los territorios que ahora son de Colombia. Esta migración demoró cientos y hasta miles de años, de modo que, cuando se proponían ocupar los bosques y páramos de Colombia y Venezuela y luego avanzar hacia la Amazonía o la región andina, era gente que ya contaba con una larga experiencia acumulada por sus abuelos en las tierras tropicales americanas. Quienes llegaron al Perú, eran americanos con muchos siglos de existencia sobre este continente y muy diferentes en sus formas de vida de sus ya lejanos parientes del Asia septentrional (Lumbreras, 2008:28-29).

El extracto, líneas arriba, no muestra que los primeros habitantes del continente sudamericano llegaron con una experiencia previa o de conocimiento del mundo que los rodea, pero el hecho es que los estudios sobre los orígenes del hombre andino es muy escaso; aunque el autor nos da algunas luces sobre sus orígenes mencionando que llegaron durante el periodo Pleistoceno, esto en base a datos sobre la coexistencia de seres humanos migrantes de ese entonces con los animales, nativos del lugar, de ese período, dichos seres hoy se extinguieron. De acuerdo con las indagaciones del mencionado investigador existieron varios estudios sobre el origen del hombre americano entre los que se destacan estudios importantes como los de Richard MacNeish quien habría identificado dos etapas de ocupación humana “con restos de animales” estos son Pacaicasa (el más antiguo en el que se encontraron megaterios, caballos y cérvidos) y Ayacucho. La “fase Pacaicasa se iniciaría alrededor de 21 mil años antes de nuestra era y habría durado hasta cerca de los 14 mil años. Las fechas radio-carbónicas indican que esto es probable y, aun conservadoramente, es una edad que cabe dentro de lo que podría esperarse para las más antiguas migraciones hacia los Andes (op.cit. 2008:29). La segunda fase de ocupación humana, Ayacucho, se calcula que tiene una antigüedad de 12200 a.d.C. con la creación de instrumentos de hueso y lascas “Junto con los objetos atribuidos a la fase Ayacucho, se encontraron restos de perezosos gigantes de las especies Scelidotherium y Megatherium tarijense, de caballos (Equus andium) y otros animales de especies igualmente extintas, aunque también se hallaron animales que aún existen, como el puma (Felis concolor) y varios carnívoros (op.cit 2008:31).

En resumen, y en base a los estudios mencionados líneas arriba, podemos mencionar que los primeros hombres que habitaron la región andina datan de alrededor 20,000 años de antigüedad, esto en el periodo tardío de Pleistoceno y se conoce a este periodo como Glaciación Andina o Glaciación Lauricocha.

Si bien los estudios existentes permiten fijar la presencia humana en coincidencia con el proceso de regresión glacial —entre 14 y 12 mil años antes de nuestra era—, nada hubiera impedido que los cazadores-recolectores llegaran antes de esta época, en plena glaciación.

Aun en los períodos de mayor enfriamiento, existían valles y bosques que podían ser utilizados por el ser humano. De cualquier modo, puede presumirse que el proceso de deglaciación, con sus cambios, fue un factor acelerante en el movimiento de los animales y los seres humanos, en una y otra dirección, en busca de zonas de vida.

Las primeras culturas y civilizaciones

Al centrarnos en este apartado debemos tomar en cuenta que las dos civilizaciones más importantes de nuestra Aynach Awya Yala (Tiwanaku e Inka) son las que más estudios tienen por su importancia y representatividad. De hecho estas teorías nos llevan a pensar sobre el origen de las diferentes culturas de Sudamérica y su respectivo origen y evolución como grupos humanos y culturales propiamente dichas; ya que en este caso se conoce que en los siglos VI-IX terminan los grandes logros en las diferentes culturas, pues culturas cono Nazca (en las costas del Perú) y Mochicas (Norte del Litoral), expanden sus territorios llegando inclusive a expandirse a los Valles de Chicama, Virú, Santa, Moche Nepeña y Casma. Entre las teorías más representativas sobre los primeros asentamientos humanos mencionan que existieron pobladores estuvieron presentes en el Periodo Lítico (1000-4000 a.C.), la domesticación del territorio comenzó alrededor de Periodo Arcaico (5000-1800 a.C.), los inicios del fenómeno humano comenzó en el Periodo Formativo (1800-500 a.C.), el periodo de los desarrollos regionales tempranos comenzó alrededor de 500 a.C. -700 d.C., también tenemos la etapa de los señoríos, reinos o imperios tardíos, periodo Wari (600-1000 d.C.), Estados Regionales y Señoríos Tardíos (1000-1400 d.C.), Inca (1400-1532 d.C.) (Canziani, 2003). También debemos mencionar la importancia de culturas como Caral, Chavín, Moches, Paracas, Chavín y Wari, siendo las más representativas. En nuestra región los Urus, más conocidos como hombres del lago o qhas qut suñis, son considerados como la cultura más antigua de nuestra región “Los Urus constituyen un verdadero enigma a la vez histórico y etnológico. Casi extintos en nuestros días, en el siglo XVI ocupaban una región excepcionalmente basta a lo largo de las cuencas del lago Titicaca, Río Desaguadero y Lagos Poopó y Uru – uru.” … „Los Urus, constituyen una de las culturas más antiguas del mundo andino, anterior a los pueblo de habla Jaqi aru – aymaras? (Nathan Wachtel. 1978: 217) (citado en Rojas e Inta, 2008:343). Además los autores, anteriormente mencionados, indican que la tesis anterior coincide con lo expuesto por Kathy Mihotek, quién dirá sobre los Urus: «Son la cultura más antigua del mundo andino, sin embargo esto no está definido temporalmente».

En nuestro territorio “Tihuanaku (altiplano de la actual Bolivia) conoce su apogeo (ss VI y VII). A diferencia de lo ocurrido de los estados de la costa, que entraron en decadencia hasta el siglo IX Tihuanaco se mantendrá pujante hasta el siguiente periodo, designado como postclásico, convirtiéndose en antecedente del futuro imperio inca” (Rodriguez, 1985:19). Sus orígenes pueden definirse como parte de un proceso de sedentarismo de grupos humanos que habitaron el lugar (probablemente Chiripa y Wankarani), para este proceso se comenzó con la domesticación de animales y plantas y la etapa formativa comenzó con la unión de diferentes ayllus en base a la agricultura fusionada con la ganadería y pesca. Es importante recalcar que esta importante civilización contó con tres estadios: el aldeano (1500 años) esta etapa fue alrededor de 1580 a.C.-33 d.C. dividida internamente en el periodo I y II (aldeano inferior y superior), el urbano (periodos III y IV) y el imperial (desarrollo expansivo). “Entre los monumentos primitivos ninguno ha llamado tanto la atención ni excitado tan alto interés como los (…) Tiahuanaco; hoy, no obstante hallarse en la más completa ruina, suelen tenerse por señales evidentes de la cultura más antigua y más avanzada de las dos Américas, y se les cree contemporáneos de los primeros monumentos del Egipto y del Asia.

Ya en 1629 el cronista carmelita Vázquez de Espinosa escribió acerca de las ruinas de Tiwanaku, “donde uvo aquellos suntuosos, y soberuios edificios”, de los cuales „tenían tradición los indios, que eran de muchos siglos antes que Reynassen los Ingas?. aproximadamente tres centurias después (1931), Meanslas ha reputado como «perhaps the most important archaeological site in South America», claramente como metrópoli de las montañas. Toynbee al hacerse eco de dichas expresiones ha agregado que “the deserted city whose stupendous masonry is the most notable of all the earlier monuments of the Andean Civilization on the Planteau”. No se trata, en modo alguno, de afirmaciones hiperbólicas y exageradas (Ponce, 1982:13).

Estudios arqueológicos no tan recientes pero con bastante soporte científico nos demostraron que la cultura tiwanacota es mucho anterior a la inka y que luego de la extinción de tiwanaku el imperio de Tawantinsuyu alcanzó su máximo nivel o esplendo como un imperio de cuatro suyus (antisuyu, cuntisiyu, chinchasuyu y collasuyu); y es que en este sentido que Valcárcel (1981:278) nos menciona que se conoció “dos grandes períodos en nuestra historia precolombina. Al ya conocido momento del Imperio Inca se añadió el preinca, sobre el que solamente se tenían datos aislados e inciertos. Se sabía, por ejemplo, que los restos de Tiahuanacu correspondían a pueblos anteriores a los Incas, a los que de manera genérica se les llamaba “pueblos megalíticos” por los enormes bloques de piedra que utilizaban en sus construcciones.” Aunque las diferentes teorías sobre la extinción del Imperio Tiwanacota varían por diferentes hipótesis, una de las que se destacan es la que menciona su decadencia por cambios climáticos (1150 d.C.) “que afectaron al altiplano interandino durante más de 22 años, trayendo como consecuencia el debilitamiento de la estructura económica tiwanacota y su posterior desaparición del Estado, produciéndose su fragmentación en una serie de señoríos regionales”.

Aproximadamente hacía el 1200 de nuestra era, se produce el ocaso de Tiwanaku y con esto la aparición de señoríos regionales rivales entre sí, sobre todo en la región circunlacustre del Lago Titicaca, entre los que se destacan los Colla. Lupaka, Pacajes, Umasuyus, Pacasa, Karanka, Sipi, entre otros.

Estos reinos aymaras habitaron la región de manera autónoma y en constantes enfrentamientos entre sí alrededor de 200 años, al cabo de los cuales fueron conquistados por los quechuas del Imperio Incaico.

De hecho en base a un mapa de distribución geográfica realizada por Linné en 1943 el investigador pudo constatar alrededor de 17 lugares o localidades arqueológicos precolombinos que van desde los Estados Unidos (Tennessee, Arkansas, Rothes Place, Pecan Point, bahía Choctawhattchee), México (Panuco, cultura tarasca, Morelos, Cuernavaca, Gualupita, Teotihuacán, Cultura azteca, Tepotzotlan, Oaxaca), Guatemala (valle de Usumancita, Kaminaljuyú), El Salvador(Sacuatitán), Nicaragua (Sapoa), Costa Rica (Filadelfia, Antia Grande, Bolsón), Venezuela (Lago Valencia), Brasil (Santarém, Marajó), Perú (Costa, Lambayeque, Cultura mochica, Cultura Inka, Cercanías del Cuzco) (op.cit, 1982:99-100). Estudios interesantes como los planteados por el fundador de la arqueología andina (Max Uhle) plantean que ciertas culturas indígenas de Sudamérica tenían como orígenes Centroamérica, es decir que existió una migración no de sur al norte sino todo los contrario; datos que nos llevan a pensar que las teorías planteadas por los autoctonistas carecerían de valor científico.

Ya por entonces no mantenía su primitivo interés por estudiar exclusivamente determinados sitios arqueológicos (hablamos de Max uhle), sino que se dedicaba a investigaciones más genéricas que abarcaban el territorio conquistado por los Incas. Quería formular una tesis general sobre el origen de las culturas andinas, realizando con tal fin excavaciones en diversas zonas de los Andes. Sus investigaciones lo llevaron a pensar que las culturas preincas, y por lo tanto la Inca, tenían sus antecedentes en Centroamérica. Conservo una carta suya de 1936 en la que afirma estar seguro que Proto- Chimú y Proto-Nasca tenían su origen en la cultura zapoteca de la región de Oaxaca, desde donde, según él, se habría producido una migración hasta los valles de Chincha y Pisco. Comentaba también que encontraba semejanzas entre los trajes hallados en los fardos de Paracas, que pudo observar en la exposición de Sevilla, y los que visten las figuras de sacerdotes, pintadas en las paredes del Templo e Teotihuacán.

Muchas de estas culturas en un determinado espacio de tiempo fueron muy importantes y florecieron culturalmente. Es el caso en la región Sudamérica tenemos a los Mapuches en la región chilena, en el altiplano (argentino-boliviano) de Sama se detectaron alrededor de 70 sitios atribuibles de ocupación en base a restos cerámicos

Yavi-Chicha o Chicha-Inka. “Estos sitios están representados por centros administrativos, asentamientos de 2 a 5 estructuras y áreas de producción agrícola intensiva” Beierlein (2007:185). También cabe recalcar el trabajo de Fellman (2010:5) quien menciona que en territorios de nuestro “Los restos humanos más antiguos que se ha encontrado hasta ahora, tienen unos 11.000 años. Se trata de unas pinturas de tipo arruínense existente todavía cerca de Mojo-Coya, en la provincia Zudáñez, y de algún material lítico hallado en Viscachani y en el cerro Relaves de San Vicente de Lípez.

Fueron hechos por tribus de cazadores primitivos de paso a otras tierras más abundantes de animales”. Además indica que varios de los primeros asentamientos tienen una antigüedad de de 4.300 años de antigüedad que son Chiripa y Sora Sora.

Los aymaras del Chuquiago Marka

En el actual departamento de La Paz se considera que la cultura Viscachani es la más antigua; con alrededor de 11.000 años de antigüedad; basados en los estudios pre- cerámicos dejados por los hombres. Desde tiempos inmemorables las altas tierras de los Andes fueron habitadas por personas de diferentes culturas; algunas, hasta hoy, continúan viviendo en la actual ciudad de La Paz. La nación indígena andina más relevante, sin temor a equivocarnos, es la aymara. Antiguamente, los primeros habitantes que poblaron el Chuquiago marka se asentaron en las riberas del río Choqueyapu y también en otros afluentes que surcaban la creciente ciudad. Los estudios nos revelan que el lugar fue habitado alrededor de 3.000 años antes de la llegada de los españoles; muchos de los cuales, eran personas originarias anteriores a Tiwanaku; ya que según Torero:

En la “Relación de la Ciudad de La Paz”, fechada en marzo de 1586, hallamos al puquina como “lengua particular” de la zona: “Todos los indios de esta provincia y ciudad hablan la lengua general que se llama aymara, aunque también muchos de ellos hablan y entienden la lengua quechua, que es la lengua general del Inga; y también hay en esta provincia otra lengua particular que se habla en algunos pueblos, que se llama puquina, aunque la hablan pocos”.

Finot y Baptista (1990) aceptan la teoría de que los habitantes de la cultura Tiwanacota eran los aymaras; puesto que los estudios que se realizaron en las ruinas de dicha civilización tienen una semejanza casi igual. Espinoza (2011:10) menciona que “los aymaras son descendientes de los tiwanacotas y formaron sus “señoríos aymaras” luego de la extinción de Tiwanaku por razones, hasta ahora, aún desconocidas; es por eso la gran relación cultural”. Canelas et al. (1999: 10) nos mencionan que: la decadencia y el fin del imperio de Tiwanaku se produjo a principios del siglo XII nuestra era, rompiéndose la unidad cultural que había existido en los Andes centrales. Se inicio una nueva era de desarrollos regionales con organizaciones políticas locales que se conocen con el nombre de “señoríos” por el tipo de organización, y “aymaras” por el idioma hablado. En tiempos de la pre colonia las riveras del río Choqueyapu eran habitadas por personas de la cultura aymara. Al arribo de los españoles, las crónicas cuentan que si bien Chuquiago estaba habitado por el señorío aymara Pacaje; éstos se encontraban bajo el dominio de los incas (Medinacelli, 2009). A su vez, en el lugar convivían una con cantidad de personas provenientes de otros lugares como ser los: mitimaes (llevados por los incas), los Paka jaqi (pobladores originarios aymaras) en una marka que articulaba a una gran cantidad de pueblos pequeños. Es así que tanto las markas de Tiwanaku y del Chuquiago fueron del tiempo interglacial y ambas tuvieron el mismo nombre primigenio de Wiñaymarka.

Con lo que respecta al nombre de “Chuquiago” este denominativo se lo puso en honor al principal río que, por ese entonces y ahora, surcaba la ciudad: el Choqueyapu. Cronistas como el Inca Garcilaso de la Vega mencionaban que el nombre Chuqui-yapu significa “lanza” o “capitana” y fue nombrada en la época de los incas, que según (Sotomayor, 1987) es una infeliz denominación; pues quedaría fuera de quicio si se repara que Chuqui-yapu se llamó a La Paz, por que el río que la cruza, fue en tiempos de antaño y no así en épocas de la conquista incaica según lo afirma el cronista en sus “Comentarios Reales“; hecho que nos llevaría a un profundo análisis hidrotoponímico.

Sin embargo, para una simple observación, cabe prestar atención a los topónimos aymaras en la ciudad. La Paz, fue conocida originalmente por los indios que habitaban sus cercanías con el nombre de Chuquiapu, que es también el nombre del río que cruza el fondo de la quebrada. (…) por una sucesión de tribus pre-incas dedicadas a la agricultura y laboreo de areniscas de oro provenientes del río Orkojawira, les siguieron más tarde los indios aymaras de la cultura tiwanacota. Monje (1945) se pregunta si el río bautizó a la marka o viceversa, a su vez analiza profundamente, la teoría planteada por el inca Garcilaso, planteando la posibilidad de que Chuqui y apu tienen una gran cantidad de alcances lexicográficos de los cuales nos ofrece unas cinco variantes que tienen como origen etimológico a Chuquiago marka.

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